¿Qué descifran mensajes póstumos de suicidio?

Los jóvenes se suicidan por pasiones, los viejos por dignidad, según estudio socioantropológico de la UNAM.

05/03/2013 9:20
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El impulso que lleva a las personas a quitarse la vida cambia dependiendo de la edad. En el caso de los jóvenes y niños el detonador de un suicidio suele ser un problema pasional o un impulso que ayuda a romper una circunstancia frente a la cual se sienten impotentes. En el caso de los adultos mayores y personas de la tercera edad, la causa del suicidio suele ser una cuestión de dignidad.

Estos son algunos de los datos que se pudieron obtener dentro del primer gran estudio multidisciplinario sobre casos de suicidio y últimos mensajes de personas que se quitaron la vida en México.

El libro El don y la palabra. Un estudio socioantropológico de los mensajes póstumos del suicida, fue publicado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), junto a la Editorial Juan Pablos, y presentado en el Instituto Nacional de Ciencias Penales (INACIPE).

En esta investigación participaron expertos de seis disciplinas: psicólogos, criminalistas, antropólogos, sociólogos, lingüistas y psiquiatras. Todos ellos fueron coordinados por el investigador Víctor Alejandro Payá, de la Facultad de Estudios Superiores-Acatlán (UNAM). El objetivo fue realizar una interpretación de los discursos del suicida.

La materia prima principal de este esfuerzo fue el estudio de 672 expedientes de suicidios ocurridos entre los años 2000 y 2010 en México, así como de 121 cartas póstumas.

Este análisis permitió identificar siete grandes razones por las cuales las personas se suicidan en México dejan un mensaje póstumo: crear un sentimiento de culpa; procurar dolor en los deudos; instruir a los parientes sobre el manejo del cadáver; acusar sin pruebas; pedir perdón por el suicidio; explicar que no encuentran sentido a la existencia o señalar el fracaso de una relación de pareja.

Los expertos desglosaron las declaraciones, instrucciones, deseos y acusaciones que el muerto deja a los vivos, mensajes son descritos como “dones”, en referencia a un modelo psicológico que se usa la palabra “don” para describir transferencias emocionales de una persona a otra.

“Queda claro que el suicidio no es casual. En todos los casos, el lugar de los hechos, la ropa y las cartas póstumas son seleccionados cuidadosamente. En cada suicidio hay una construcción de íconos y significados”, explicó Víctor Alejandro Payá durante la presentación del volumen.

Entre las causas que llevan a suicidarse a personas desde la infancia hasta la vejez se distingue que entre los jóvenes el impulso suicida suele ser un arrebato provocado por la dificultad en el manejo de pasiones relacionadas con abandono de los padres, desamor o por ser víctimas de abuso sexual. En el caso de los adultos mayores está presente la desazón, la pérdida del sentido de la vida y el deseo de mantener dignidad ante un contexto personal en decadencia.

Todo lo que rodea al suicidio tiene significado, como ocurre en el siguiente ejemplo:

Caso 88. Una niña de 12 años se dispara en el pecho con la pistola del padre. En uno de sus cuadernos escribió lo siguiente: “Mamá. Perdón por haber sido tan injusta contigo, pero ahora quién sabe qué pase. Oye, le das esto a mi papá ¿Por fa?” El expediente del Servicio Médico Forense del DF indica que se encontró junto al cuerpo una flecha dibujada apuntando a una segunda hoja cuadriculada que dice: “Ya cambiaste tu truco. Ahora ya no es una  pluma, ahora es una regla. ¿No mames?¿Sí?”

El investigador en criminología Martín Gabriel Barrón Cruz, del INACIPE, explicó durante la presentación del libro que el suicidio es parte de un performance social, en el que se puede comprender el mundo micro-sociológico desde el sujeto que se priva de la vida. El mismo subrayó que estas muertes no pueden ser explicadas desde una sola disciplina por lo que son un reto de estudio multidisciplinario.

A su vez, en la misma mesa de análisis, el doctor en antropología Juan Cajas Castro, de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), indicó que “El suicida aspira a gobernar el recuerdo de la parentela. Desea que se cumpla su exigencia de perdón y de recuerdo, sin embargo sobrevalora el poder de su mensaje pues pasa por alto que de la muerte se desprende el olvido”. 


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