Parkinson, la pelea más dura de Mohamed Alí

Poco después de retirarse, le detectaron la enfermedad con la que vivió 32 años

06/06/2016 2:00
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El viernes por la noche, los órganos de la leyenda del boxeo, Mohamed Alí, dejaron de funcionar pero de acuerdo a su hija Hana, durante media hora su corazón siguió latiendo, algo que no habían visto antes.

“Durante treinta minutos, su corazón simplemente siguió latiendo. Fue un auténtico testamento de la fortaleza de su espíritu y de su voluntad”, explicó.

En los últimos años de su vida, Alí tuvo múltiples problemas de salud,  como en enero de 2015 cuando fue hospitalizado por una infección del tracto urinario, además de que hace unos meses, había padecido una neumonía; pero sin duda su batalla más difícil fue el mal del Parkinson, con el cual vivió los últimos 32 años.

De acuerdo a la Fundación de la Enfermedad de Parkinson, esta enfermedad es la segunda neurodegenerativa crónica más frecuente que afecta a cerca de 7 y 10 millones de personas en todo el mundo.

Este padecimiento ocurre cuando se afectan las células que están en una zona del cerebro conocida como sustancia negra, las cuales están relacionadas con el control de la función motora.

“Pocos años después de retirarme del boxeo me diagnosticaron la enfermedad de Parkinson. Ese diagnóstico fue difícil de aceptar para un hombre que, como yo, pasó la mayor parte de su vida desarrollando su estado físico y su deportividad”, relató Mohamen en su libro “El alma de una mariposa” (“The soul of a butterfly”), donde reveló cómo era vivir con el padecimiento.

Algo que el ex boxeador relató es cómo las personas llegaban a creer que su profesión había sido la responsable de este padecimiento.

“Hay quienes han dicho que estuve por mucho tiempo en el cuadrilátero y que el boxeo me causó esos problemas. Pero no es verdad. Hubiese tenido Parkinson si hubiese sido un panadero. No hay muchos boxeadores que tengan Parkinson y hay muchas personas que tienen Parkinson que nunca han visto una pelea de boxeo y mucho menos han estado en una”, escribió.

Asimismo, expresó que algo que le pasaba con frecuencia, es que las personas lo trataban como si tuviera problemas para razonar o pensar.

Algunas personas confunden mis limitaciones con un daño cerebral. Cuando me hablan, algunas personas suben mucho la voz. Otras, lo hacen muy lentamente y hay quienes hacen las dos cosas. No me cuesta oír y mi enfermedad no ha afectado mi habilidad para pensar y razonar. Simplemente me muevo más lentamente y hablo más tenuemente y con menos frecuencia”, narró.

Las complicaciones para moverse, fueron algunas de las cosas más difíciles de sobrellevar, sobre todo porque durante toda su vida había tenido un ritmo de vida acelerado.

“Es extraño que tenga una enfermedad que dificulta que hable y que me mueva como yo quisiera. Son dos actividades que antes me resultaban tan fáciles como respirar. Ahora, tengo que esforzarme para hablar de una manera que la gente pueda entender”, dijo.

En sus páginas reveló la depresión que le causó su nueva condición, la cual tuvo que combatir como a cualquier oponente de los que enfrentó en el ring.

“Al principio, hubo momentos en lo que podía sacar de mi mente los pensamientos sobre la enfermedad. Después, cuando los síntomas físicos no podían ser ignorados, hubo periodos de frustración y depresión.

Cuando me diagnosticaron Parkinson por primera vez, no sabía qué dirección tomaría mi vida. No me agradaba la idea de volverme dependiente de medicamentos. Por un tiempo me rehusé a tomar mis medicinas consistentemente. Incluso pasé por un periodo en el que no quería dar entrevistas en televisión, principalmente porque no quería que la gente sintiera lástima y porque no quería decepcionar a mis seguidores. Al principio, me costó aceptar mi temblor y mi hablar tenue”, confesó.

Sin embargo, en el camino se dio cuenta que la forma en que luchaba con el Parkinson, era un ejemplo para todos aquellos que se encontraban en la misma situación, por lo que incluso muchas personas viajaban a conocerlo para contarle sus casos y buscar en él fortaleza para seguir adelante, algo que a él también lo hacía fuerte.

Esta influencia provocó que organizaciones dedicadas a la enfermedad, también lo buscarán y tanto fue el impacto que en 1997, fundó junto con filántropo Jimmy Walker y el Dr. Abraham Lieberman, el Centro Mohamed Alí de Parkinson (MAPC, por sus siglas en inglés: Muhammad Ali Parkinson Center), el cual se encarga de fomentar la investigación y apoyar a pacientes y familiares.

“Lo vi enfrentar la enfermedad con gracia y humor e inspiró a incontables pacientes a hacer lo mismo. Hemos perdido a un gran guerrero en la batalla del Parkinson, pero seguimos con la esperanza por un mejor mañana”, señaló la directora del centro, Holly Shill.

Esta gracia que lo caracterizaba, lo ayudó a enfrentes las adversidades, y nunca se esfumó, ni siquiera en los momentos más difíciles.

Hay algo que no ha cambiado con el tiempo… Todavía soy lindo“, relató en su libro.

Los doctores indicaron que la causa de muerte fue un choque séptico, una condición que produce una hipotensión prolongada, la cual muchas veces termina en fallo multiorgánico.

En sus últimos minutos de vida, se acompañó de su familia quien lo abrazó, besó y tomó su mano mientras cantaban rezos islámicos.

“Todos intentamos mantenernos fuertes y le susurrábamos al oído: ‘Ya te puedes ir. Estaremos bien. Puedes volver con Dios ahora’”, relató su hija.

Antes del funeral, el féretro recorrerá las calles de su ciudad, la avenida que lleva su nombre y la calle Broadway. El entierro se llevará a cabo en el cementerio de Cave Hill donde sólo estará presente su familia.

(Con información de ABC y BBC)

 


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