Perrita estuvo secuestrada durante un mes

La odisea del secuestro de perros en la Ciudad de México; el caso de Gala

Kat estaba acostumbrada a dejar a Gala, su mascota, amarrada afuera de tiendas mientras hacía sus compras. Sin embargo, el 29 de mayo cuando acudió a un Superama en Avenida Toluca en la delegación Álvaro Obregón,  todo cambió pues al salir  después de 15 minutos, Gala ya no estaba. Ahí comenzó a vivir la agonía del secuestro de su mascota.

“Se reían de verme desesperada llorando”

“Ese 29 de mayo llegué aproximadamente a las 8:40 de la noche y dejé a Gala amarrada frente al Superama, le pedí a la señora que estaba limpiando que me la cuidara pues nada más iba a comprar un pan. A los 15 minutos que salí ya no estaba amarrada mi perrita e inmediatamente busqué al gerente de la tienda para preguntar por las grabaciones de las cámaras pues el policía no  estaba en la entrada y cuando les preguntaba si no habían visto a alguien llevársela, el poli se reía de verme desesperada llorando. Me imaginé desde un principio que alguien la secuestró para pedirme algo.”

La odisea por recuperar a Gala apenas había comenzado


Le negaron el video de seguridad

Ese día Kat buscó por toda la colonia sin tener ningún resultado y en el Superama, según relata, no fueron accesibles puesto que se negaron a mostrarle el video de la cámara de seguridad a menos de que llevara un papel de la policía que solicitara las imágenes por lo que inmediatamente fue al Ministerio Público de Álvaro Obregón a levantar el acta para denunciar el robo y hasta las cuatro de la madrugada consiguió el acta.

“A las 10 de la mañana cuando abrió el Superama yo ya estaba esperando para entregarles la denuncia y solicitar el video, el gerente me respondió que ellos iban a mandar al Ministerio Público el video porque no me lo podían mostrar a mi por órdenes mayores”, relata Kat.

A partir de ahí, tanto el Superama como la Policía dieron largas a Kat pues comenta que le decían que “habían visto el video y que no había nada” o “luego te lo mostramos”.

Un abogado llegó a la tienda a solicitar los videos y como no tenían una orden no mostraron nada; posteriormente el novio de una amiga suya que es general en el Ejército llevó a unos soldados para preguntar por las imágenes y esa vez respondieron que habían mandado el video al Ministerio Público, respuesta que la misma entidad negó. En el lapso de un mes nunca pudo acceder al video y aumentó la sospecha de que Superama estuviera involucrado en el robo de su perrita pues enviaron un documento en el que afirmaban que ya no contaban con el video.

Empiezan a aparecer los testigos

Mientras tanto, una empleada de la tienda habló con Kat y le dijo que ella vio cuando dos hombres se llevaron a la perrita y se subieron al mismo camión que la empleada con dirección a La Era en San Ángel.

“La señora me mostró unas fotografías en las que uno de los dos hombres cargaba a mi perrita, y eso me generó más desconfianza y no sabía si me querían ayudar o tenía que ver con el robo”.

Como la señora le comentó la zona en la que se bajaron los hombres, Kat fue acompañada a ver si encontraba algún indicio de su mascota.

El primer contacto

En el lapso de un mes, debido a que Kat colocó en la zona cercana al Superama, papeles con la fotografía de Gala y su número telefónico para contactarla, otras personas la llamaron para intentar extorsionarla.

Posteriormente, una señora identificada como ‘Anabel’ llamó a Kat puesto que en la placa de la perrita estaba su número telefónico.

“Me dijo que su hermano tenía a mi perrita, pero él es drogadicto, es muy peleonero y ayer le pegó a la perra y decidió que no quería regresármela, pero que si yo quería, la señora me podía ayudar y en mi desesperación le dije que por favor me ayudara y que yo le daba una recompensa”, relata.

Después de eso, la señora dejó de contestarle y la bloqueó por lo que decidió llamarla a través de otros números. La mujer le dijo que tenía miedo de su hermano y se negó a entregarle a Gala.

Todo por un celular

Pasaron dos semanas y además de la hermana del presunto secuestrador, otra señora que se identificó como su esposa le dio la misma información y que tenía miedo del secuestrador. Sin embargo, una de las mujeres la agregó a Facebook a través del perfil de un niño y ahí comenzó la transacción.

En la conversación le pidieron un teléfono iPhone 7 Plus –el cual tiene un precio comercial de entre 18 mil y 21 mil pesos– a cambio de la perrita.

“Fui a comprar un celular usado al centro y le mandé por messenger la fotografía del celular y la persona con la que hablaba respondió muy feliz que en ese momento no me podía entregar a la perrita pero que lo haría al día siguiente a escondidas del señor y me mandó la dirección”.

Al día siguiente, 27 de junio, Kat llegó a la dirección indicada, acompañada por su novio y un amigo, ya que su confianza en la policía fue inexistente debido a que las autoridades negaron que fuera un secuestro pues no se trataba de un humano.

El reencuentro

Al llegar a la casa que le indicaron, una niña la atendió y le dijo que no sabía nada pero llamó a su mamá. La presunta mamá de la niña salió a atender a Kat y cuando le pidió que le entregaran a la perrita, la mujer negó que estuviera Gala ahí hasta que le mostró el celular prendido.

“La mujer en cuanto vio el celular prendido me dijo ‘va’, se metió y me entregó a la perrita. En cuanto recuperé a Gala, corrí al coche por si se arrepentían y me fui”.

Al llegar la calma de tener a Gala con ella, Kat recuerda que la zona que le comentó la empleada  del Superama coincidió con la dirección en la que recuperó a su perrita.

Las dudas

“Además, esta empleada me contactó constantemente para preguntarme por cómo iba la  búsqueda, me daba tips y al día siguiente de que recuperé a Gala me dijo que ya sabía que la encontré y cuando le pregunté que cómo sabía me dijo que supo por redes”.

Por ello, la sospecha de que el personal estuviera involucrado en el robo, continúa por las negativas en mostrar el video de la cámara de seguridad y actualmente se cuestiona si levantará una denuncia contra la tienda por negligencia y obstrucción de información.

Finalmente, Kat recomienda a todos los dueños que eviten dejar a sus mascotas amarradas afuera de establecimientos comerciales, que tengan cuidado con ese Superama y que todas sus mascotas tengan placa de identificación siempre.


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