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Se puede ser mamá después de los 40

La Organización Mundial de la Salud considera que todo embarazo después de los 35 años debe ser considerado como un embarazo de alto riesgo.

  • 09/05/2013
  • 15:23 hrs.

Quedar embarazada por primera vez después de cumplir 40 años de edad no es tan raro como pudiera pensarse, pero sí requiere determinación y cuidados especiales. La mujer de mayor edad que ha sido madre por primera vez fue la española María del Carmen Bousada de Lara, que dio a luz a dos gemelos varones, cinco días antes de cumplir 67 años.

Desafortunadamente María del Carmen murió dos años después por cáncer de ovario, pero cuando ella impuso este récord de alumbramiento en edad tardía superó por medio año de edad a otra mujer que también dio a luz por primera vez a los 66 años y que aún sigue viva: la profesora de literatura Adriana Iliescu, quien actualmente vive en Rumania con su hija Eliza María, de 8 años de edad.

Estas dos historias fuera de serie forman parte de un campo de la medicina que ha generado grandes debates médicos y éticos: el campo de los embarazos primerizos después de los 40 años.

La Organización Mundial de la Salud considera que todo embarazo después de los 35 años debe ser considerado como un embarazo de alto riesgo. Sin embargo, el estilo de vida contemporáneo, en el que las mujeres requieren incorporarse al mercado de trabajo y en el que se logra la estabilidad económica y familiar mucho más tarde que antes del siglo XX han generado que cada vez sean más las mujeres que  sólo tienen posibilidades de atender la maternidad después de los 40 años.

Según la revista médica estadunidense Obstetrics & Ginecology las madres primerizas de más de 40 años se cuentan por cientos de miles en su país, mientras que las madres primerizas de más de 50 años sumaban más de 700 en el año 2000.  Este tipo de embarazos han sido posibles gracias a la evolución de mejores tratamientos de estimulación ovárica y de las técnicas de fertilización In vitro.

Existen cientos de casos documentados  por la literatura médica en los que el embarazo tardío se ha logrado por medios naturales, sin intervención médica. Existe incluso el caso de una mujer estadunidense de 54 años de edad (cuyo nombre se guardó en reserva), que tuvo su primer hijo después de tener relaciones íntimas con un  hombre de 26 años de edad.

Tratamientos especiales
El tratamiento para intentar lograr un embarazo después de los 40 años debe iniciar lo más rápido posible dado que el declinar del funcionamiento ovárico puede ocurrir en cualquier momento y hasta en forma sorpresiva.

Si las evaluaciones hormonales están dentro de valores normales se pueden intentar de distintas maneras obtener algún óvulo viable.

El obtener algún óvulo viable es la limitante más frecuente para poder lograr el embarazo y va a depender de la habilidad del médico para poder lograrlo si es que existe esa posibilidad. Si luego de la evaluación o después de varios intentos fallidos no se lograse, comienza a evaluarse la posibilidad de utilizar un óvulo donado como alternativa para logra el embarazo.

Esta alternativa que puede ser previamente conocida por la pareja y hasta aceptada, puede que no los convenza y hasta que no se acepte nunca o que, si bien existe un rechazo inicial, con el correr del tiempo sea finalmente aceptada.

Para reducir los riesgos, entonces, la mujer debe realizarse los controles prenatales, seguir una dieta alta en ácido fólico y muy nutritiva, evitar las bebidas alcohólicas y el tabaco y no consumir ningún medicamento sin receta expresa de su médico

Entre quienes acceden a someterse a un tratamiento de reproducción asistida –después de identificar las causas-, cada vez hay más médicos y parejas que optan por la fertilización In Vitro, en la cual se implantan tres óvulos fecundados en la matriz, con altas posibilidades de que sólo uno o ninguno llegue a formar un nuevo ser humano.

Este alto riesgo de que ninguno de los tres embriones se implante adecuadamente ha hecho que algunos médicos y hospitales opten por implantar cuatro óvulos fecundados, aumentando la posibilidad de embarazos, pero también de embarazos múltiples.

Dentro de los casos de mujeres que han logrado su primer embarazo en después de los 40 años el más estudiado y difundido es el de Adriana Iliescu, madre primeriza a los 66 años. Su caso es fuera de lo común pero permite ver muy claramente el procedimiento que se debe realizar para preparar el futuro de una futura madre que tiene condiciones hormonales fuera de lo  ordinario.

