Publicidad culpable de obesidad

De acuerdo con un estudio los empaques llamativos y bonitos son los culpables de que niños pequeños pidan a sus padres comprar los productos.

19/08/2011 11:29
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 En los últimos meses se ha notado un creciente número de niños con obesidad y sobrepeso, en niños de cada vez menor edad, y de acuerdo con un estudio publicado en Journal of Children and Media, en el caso de los niños entre tres y cinco años, la culpa es de los empaques tan llamativos y con ilustraciones tan bonitas, que provocan en los niños hacer berrinches cuando sus padres no quieren comprar el producto.

Muchas veces los niños no saben lo que es el producto que están pidiendo, pero gritan y lloran para tenerlo entre sus manos y llevarlo a sus casas, estos productos, generalmente son comida chatarra, es decir son ricos en calorías y azúcares, pero de muy bajo aporte nutricio.

De acuerdo con este estudio de Dina Borzekowski, profesora asistente de la Facultad de salud pública Bloomberg de la Johns Hopkins en Baltimore, el 70% de los padres accedían a comprar estos productos por hartazgo, para ya no oír gritar a sus hijos o simplemente porque no podían decirles que no.

De acuerdo con el estudio, los padres jamás habrían comprado esos productos de no haber visto a sus niños repelar tanto por tenerlo.

El estudio fue realizado a mujeres con hijos de tres a cinco años de edad, mismas que tenían alrededor de 38 años, 56% tenían licenciatura, 88% eran casadas, 68% tenían empleo y el 93% tenían ingresos superiores a los 60 mil dólares anuales.

En sus hogares había cuando menos dos televisiones y en dos casos había televisiones en el cuarto de los hijos, en general se trataba de familias de  clase alta.

En general las madres decían que la publicidad en la televisión no influía para que sus pequeños quisieran comprar algún producto, sino el verlo en los pasillos del supermercado, e incluso algunas refirieron que les resultaba chocante que en los empaques se usaran cosas llamativas que lo hacían deseable cuando el pequeño no sabía ni lo que eso contenía.

Para evitar llevar a casa productos poco saludables las madres de familia habían intentado varias técnicas para convencer a su hijo de no hacerlo, algunas les decían que no, otras ignoraban los berrinches, otras negociaban con otro tipo de productos y otras trataban de dar explicaciones, algunas veces funcionaba y otras no.

Finalmente la investigadora dijo que contra los mercadólogos no podía hacerse mucho, entonces recomendó que si los padres no podían decirle que no a sus hijos, lo mejor era que alguien más los cuidara cuando iban de compras.

Pero si era posible ser firme, había que cumplir con lo dicho y mantenerse coherente, la conducta fastidiosa de su hijo se reducirá, en todos los niños excepto los más persistentes. Los niños son listos. Dejan de hacer las cosas que no funcionan, y adaptan su conducta (Con información de Univisión).


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