¿Porque creció tasa de obesidad en el mundo?

El alto consumo de azúcar es la causa de que haya 500 millones de personas obesas, en los últimos 30 años se duplicó el número.

18/06/2012 4:45
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¿A qué se debe el aumento de la tasa de obesidad en el mundo?, algunos especialistas señalan como culpable al estilo de vida sedentario; pero el profesor Jimmy Bell, especialista en obesidad del Imperial College de Londres, asegura que los alimentos que consumimos y en especial la enorme cantidad de azúcar que consumimos, son los responsables.

De acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud, actualmente en el mundo hay 500 millones de personas obesas, cifra que se duplicó en los últimos 30 años; este exceso de peso causa tres millones de muertes al año.

“Genéticamente, los seres humanos no hemos cambiado, pero nuestro ambiente y nuestro acceso a la comida sí han cambiado, además de que todos los días estamos siendo bombardeados por la industria alimentaria para que consumamos más comida”, señala el especialista Jimmy Bell, quien como científico dice sentirse deprimido al ver que la humanidad está perdiendo la batalla contra la obesidad.

De acuerdo con su teoría, el gran cambio alimentario que acostumbró a la gente a consumir más azúcar de la debida se dio en los años 70, cuando la industria agrícola de Estados Unidos inició la producción masiva de maíz y jarabe de maíz de alta fructuosa, utilizado actualmente como endulcorante en alimentos procesados.

El resultado fue el incremento masivo en las cantidades de alimentos baratos abastecidos a los supermercados estadounidenses: desde cereal hasta galletas de bajo precio. Como resultado, las hamburguesas se hicieron más grandes y las papas fritas se hicieron más grasosas.

Este panorama, explica la nutrióloga Marion Nestle, preparó el terreno para la epidemia de obesidad

“El número de calorías producidas en Estados Unidos, y disponibles a los consumidores estadounidenses, se incrementó de 3.200 por persona en los años 70 a 3.900, casi el doble de lo que un individuo necesita. Este incremento es enorme y pienso que es la causa de muchos problemas”, señala.

Jarabe de maíz, uno de los culpables

El jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF) es un subproducto de desecho del maíz, muy azucarado y barato. Al principio se le utilizaba en casi todos los alimentos: pizza, ensaladas, carne, pasteles y pan.

A mediados de los años 80, el jarabe de maíz de alta fructuosa ya había reemplazado al azúcar en las bebidas gaseosas, lo cual tenía sentido para la industria, ya que era un 35% más barato. Pero según algunos científicos, además de más dulce, también es más adictivo que el azúcar. Esto ha provocado que en las últimas dos décadas el consumo promedio de estas bebidas se duplique.

La industria alimentaria parece ser la villana del cuento, pero se defienden al decir que este incremento no ha causado la epidemia de obesidad, sino el hecho de que la gente consume demasiadas calorías.

“Ciertamente nuestras bebidas gaseosas regulares son una fuente de calorías, pero si tú consumes muchas calorías y ves mucha televisión o no haces suficiente ejercicio, es claro que tendrás un problema”, afirma Susan Neely de la Asociación Estadounidense de Bebidas Gaseosas.

Pero el doctor Jean-Marc Schwarz del Hospital General de San Francisco cree que lo peligroso es la enorme cantidad de fructosa que consumimos en todo el mundo.

“Ésta no tiene un efecto tóxico como el plomo o el mercurio, lo que es tóxico es la cantidad que se consume”, dice.

La fructosa se convierte fácilmente en grasa en el cuerpo y los científicos han descubierto que también suprime la función de una hormona vital llamada leptina.

Se cree que esta hormona controla la regulación del hambre y apetito en el cerebro.

Cuando el hígado se ve inundado con azúcar, la leptina deja de funcionar y el organismo no sabe cuando está lleno.

“Esto provoca que tu cerebro piense que te estás muriendo de hambre aunque acabes de comer. Lo cual causa un círculo vicioso de consumo, enfermedad y adicción”, dice el doctor Robert Lustig, profesor de endocrinología de la Universidad de California, en San Francisco.

¿Azúcar o grasa?

Cuando hace 20 años los especialistas se enfrentaron a un aumento de peso corporal entre los pacientes, que a su vez causaba el incremento de enfermedades cardiovasculares, se pensó que la responsable no era el azúcar, sino las grasas.

Fue entonces que se creó la línea de alimentos “bajos en grasas”, que se conviertieron en una gran fuente de ganancias, sin pensar que la grasa en alimentos como yogurth, margarinas y galletas, era reemplazada con azúcar.

Para cuando los científicos se dieron cuenta de que quizás no era buena idea reemplazar grasa por azúcar, el mundo ya estaba enfrentando una crisis por obesidad. Hoy cada vez más expertos están comenzando a pensar que hay algo específico en la fructosa que está acelerando la obesidad.

“Si la grasa fuera la causa, esto no sería tan malo”, dice el doctor Lustig.

“Pero si la causa es el azúcar, esto sí es algo desastroso. Y creo que con lo ocurrido en los pasados 30 años hemos respondido ya a esa pregunta”, agrega el científico.

(Con información de bbc) 


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