Lo que debes saber del orgasmo femenino

Varios expertos dan su punto de vista y otros se apoyan en la ciencia

08/08/2017 1:28
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orgasmo femenino

Varios autores dan su opinión sobre la realidad del orgasmo femenino

Si eres mujer, piensa en la última vez que sentiste un orgasmo, recuerda la sensación, cómo te sentías al experimentarlo, si estabas sola o con tu pareja, tal vez no tuviste ninguna penetración, solo recuerda cada segundo de ese momento.

En sumédico.com te contamos que la penetración no es la forma más sencilla de lograr el orgasmo, ni se limita a un fenómeno genital. Su percepción es subjetiva y varía en función de cada persona.

Solo existe un orgasmo

La confusión generada por Sigmund Freud al hablar de dos tipos de orgasmos, clitoriano y vaginal (sin base científica), tiene reminiscencias en la actualidad.

Según un estudio publicado en Clinical Anatomy, solo existe un orgasmo, aunque puede ser muy diferente cada vez. “La vagina no tiene una estructura anatómica que pueda provocarlo”, asegura a Sinc, el médico y sexólogo Vincenzo Puppo.

Referente mundial en el estudio de la sexología femenina, Puppo denuncia la invención de términos como el famoso punto G, sin evidencia científica. “Algunos profesionales médicos aprovechan estos mitos y las expectativas o la angustia de las mujeres influenciadas por el mito para su propio beneficio personal”, critica.

Según la Encuesta Nacional de Salud Sexual y Comportamiento elaborada por la Universidad de Indiana (EE.UU), el 91% de los hombres experimentaron un orgasmo durante su último encuentro sexual frente al 64% de las mujeres.

La cifra disminuye si hablamos de la primera vez que se mantuvieron relaciones: el 55% de los varones lo consiguieron frente a solo el 4% de las féminas. Se calcula que el 10% de las mujeres nunca lo ha experimentado.

El orgasmo no hace falta para la fecundación

A lo largo de la historia de la humanidad, el orgasmo femenino ha vivido una larga carrera de obstáculos. La condena por gozar empezó hace unos 5.000 años con el sistema patriarcal, recuerda Matesanz. Hasta entonces, la mujer tenía plena libertad de su cuerpo y no estaba supeditada a las decisiones del hombre.

“La represión sexual que todavía padecen las mujeres junto con los miedos a un embarazo no deseado pueden causar que muchas se desconecten de su cuerpo, al entorpecer la excitación erótica, e impedir que alcancen el punto “gatillo” que dispara su respuesta orgásmica” declara Fernando Villadangos, psocólogo clínico experto en sexología y terapia de pareja.

La relación entre el orgasmo y la fecundación ha sido objeto  de debate durante mucho tiempo. Los expertos coinciden en que este favorece el embarazo, al contraerse los músculos de la vagina y facilitar el encuentro de los espermatozoides con el óvulo, pero no es imprescindible para la fecundación. Muchas mujeres han quedado embarazadas sin experimentarlo.

Rastro evolutivo

Más allá de proporcionar place,  no está clara su función. Descartada la finalidad reproductiva, la ecóloga Mihaela Pavlicêv plantea dos explicaciones evolutivas. La primera, que se remonta a 1960, concibe el orgasmo femenino como un subproducto del masculino. El clítoris es el equivalente al pene y ambos orgasmos tienen muchas similitudes.

La segunda explicación, publicada en 2016 en la revista JEZ-B Molecular and Developmental Evolution por la propia investigadora y Günter Wagner, se refiere a su vínculo con la ovulación, como ocurre en otros animales quizás en nuestros ancestros, aunque hoy lo hayamos perdido.

“Hemos observado que varios animales experimentan una oleada neuroendocrina durante la cópula, que es necesaria para liberar el óvulo del ovario al tracto reproductivo” señala Pavlicêv, que trabaja en el Hospital Infantil de Cincinnati (EE.UU).

En las mujeres la ovulación se produce de forma espontánea cada mes, sin necesidad del orgasmo. Pero según la investigadora, esta ovulación espontánea es producto de la evolución. “Nuestro orgasmo femenino podría ser parte de esa señal, que ya no induce a la ovulación, pero que todavía existe” sugiere.

La evolución genital apoya esta teoría. En el caso de la  mujer y de otros animales con ovulación espontánea, el glande del clítoris que provoca el orgasmo está muy cerca de la vagina o incluso dentro, para que la penetración lo provoque.

“Si la mayoría de las mujeres que no tienen orgasmos durante el coito sí lo experimentan con la masturbación, ¿el coito debería cambiar para parecerse más a la masturbación?”, se pregunta la investigadora.

Anorgasmia femenina

Para acabar con mitos y tabúes, los científicos reclaman mayor investigación. “La anorgasmia femenina es el problema sexual más frecuente en las mujeres. Según las estadísticas, una de cada tres sufre dificultades para alcanzar el orgasmo o no lo ha sentido nunca” subraya Villadangos.

La escasa comunicación con la pareja aumenta el problema. En un estudio, la publicación en el Journal of Sex Research y realizado con jóvenes heterosexuales de 19 años, las chicas reconocieron que era muy poco común hablar de cualquier tema relacionado con el orgasmo con sus compañeros.

“Esa falta de comunicación es compleja ya que puede conducir a suposiciones inexactas y malentendidos dentro del contexto de la relación que pueden mantener o aumentar cualquier dificultad sexual con el tiempo”, aduce Claire Salisbury, psicóloga clínica y autora principal de la investigación.

El estudio reveló que a las jóvenes les preocupaba más no llegar al orgasmo por sus parejas que por ellas mismas. En el caso de los chicos, la mayoría se sentían responsables de que las chicas no consiguieran llegar a ese punto de placer. Según Salisbury, el orgasmo femenino era muy importante para la propia satisfacción sexual de los varones.

“Algunos problemas se discuten y otros no. Cada edad parece tener sus propios complejos, aunque te digas a ti misma que no los tienes”, arguye Robert King, investigador de la Escuela de Psicología Aplicada de la Universidad College Cork (Irlanda).

La edad no cambia la intensidad

Otra investigación dirigida por la doctora Susan E. Trompeter demostró que las mujeres no “pierden” su sexualidad  con la edad; las ancianas experimentan niveles similares de satisfacción con los orgasmos a los que las jóvenes.

Si no se consigue llegar a tal punto de  placer, los expertos recuerdan que no se trata de echarle toda la culpa a la pareja. La clave está en conocerse bien antes. “La sexualidad es de uno mismo, es su responsabilidad y la comparte con quien quiere y en el momento que quiere. Todo lo que sea conocimiento propio va a mejorar la interacción con el otro”, mantiene Francisca Molero.

(Con información de Sinc)


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