Desde los 56 años de edad Adriana Iliescu decidió que haría todo lo que estuviera en sus manos para embarazarse, a pesar de que ya había experimentado la menopausia o última regla. Esta profesora de literatura se sometió a un largo proceso médico en el que se le sometió a procesos de remplazo hormonal para poder revertir los efectos de la menopausia, principalmente en aquellos que tienen que ver con las alteraciones a la presión arterial y procesos del corazón y arterias.

Después de ocho años de un cuidadoso trabajo hormonal los médicos, encabezados por el médico Bogdan Marinescu, diagnosticaron que el cuerpo de Adriana estaba en condiciones de recibir una fertilización In vitro y así lo intentaron con tres óvulos fecundados.

De los tres óvulos fecundados uno presentó muchos problemas y se perdió en los primeros días; un segundo óvulo creció y se formó como embrión pero el embrión falleció por aparente desnutrición In útero  a los siete meses, por lo que la madre tuvo que ser intervenida de emergencia, teniendo que salvar a la otra melliza, Eliza María, quien sobrevivió y hoy tiene 8 años de edad.

Al hacer una prospectiva de lo que vendrá en los próximos años dentro de la reproducción asistida, se espera que los medicamentos orales desplazarán a las terapias con inyecciones  -como ocurre actualmente con los inductores de la ovulación-, pero además se tienen que disminuir los efectos secundarios de los tratamientos, como la hiperestimulación del ovario.

Prevención de riesgos
Después delos 40 años de edad se duplica la posibilidad de que la futura madre experimente complicaciones durante la gestación o el parto, en comparación con una mujer que se encuentra entre los 19 y los 35 años. Esto no significa que un embarazo en esta etapa de la vida no pueda ser exitoso, pero requiere de vigilancia médica más estrecha.

“Después de los 35 años la edad reproductiva de la mujer ya no es la óptima. ¿Por qué? Porque empieza a decrecer el funcionamiento ovárico, los óvulos empiezan a tener algunas alteraciones, algunos no son adecuados para el proceso de la fecundación, puede haber alteraciones genéticas, principalmente Síndrome de Down, que es lo que principalmente se presenta”, explicó a SUMÉDICO el doctor Rubén Jasso Aranda, especialista en ginecología y miembro de El Colegio de Médicos.

Existen 400 tipos de anormalidades cromosomáticas, el Síndrome de Down representa casi la mitad del riesgo de las anormalidades a causa de la edad materna.

Es por esta mayor frecuencia de anomalías genéticas durante los embarazos tardíos que se recomienda a las mujeres embarazadas con más de 40 años de edad realizarse estudios para confirmar la normalidad genética del embrión ya sea por estudios ecográficos u hormonales, no invasivos, o por métodos invasivos, como la punción de las vellosidades coriales alrededor de las 11 semanas o por el estudio del líquido amniótico alrededor de las 15 semanas.

El 95% de las mujeres que se someten a estos estudios reciben la buena noticia de que su bebé no tiene estos trastornos cromosómicos.

Otras complicaciones que se presentan con frecuencia son las alteraciones en la presión arterial durante el embarazo, como la preclampsia, que pueden poner en riesgo la vida de la madre.      

El doctor Jasso Aranda, quien cuenta con más de 40 años de experiencia de atención a embarazos en el Instituto Mexicano del Seguro Social, indica que los ginecólogos que atienden embarazos en mujeres mayores de 35 años tienen que vigilar son las posibles complicaciones en el funcionamiento de los riñones, fallas vasculares, partos prematuros y desnutrición in-útero.

“Se requiere el seguimiento del embarazo con mucha acuciosidad y sobre todo estar prevenido para poder detectar a tiempo cualquier patología o alteración que se pueda presentar durante el embarazo. En cuanto a terapéutica, bueno, pues es una terapéutica común que debe llevar toda mujer embarazada, con sus exámenes de laboratorio, sus mediciones de crecimiento uterino, sus ultasomnografías, para ver cómo se está desarrollando el bebé. Desde el punto de vista de medicamentos, pues no requiere ningún medicamento especial siempre y cuando no se presente ninguna complicación”, indica Jasso Aranda. 

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