¿Por qué hay personas que no disfrutan la música?

Según estudio, hay quienes no muestran reacciones ante el sonido, a pesar de tener capacidades normales de percepción.

09/03/2014 10:32
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A pesar de que se dice que la música es “el lenguaje universal”, un estudio publicado concluye que la música no le llega a todo el mundo, ya que hay personas que no son capaces de experimentar el placer de la música, condición descrita como anhedonia específica de la música, es decir la incapacidad de experimentar placer al escuchar música.

“La identificación de estos individuos puede ser muy importante para entender las bases neuronales de la música, es decir, comprender cómo se traducen una serie de notas en emociones”, explica uno de los autores del estudio, Josep Marco-Pallarés, de la Universidad de Barcelona.

Los investigadores encontraron pistas sobre la anhedonia tras desarrollar un cuestionario para examinar las diferencias musicales, tales evaluaciones determinaron que algunos individuos presentaron baja sensibilidad a la música y sensibilidad media hacia otras actividades.

Hay varias explicaciones para la baja de sensibilidades musicales. Por ejemplo, parece que a algunas personas no les gusta la música porque tienen problemas para reconocerla, una condición llamada amusia.
 
En el estudio actual, el equipo de investigación decidió analizar de cerca tres grupos de diez personas, seleccionadas según su sensibilidad a otro tipo de recompensas y su capacidad de percibir la música y con altos grados de placer en respuesta a la música, calificaciones medias de placer en respuesta a la música o baja sensibilidad a la recompensa musical.
 
Los equipos participaron en dos experimentos diferentes: una tarea musical, en la que tenían que calificar el nivel de placer que experimentaban al escuchar música agradable. En la segunda tarea, los implicados debían responder con rapidez a un obejtivo con el fin de ganar o perder dinero real. Ambas tareas implican circuitos neuronales relacionados con la recompensa y producen un torrente de dopamina.
 
Los investigadores registraron cambios en la respuesta de conducta en la piel y la frecuencia cardiaca como indicadores fisiológicos de las emociones.
 
Los resultados mostraron que algunas personas, sanas y felices, no disfrutan de la música y no muestran reacciones ante el sonido, a pesar de tener capacidades normales de percepción musical.
 
Esas personas respondieron a las recompensas monetarias, lo que demuestra que la baja sensibilidad a la música no está vinculada a alguna anormalidad global en la red de recompensa.
 
“La idea de que las personas pueden ser sensibles a un tipo de recompensa y no a otro sugiere que es posible que haya diferentes maneras de acceder al sistema de recompensa y que, para cada persona, algunas maneras puedan ser más eficaces que otras”, concluyó Marco-Pallarés.

 


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