Parkinson se puede operar precozmente

Estudio encontró que las personas que se operan de forma temprana tienen más posibilidades de tener una mayor calidad de vida.

14/02/2013 2:57
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 De acuerdo con un nuevo estudio publicado en The New England Journal of Medicine (NEJM), los pacientes con Parkinson pueden ser intervenidos en cuanto les es diagnosticada la enfermedad, incluso con el método quirúrgico porque los beneficios son superiores a los riesgos, según hallaron los investigadores.

Para que esto sea viable, los pacientes deben ser candidatos a neuroestimulación cerebral, pero ya no tienen que esperar 10 años más a que su enfermedad avance, como era antes, porque se ha descubierto que la cirugía precoz aporta mayores resultados.

Según los expertos, la técnica quirúrgica, probada por primera vez en Europa hace 24 años por el doctor español Roberto Figueiras, consiste en la implantación de unos electrodos que producen estimulación en una zona del cerebro (el núcleo subtalámico). El sonido de las neuronas guía el camino para colocar estos electrodos. Este marcapasos permite que los circuitos del cerebro que controlan el movimiento funcionen mejor.

Mayor calidad de vida

Según los expertos, era necesario esperar para la intervención debido a que hay riesgos de hemorragias o trombosis y como consecuencia una posible hemiplejia, por lo que el paciente lejos de mejorar podría sufrir una peor calidad de vida.

Además en realidad no había evidencia científica que demostrase los beneficios de la neuroestimulación en una etapa precoz de la enfermedad, y conocer estos resultados fue lo que motivó la investigación.

“Este es un estudio largamente esperado. Los pacientes esperan mucho hasta llegar a la intervención. Este trabajo demuestra que sí hay indicación para intervenir antes”, afirma José Obeso, neurólogo del Centro de Investigación Médica Aplicada (CIMA) y de la Clínica Universidad de Navarra y uno de los profesionales españoles con más experiencia.

El trabajo, realizado por diferentes hospitales franceses y alemanes, asignó de forma aleatoria a 251 personas con Parkinson y con complicaciones motoras a recibir la terapia quirúrgica junto con la farmacológica o bien solo la medicación. Los pacientes tenían una edad media de 52 años, una buena salud en general, sin demencia y con una evolución media desde el momento del diagnóstico de 7.5 años.

Tras dos años de seguimiento, se comprobó que aquellos que fueron operados tenían una calidad de vida muy superior a los que recibieron solamente la medicación. Además, la tasa de efectos secundarios graves fue similar, ocurriendo en el 54.8% de los participantes intervenidos y en el 44.1% de los que recibieron el tratamiento farmacológico.

“Son unos resultados buenos. El grupo de pacientes intervenidos tiene ventajas sobre el otro. Esto facilita poder plantearle a un paciente que cuanto antes se opere mejor, algo que venimos diciendo algunos médicos desde hace tiempo”, señala Obeso.

La ventaja fundamental es que el paciente estará más tiempo libre de síntomas. El Parkinson es una enfermedad que progresa en el tiempo. Tras llevar un tiempo en tratamiento, suelen aparecer las alteraciones motoras, que pueden eliminarse con la cirugía. Sin embargo, un par de décadas después de su inicio, el 95% de los pacientes tiene deterioro cognitivo y otros síntomas como somnolencia importante todo el día o caídas frecuentes.

El experto además indicó que es posible aplicar la cirugía en jóvenes, es decir desde los 30 años, cuando la enfermedad aparece de forma muy precoz y ellos “son quienes poseen un componente genético y que les genera la patología a los 20 o 30 años”, explicó Rosario Luquin Piudo, Coordinadora del Grupo de Estudio de Trastornos del Movimiento de la Sociedad Española de Neurología.

Esta especialista señala que son ellos los que más se beneficiarán de este adelanto. “Por ser jóvenes, su cerebro no está muy envejecido y se beneficiarán más al estar más tiempo libres de síntomas”.

Pero no todo es bueno, de acuerdo con una editorial de la revista, “el suicidio fue un efecto colateral de mayor importancia en el grupo de la neuroestimulación”, por lo que recomiendan la vigilancia individualizada de estos pacientes.

No obstante, matiza Obeso, esta incidencia fue pequeña, sólo se dieron tres casos en total, dos en los pacientes operados y uno en el otro grupo. “No es un dato llamativo, no es un tema que nos preocupe salvo que el paciente esté deprimido”.

Por otro lado, la personalidad es uno de los factores que se evalúa a la hora de implantar estos electrodos. “Ciertas personalidades son excluyentes de esta intervención, ya que pueden desarrollar un cuadro obsesivo con el aparato”. (El Mundo)

 


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