Padres de familia incentivan obesidad

Expertos reprochan a mamás y papás que sea precisamente en las casas donde se da el mayor consumo de comida saturada en grasas y azúcares.

26/08/2010 9:12
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La obesidad se engendra, desarrolla y es protegida principalmente por los padres, pues es en la casa donde se registra la mayor tendencia de consumo de comida con alta densidad calórica, aseveró la Sociedad Mexicana de Endocrinología Pediátrica.

Esto, al reprobar que sea en las casas los primeros lugares donde se sature a los niños de productos como refrescos, azúcares y grasas.

El presidente de la misma, doctor  Héctor Cárdenas indicó que los padres son los primeros responsables en percatarse de que sus hijos registran sobre peso, desde el primer momento de nacer, pues “un niño macrosómico, es decir que registra hasta más de tres kilos de peso al nacer, tiene mayores riesgos de padecer obesidad y a partir de esta desarrollar diabetes e hipertensión”.

Así, apuntó, desde las edades más tempranas tanto el padre como la madre deben ser responsables del tipo de comida que compran para sus hijos, y mantener una supervisión sobre su alimentación pues de hecho pasan más horas en sus casas, es donde más consumen diversos tipos de productos con alto contenido calórico, pues de hecho en las escuelas sólo cuentan con media hora de recreo.

En lo anterior coincidió la doctora Elisa Nishimura, vicepresidenta de la Sociedad Mexicana de Endocrinología, al referir que “a ojo de pájaro”  la mamá puede percatarse desde los primeros años de vida de su hijo si este corre el riesgo de padecer sobrepeso y obesidad, debiéndose tomar de inmediato las medidas sobre su alimentación y cuidarlas durante su desarrollo.

Por su parte, el secretario tesorero del mismo organismo, Carlos Robles, reprochó que sean los padres quienes impulsen el consumo de comida que fomente la obesidad de sus hijos, lo cual no tiene relación alguna con el nivel de educación o capacidad económica, sino que obedece a malos hábitos.

Existen estudios, puntualizó el experto, donde se demuestra que una familia de clase media, con promedio de cinco integrantes, consume en una semana dos litros de aceite, 12 refrescos familiares, 4 jugos o néctares, 7 kilogramos de tortilla, 2 kilogramos de azúcar, además de cereales y bebidas embriagantes, entre otros productos de alta densidad calórica, que necesariamente favorecen la obesidad.

Ante ello, consideró que es en las casas principalmente donde se debe erradicar el consumo de la llamada comida “chatarra”, pues esto un hábito dentro de un ambiente obesogénico.


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