Provocan más riesgo para la salud medicamentos antireflujo

La creencia de que son protectores de estomago ha llevado a los consumidores de medicamentos como omeprazol a padecer enfermedades más graves.

11/05/2010 11:15
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Antes de una comida pesada, para prevenir una mala digestión, como protector del estómago frente a ciertos medicamentos, en los últimos años, se ha popularizado de tal manera el consumo de medicamentos para el reflujo que el conocido omeprazol -y otros fármacos de su familia: los inhibidores de la bomba de protones- han pasado a ocupar un lugar privilegiado en los botiquines, pese a no tener, en muchos casos, la indicación de un especialista.

Varios trabajos publicados en la revista Archives of Internal Medicine recuerdan esta semana que, lejos de ser fármacos inocuos, estos medicamentos también pueden provocar efectos adversos, por lo que no deben tomarse a la ligera.

“Están indicados para inhibir la acidez en pacientes con patología ulcerosa o problemas como el reflujo gastroesofágico. Deben utilizarse en circunstancias concretas y durante un tiempo concreto”, explica Vicente Baos, especialista del grupo de uso de fármacos de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC).

“No son protectores de estómago contra cualquier problema, como mucha gente cree y debe controlarse su utilización”, remarca este especialista.

Entre otros problemas, los inhibidores de la bomba de protones se han asociado con una reducción de la efectividad de los antitrombóticos, un mayor riesgo de neumonía, un incremento de las fracturas en mujeres postmenopáusicas o un incremento en las posibilidades de sufrir infecciones de origen bacteriano.

Fracturas

Precisamente sobre estos dos últimos riesgos aporta nuevos datos la revista médica. Una de las investigaciones, que realizó un seguimiento durante casi ocho años a 130.487 mujeres postmenopáusicas, puso de manifiesto que el riesgo de sufrir una fractura en antebrazos, muñecas o columna era más alto entre aquellas mujeres que consumían habitualmente estos medicamentos.

Pese a que estos investigadores no encontraron ninguna asociación significativa entre el consumo de estos fármacos y el riesgo de fracturas en la cadera –una de las zonas de rotura más frecuentes-en sus conclusiones sugieren que sus resultados deberían tenerse en cuenta en la práctica clínica.

“En las personas que requieren una terapia a largo plazo con inhibidores de la bomba de protones, es razonable pensar en usar la dosis efectiva más baja, asegurarse de que la ingesta de calcio es la adecuada y, si es necesario, añadir suplementos de calcio [para mejorar la calidad ósea]”, comentan estos científicos de la Universidad de Washington (EEUU).

Otros dos trabajos que se publican esta semana en Archives of Internal Medicine demostraron una asociación significativa entre el consumo de estos medicamentos y el riesgo de volver a padecer una infección a causa de la bacteria Clostridium difficile.

Según sus datos, los pacientes que, además del tratamiento habitual contra este patógeno, ingieren habitualmente un fármaco para el reflujo, tienen un riesgo significativamente más alto de recaídas y de que la infección se reproduzca.

Ácidos protectores


Tal como explican los autores de estos trabajos, esto podría deberse a que los ácidos gástricos podrían tener un papel importante a la hora de proteger al organismo de las infecciones causadas por este patógeno. Mermar su capacidad, ayudaría, por tanto, a la proliferación de la bacteria.

Otro de los estudios que publica la revista científica, muestra cómo la experiencia de introducir unas guías de prescripción médica en centros hospitalarios redujo considerablemente el uso de estos fármacos entre los pacientes.

En un editorial que acompaña a estos trabajos, Mitchell H. Katz, del Departamento de Salud Pública de San Francisco (EEUU) reflexiona sobre los datos disponibles y subraya que es necesario reducir el uso de estos medicamentos y esto “requiere la acción tanto de especialistas como pacientes”.

Coincide con su punto de vista Vicente Baos. “No puede se puede permitir la generalización masiva del uso de estos fármacos para evitar malas digestiones o para prevenir molestias antes de una comida copiosa, porque esa no es su indicación”.

 


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