Practicar yoga ayuda a mejorar el ritmo cardiaco

Según estudio, dicha disciplina reduce los episodios de mareos y falta de aliento en pacientes con fibrilación auricular.

01/02/2013 10:19
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Personas con un problema común del ritmo cardiaco podrían reducir sus síntomas al añadir el yoga a su régimen de tratamiento, sugiere estudio publicado en la revista “Journal of the American College of Cardiology”, la cual es una de las primeras en evaluar los efectos del yoga sobre el problema cardiaco conocido como fibrilación auricular.

Dicho padecimiento aparece cuando las cámaras superiores del corazón se agitan caóticamente en lugar de contraerse con normalidad; lo cual no es peligroso de forma inmediata, pero puede causar síntomas como palpitaciones, falta de aliento y mareos, que a largo plazo, puede aumentar el riesgo de accidentes cerebrovasculares o insuficiencia cardiaca.

Para su tratamiento se usan medicamentos que controlan el ritmo y frecuencia cardiaca, además de aspirinas que evitan coágulos sanguíneos. No obstante, a menudo no es suficiente para evitar que se produzca algún episodio.

Por lo que, los investigadores en busca de nuevos horizontes evaluaron si el hecho de añadir unas clases de yoga suave al tratamiento con medicación de 49 pacientes podría ser de ayuda.

Durante los primeros tres meses, los pacientes se dedicaron a realizar sus actividades habituales. Entonces, durante los tres meses siguientes, asistieron a sesiones de una hora de yoga con un profesor certificado, al menos dos veces a la semana; algunas personas optaron por ir cada día.

El investigador principal, el Dr. Dhanunjaya Lakkireddy, afirmó que su propio padre era un “maestro de yoga”, así que esta práctica le era familiar. Pero le motivaba aún más que la investigación mostrara que el yoga puede tener un efecto calmante sobre el sistema nervioso, y ayudar así a bajar la presión sanguínea y la frecuencia cardiaca.

Su equipo halló que a los tres meses de iniciar las clases, que los pacientes empezaron a tener menos síntomas en un promedio de dos episodios, frente a casi cuatro en los tres meses previos a las clases de yoga. A pesar de eso, el yoga no sustituye a la medicación, afirmaron los especialistas. Ya que “Haciendo sólo yoga no va a eliminar esta patología el paciente”, aseguraron.

El estudio tiene la limitación de que no contó con un grupo “de control” de pacientes que no asistieron a clases de yoga. Por tanto, eso hace que sea menos seguro que fuera el yoga el que reportara tales beneficios, “Se necesita más investigación, pero estos hallazgos son muy prometedores”, comentarón los investigadores.

Asimismo, hicieron hincapié en que es importante que la gente sepa que hay distintos estilos de yoga, y algunos puede que no sean adecuados o incluso sean peligrosos para las personas con problemas cardiacos, pues “En este estudio se practicó una forma suave de yoga, los hallazgos no hablan de todos los estilos de yoga”, indicaron.

En concreto, los pacientes del estudio asistieron a clases del estilo Iyengar, en el que se realizan movimientos lentos y se pone mucho énfasis en el alineamiento adecuado entre la postura, la respiración y la relajación. Hay otros estilos de yoga que son más vigorosos, como el estilo “vinyasa”. También hay clases de “yoga caliente”, en las que la temperatura de la sala se mantiene a 105 Fº (40.5 Cº).

Pero aclararon los científicos “Nunca recomendaríamos el yoga caliente para un paciente con problemas cardiacos, y afirmaron que “los pacientes interesados en el yoga deberían tener la aprobación de su médico primero”.  (Con información de Medline Plus)


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