Persiste discriminación contra enfermos mentales

En 10 años no han cambiado actitudes hacia las personas que tienen una enfermedad mental grave o problemas de abuso de sustancias.

17/09/2010 9:33
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Recientemente el gobierno federal dio a conocer que el Seguro Popular amplió su marco de servicio, al incorporar la atención médica de tratamientos contra las adicciones, así como de seis enfermedades mentales, entre las cuales destacan ansiedad, depresión y estrés.

Pero ahora, un estudio realizado en Estados Unidos revela que el nivel de prejuicio y discriminación de los estadounidenses hacia las personas que tienen enfermedad mental grave o problemas de abuso de sustancias no cambió a lo largo de diez años, según un estudio reciente.

Nuevos hallazgos plantean preguntas sobre la eficacia de las campañas para educar a la gente sobre la enfermedad mental y sugieren que quizá se necesiten nuevos métodos, apuntaron los investigadores de la Universidad de Indiana y de Columbia.

“El nivel de prejuicio y discriminación en EU no ha variado. De hecho, en algunos casos podría estar aumentando. Es hora de dar un paso atrás y reconsiderar nuestro enfoque”, dijo la socióloga de la Universidad de Indiana Bernice Pescosolido en un comunicado de prensa de la universidad.

Tanto Pescosolido como sus colegas compararon las actitudes de las personas en 1996 y 2006. Durante este periodo, se realizaron grandes esfuerzos para sensibilizar a los estadounidenses en torno a las explicaciones médicas y genéticas de afecciones como la depresión, la esquizofrenia y el abuso de sustancias.

Cerca de mil 956 adultos que participaron en la Encuesta Social General en 1996 y 2006 escucharon un breve mensaje sobre una persona que tenía depresión mayor, esquizofrenia o dependencia del alcohol, y luego respondieron a una serie de preguntas.

Algunos de los hallazgos principales:

El número de participantes que atribuía la depresión mayor a causas neurobiológicas fue de 54 por ciento en 1996 y de 67 por ciento en 2006.
Se produjo un aumento en la proporción de participantes que respaldaban el tratamiento de un médico, y más concretamente de un psiquiatra, para el tratamiento de la dependencia del alcohol (de 61 por ciento en 1996 a 79 por ciento en 2006) y la depresión mayor (de 75 por ciento en 1996 a 85 por ciento en 2006).
La gente que creía que la enfermedad mental y el abuso de sustancias tenían causas neurobiológicas eran más propensas a estar a favor de proporcionar tratamiento. Pero estas personas no eran menos propensas a estigmatizar a los pacientes que tenían enfermedad mental o problemas de abuso de sustancias.
El estudio aparece en la edición en línea del 15 de septiembre de la American Journal of Psychiatry.

Los esfuerzos por reducir el estigma deben centrarse en la persona más que la enfermedad y hacer énfasis en las capacidades de las personas que tienen problemas de salud mental, sugirió Pescosolido. “Necesitamos involucrar a grupos de cada comunidad para que hablen de estos temas, que afectan casi a todas las familias estadounidenses de alguna forma. Esto es por el bien de todos”, agregó. (Con información de HealthDay)

 


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