Prepárate para cuidar tu salud en un viaje aéreo

Sequedad de ojos, piel y boca y especialmente afecciones relacionadas con la postura son los malestares que presentan los pasajeros.

01/08/2010 6:22
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Un viaje, siempre aviva la emoción, planear bien las zonas a visitar, llevar la ropa adecuada, no olvidar la cámara, los lentes de sol y el sombrero es esencial; pero seguro pocos están al pendiente de tomar precauciones para mantener nuestra salud estable en un vuelo.

La mayoría de las veces no pasa nada, pero es primordial tener en cuenta, sobre todo si se hace un viaje aéreo largo que hay que mover las piernas constantemente, mantenerse hidratado y si se tiene una enfermedad grave, es conveniente hablar con el médico antes de iniciar la aventura y de informar a la aerolínea en que condiciones se viajará, tomo como medida de precaución.

Entre los malestares que presentan los pasajeros de avión destacan: sequedad de ojos, piel y boca; pero las molestias más habituales están relacionadas con la postura y suelen afectar principalmente al cuello, la parte más sensible.

Es por eso que expertos recomiendan mantener cierta movilidad en el asiento, muchas de las posiciones el propio cuerpo las va pidiendo como rotar y flexionar pies y muslos.

La hidratación también es importante, pero es mejor evitar beber té y café, por la cafeína que contienen.

“Conviene que en viajes largos, el pasajero camine por lo menos cada dos horas”, aconseja el doctor José María Molero. Otra recomendación es evitar cruzar las piernas a la altura de las rodillas o tobillos.

Otros de los cambios que se advierten están relacionados con la presión. A medida que ésta se modifica, se suelen apreciar diversas molestias, como la sensación de oídos taponados. Habitualmente esta molestia es transitoria, aunque en algunos casos llega a ser dolorosa e incluso persiste a lo largo del viaje.

Síndrome “clase turista”

Otros problemas que presentan los viajerosn son el síndrome de “clase turista”, se trata del problema que más preocupa a las personas y consiste en la formación de trombos o coágulos en el sistema venoso, provocados por mantener una cierta inmovilidad durante mucho tiempo.

Esto ocurre en sólo un caso de 6 mil personas después de un vuelo de cuatro horas, y uno de cada mil después de uno más largo, o en alguien acostumbrado a volar con más frecuencia.

Según el doctor Molero, no se trata de un riesgo general sino que sólo se forman en aquellas personas que ya cuentan con una suma de enfermedades crónicas, que tengan un posible trastorno de coagulación o desórdenes de la sangre.

La causa de la formación de estos trombos se encuentra en la postura de flexión del cuerpo, que impide una adecuada circulación de la sangre.

Buceo y vuelo no combinan

Es importante que los buceadores tomen en cuenta que es muy peligroso realizar un vuelo inmediatamente después de haber practicado el buceo; es necesario esperar entre 12 y 14 horas y se debe preguntar al médico sobre la conveniencia de hacer el viaje aéreo.

En una persona sana, se pueden originar desequilibrios de los gases de la sangre. Los cambios bruscos de presión pueden afectar a las vías respiratorias, sobre todo en aquellas personas que ya tengan una enfermedad cardiaca previa.

Para evitar el “jet lag”

Algunos viajeros que van de un continente a otro, tienen problemas para adaptarse a los cambios de horario, lo que se hace más difícil cuando la diferencia de horas en mayor.

Por eso es necesario adaptarse lo más pronto posible y cambiar nuestras horas de comida y toma de medicamentos al de la ciudad a la que llegamos.

El llamado “jet lag” puede provocar insomnio, fatiga o somnolencia; pero estos se pueden atacar llevando una dieta basada en frutas y verduras, pues los carbohidratos y las bebidas azucadaras facilitan el sueño.

¿Una embarazada puede viajar en avión?

No hay un estudio científico que indique que las mujeres embarazadas no puedan hacer viajes en avión, pero es conocido que el mayor riesgo que se corre es al cumplir la semana 38, cuando el parto se puede dar de un momento a otro.

Los ginecólogos aconsejan no viajar en los últimos meses del embarazo por comodidad de la embarazada y para evitar partos prematuros.

Cuando la madre padece algún tipo de enfermedad pulmonar crónica, como asma, por ejemplo, también es preferible evitar el viaje aéreo.

Niños viajeros

De acuerdo con la pediatra María García-Onieva, de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria, un niño puede viajar en avión a cualquier edad, que puede tener las mismas dificultades que un adultos, que por lo general es el taponamiento de oídos que se puede remediar para los mayorcitos mascando chicle y para los bebé con el uso del chupón.

(Con información de El Mundo)


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