Perro acompaña en el hospital a niño con autismo

  Mahe es un perro que se ha robado el corazón de los cibernautas, pues una fotografía lo muestra en la cama de un hospital acompañando a su mejor amigo: James Isaac, un pequeño de 9 años de Nueva Zelanda que tiene autismo. James  rechaza todo tipo de contacto con la familia y desconocidos, además de que tiene constantes ataques de ansiedad; sin embargo, desde que Mahe llegó a su vida, hace dos años y medio, la condición del pequeño ha mejorado así como su seguridad, por lo que el canino no se separa de él ni un segundo, incluso hasta cuando está en el hospital. Michelle, la madre de James contó a Stuff.co.nz que es tanta la calma que da Mahe,  que los médicos del hospital infantil de Wellington, le permitieron el acceso mientras le hacían exámenes médicos al pequeño. “Mahe es su mejor amigo, lo es todo para él”, confesó. Añadió que cuando Mahe vio a James anestesiado, sólo lo miraba fijamente con verdadera preocupación, pero que en cuanto tuvo oportunidad, se acostó a su lado. Explicó que el labrador tuvo un entrenamiento de seis meses para realizar lo que se conoce como “anclaje”, es decir, cuando el niño va unido por un arnés al animal con el fin de evitar conductas de fuga, las cuales son muy comunes en niños con autismo. De igual manera, estos perros de asistencia ayudan en la seguridad vial, mejoran los patrones de sueño y proporcionan una presión que calma. La madre indicó que antes no podían salir ni a tomar un café o hacer sus actividades cotidianas, porque James se alteraba mucho, pero ahora, gracias a Mahe, el pequeño espera con calma mientras sus padres terminan. (Con información de 20 minutos)  

01/03/2016 5:02
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Permiten acceso a perro a hospital para ayudar a niño con autismo

 

Mahe es un perro que se ha robado el corazón de los cibernautas, pues una fotografía lo muestra en la cama de un hospital acompañando a su mejor amigo: James Isaac, un pequeño de 9 años de Nueva Zelanda que tiene autismo.

James  rechaza todo tipo de contacto con la familia y desconocidos, además de que tiene constantes ataques de ansiedad; sin embargo, desde que Mahe llegó a su vida, hace dos años y medio, la condición del pequeño ha mejorado así como su seguridad, por lo que el canino no se separa de él ni un segundo, incluso hasta cuando está en el hospital.

Michelle, la madre de James contó a Stuff.co.nz que es tanta la calma que da Mahe,  que los médicos del hospital infantil de Wellington, le permitieron el acceso mientras le hacían exámenes médicos al pequeño.

“Mahe es su mejor amigo, lo es todo para él”, confesó.

Añadió que cuando Mahe vio a James anestesiado, sólo lo miraba fijamente con verdadera preocupación, pero que en cuanto tuvo oportunidad, se acostó a su lado.

Explicó que el labrador tuvo un entrenamiento de seis meses para realizar lo que se conoce como “anclaje”, es decir, cuando el niño va unido por un arnés al animal con el fin de evitar conductas de fuga, las cuales son muy comunes en niños con autismo.

De igual manera, estos perros de asistencia ayudan en la seguridad vial, mejoran los patrones de sueño y proporcionan una presión que calma.

La madre indicó que antes no podían salir ni a tomar un café o hacer sus actividades cotidianas, porque James se alteraba mucho, pero ahora, gracias a Mahe, el pequeño espera con calma mientras sus padres terminan.

(Con información de 20 minutos)

 


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