Productos naturales modifican tratamientos

No comentar al médico que se están consumiendo suplementos alimenticios puede tener consecuencias para algunos medicamentos.

15/07/2010 7:16
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Los productos tratan de ser de venta libre con la leyenda “producto natural”, y se ha creado en los consumidores la idea de que si es natural es sano y no tiene efectos secundarios.

Sin embargo muchas sustancias son naturales y nocivas o dañinas en algún grado.

Los productos herbales y suplementos alimenticios han logrado posicionarse bien entre los consumidores por llevar impreso el texto “producto natural”, por ello es que las personas han omitido comentarle a sus médicos que consumen dichos productos.

Los consumidores deberían informar a sus especialistas de la salud de estos consumos, pues de acuerdo a lo publicado por El Mundo  este tipo de productos pueden potenciar o disminuir el efecto de determinadas terapias y tratamientos, por lo que es esencial que el especialista conozca su uso.

Por ejemplo, productos como el Ginkgo Biloba o la hierba de San Juan, entre otros, pueden interferir con medicamentos como el popular Sintrom, empleado habitualmente por muchos cardiópatas como anticoagulantes. Otros complementos, como la equinácea, son capaces de potenciar el efecto tóxico de otros fármacos comunes entre los enfermos de corazón, las estatinas.

Un artículo publicado esta semana en la revista “Annals of Internal Medicine” recuerda a los profesionales de la salud -especialmente a los cardiólogos- la necesidad de abordar este tema en las consultas.

“El uso de estos productos se ignora muchas veces por los profesionales sanitarios, comentan los autores de este trabajo, que avalan su argumento con datos en la mano.

Estos investigadores de la Universidad de Maryland (EEUU) realizaron un estudio observacional en la consulta de varios cardiólogos. Testigos pasivos de la relación entre especialistas y pacientes, analizaban cuántas veces el médico preguntaba expresamente a sus enfermos por el consumo de algún tipo de suplemento alimenticio o herbal.

Seguidamente, interrogaban al paciente, ya en solitario, sobre si acostumbraba a tomar habitualmente alguno de estos complementos.

Los resultados de su trabajo, obtenidos tras observar 78 consultas de 21 cardiólogos, mostraron que sólo en siete encuentros, el especialista detectó el consumo de suplementos. En cambio, los investigadores identificaron un total de 54 pacientes que aseguraban tomar algún tipo de estos complementos.

El especialista no pregunta

Es más, la investigación también puso de manifiesto que los especialistas creían preguntar a sus pacientes por el tema mucho más a menudo de lo que realmente lo hacían.

“Es fundamental preguntar por el consumo de este tipo de productos porque las interacciones pueden ser importantes”, comenta Alfonso Varela, cardiólogo del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela y vicesecretario de la Sociedad Española de Cardiología.

“Muchas veces el paciente cree que los productos herbales son inocuos, pero no siempre es así. Hay que advertir de su uso”, insiste.

Aunque, según este experto, el consumo de este tipo de productos es, “muy probablemente menor en nuestro país que en EEUU [donde se realizó el estudio]”, sí reconoce que, en los últimos tiempos se ha notado un repunte en la ingesta de sustancias para controlar el exceso de peso y la obesidad.


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