Papás deben ser empáticos con sus hijos

Los padres deben mostrar actitudes positivas para ayudar a sus hijos a fortalecer su carácter, que se percibe desde los primeros meses de edad.

29/04/2013 9:30
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El temperamento de un niño se conoce desde que es bebé, porque un bebé que ya gatea ya puede demandar, o bien se adapta o no a los cambios que suceden a su alrededor, y el temperamento de un niño se mide de acuerdo a cómo se expresa, cómo se comunica y pide las cosas, dijo en SUMEDICO Radio la licenciada Laila Anguiano, especialista en desarrollo y nutrición infantil.

La especialista señaló que el temperamento es algo con lo que se nace y difícilmente podrá modificarse, y explicó que existen tres divisiones que explican tres diferentes tipos de temperamento en niños:

  • El líder y explosivo, de carácter fuerte, que sabe tomar decisiones y hace muchas cosas, pero también que tiene muy poca tolerancia a la frustración.
  • El pasivo, el cual es un niño que se mueve poco, casi no da lata, es tranquilo, no toma decisiones y se deja llevar, es un niño fácil pero no tiene mucha iniciativa.
  • El sensible, un niño más melancólico, que siente todo, es muy perceptivo, bueno para las artes, cariñoso.

“Nuestros hijos -señaló la especialista- pueden pertenecer a uno de estos diferentes rangos, o bien tener una mezcla de algunos de ellos”.

Señaló que desde muy pequeño el niño va dando señales de cómo es su temperamento, por ejemplo, puede o no adaptarse al ambiente en donde se encuentra, y es cuando los papás deben ayudar a su hijo, sin forzarlo, pero sí tratando que se adapte a las cosas, darle opciones para que disfrute lo que tiene enfrente.

El temperamento de un niño asoma en su manera de expresarse y comunicarse, y a partir de ahí los padres sabrán cómo acercarse a ellos, ya que “a un niño sensible no puedes agredirlo con un grito, sino acercarte dialogando, verlo a los ojos, tocarlo, y cuando se trata de un niño con carácter fuerte, entonces la educación debe ser más tajante”, señaló.

Explicó que lo importante es hacer un esfuerzo por educar en la casa, y cuando la familia sale que realmente disfrute.

“El niño es un ser humano que está en crecimiento, y la mejor etapa para educarlo es de los cero a los tres años, y los demás años vamos reforzando, para que queden claras las bases. El niño debe sentir seguridad y confianza con sus padres, así como conocer las reglas y los límites”, indicó, y señaló que es importante que los padres estén de acuerdo, ya que cualquier contradicción entre ambos será percibida por el niño.

De acuerdo con la experta, a los seis meses de edad, el ser humano ya tiene el 50% de su capacidad y su potencial como adulto. Por ello, especificó que hay que mostrarse empáticos y atender las necesidades de los hijos de acuerdo con el momento que estén pasando, por ejemplo, con un berrinche en un lugar público, “entonces el papá o la mamá deben aislarse con el niño para tratar de calmarlo, sin exhibirlo y sin exhibirse ellos en caso de estallar, tengo que ponerme en el lugar de mi hijo”, dijo.

Entre las principales actitudes que deben tomar los padres cuando se trata de ir forjando el carácter de un hijo, la especialista señaló que deben ser: empáticos, observadores, amorosos, claros, firmes, constantes, juguetones, y adoptar muchos roles y papeles para ayudar al ser humano que es nuestro hijo a crecer con confianza por sí mismo.

“Es importante siempre potenciar sus cualidades, porque cuando escucha cosas positivas de él mismo, en un momento de frustración, será más sencillo que saque adelante el momento mal. deben crecer con una idea de que ellos mismos son buenos, y sobre todo es importante dejar de lado la crítica, porque en lugar de ser rescatado es pisoteado, hay que darle fuerza al niño y al ser humano”, aseveró la especialista.

Explicó que es necesario enfrentar las emociones con los hijos, para que aprendan a autorregularse, algo que se logra entre los cuatro y los siete años de edad, porque los padres, de acuerdo con Laila Anguiano, “nos volvemos entrenadores de las emociones”.

No obstante, podría pensarse que ensalzar las cualidades de un niño resultaría contraproducente, pero la especialista explicó que para evitar que se vuelva soberbio hay que ir educando al niño en base a la humildad, que entienda que debe haber apoyo y cooperación como miembro de una familia.

Respeto y apoyo

Uno de los principales problemas alrededor de esta situación es el respeto, como explicó la especialista, ya que los papás que respetan a un hijo no lo agreden para que esto no provoque ansiedad y angustia, porque un niño ansioso va a estar más intranquilo y no podrá estarse quieto.

La especialista también aprovechó para señalar la importancia que tiene que padres e hijos convivan en espacios abiertos, como parques o jardines, dejando de lado dispositivos tecnológicos que no sólo pueden fomentar la inactividad de un niño sino afectan la comunicación familiar.

Explicó que ese tipo de dispositivos limitan la creatividad de un niño, no lo ayudan a liberar energía y no crea sus propios juegos, situación que puede afectar el aprendizaje del niño, ya que esto se refleja como desatención en la escuela, porque el niño que no juega lo suficiente es desatento, está desmotivado y frustrado.

Finalmente, señaló que cuando se da el caso de una separación, es importante que entre los padres haya respeto, ya que se trata de un tema delicado”, indicó la especialista, porque es necesario seguir las reglas y apoyar el trabajo de uno y otro, “porque hay que seguir educando al hijo aun cuando los padres estén separados, y es importante que no se genere una mala relación”, señaló.

“Se requiere una gran madurez para separar emociones y no mezclarlas con los niños, los cuales a su vez, deben ver fortalecido su interior para saber que no es problema de ellos”, concluyó.


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