¿Qué fue lo que mató a Michael Jackson?

Era el jueves 25 de junio del 2009, y mientras el mundo y se preparaba para el regreso de Jackson, éste fallecía, luego de una alta dosis de propofol.

12/02/2010 6:05
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Era el jueves 25 de junio de 2009, y mientras el mundo y particularmente Londres se preparaba para ver el regreso del llamado “rey del pop” a los escenarios, Michael Jackson fallecía sorpresivamente en Los Ángeles.

Diversas versiones comenzaron a correr en las que se manejaba todavía como una noticia no confirmada el fallecimiento del astro, pero a las 6:24 p.m. se reportó su muerte, luego de que entrara en coma a las 6:15 pm (hora local), y tras llegar inconsciente al hospital a las 6:11 pm, donde fue atendido por paramédicos en el Centro Médico de la Universidad de Los Ángeles quienes le dieron resucitación cardiopulmonar.

Hoy,  la Fiscalía del distrito de Los Ángeles acusa a Conrad Murray, de 56 años, médico personal de Michael Jackson, por homicidio no premeditado. 

De acuerdo con anteriores declaraciones, el artista estadounidense le habría pedido “en reiteradas ocasiones” que le administrara el anestésico Propofol, el cual le causó un paro cardiaco-respiratorio, motivo de su muerte. El médico argumenta que Michael Jackson era quien solicitaba dosis cada vez más altas del químico, así como de otros estupefacientes. Murray le recetó esta sustancia para combatir el insomnio y el cantante la habría ingerido durante las seis semanas previas a su muerte.

Conrad Murray fue el primer acusado y sobre quien cayó toda la responsabilidad al encontrarse indicios de la dosis alta de Propofol en el organismo de Michael Jackson.

¿Qué es el propofol?

Anestésicos como el propofol, sólo deben utilizarse durante intervenciones quirúrgicas en quirófanos o en terapia intensiva, además de que el especialista responsable debe ser un anestesiólogo, pues provoca depresión respiratoria, “es decir, que disminuye la fuerza de la respiración, e incluso hay una modalidad que le denomina como olvido de respirar”, explicó a SUMEDICO el cardiólogo Carlos Lezana Urquecho.

El especialista adscrito al Hospital General “La Raza”, del IMSS, precisó que este fármaco se aplica vía intravenosa y para controlar al paciente y evitar que fallezca por un paro respiratorio, dentro de los hospitales se utilizan aparatos médicos especiales a fin de que sustituyan la función de respirar.

El médico hizo hincapié en que en México el uso de este tipo de anestésicos está muy controlado, y no se utiliza bajo ninguna circunstancia fuera de un quirófano o de un área de terapia intensiva.

Lezana Urquecho sostuvo que no existe ninguna justificante para recetar a un paciente este medicamento, ni siquiera bajo el argumento de que ayudará a mitigar su dolor, menos aún cuando se pone en riesgo la vida: “No es válido,  para eso existe una especialidad que se llama clínica del dolor, que es para amortiguar las reacciones que enfrenta una persona que tienen enfermedades como cáncer, pero no casos de insomnio o dolor muscular, es para enfermedades serias”.

E insistió: “No hay una justificación de ningún dolor para recetar este tipo de anestésicos; si uno como doctor va a recomendar el medicamento, debe saber qué efectos puede ocasionar y prevenir, todo es cuestión de ética”.

En las clínicas del dolor, abundó el especialista, existe una gama inmensa de medicamentos y analgésicos, que son efectivos para elevar la calidad de vida para quienes sufren de enfermedades severas.

Indicó además que los anestésicos y más los de mayor potencia como el propofol, no se vende en las farmacias, su aplicación es mediante  receta médica y en hospitales; empero, reconoció, existe el  riesgo de venta clandestina.

Rocío Méndez, médica anestesióloga del Hospital Angeles Interlomas, explicó a SUMEDICO que fármacos como el propofol son poco demandados por usuarios de drogas no lícitas, sólo aquellos que son “adictos en extremo” suelen buscarlas, como una forma de evasión total, pues el propofol funciona para provocar un sueño profundo.

Hizo hincapié también en que este anestésico únicamente se utiliza en áreas quirúrgicas y de terapia intensiva, dadas sus características y estableció que en México existe un estricto control respecto a su distribución y venta, empero, reconoció también, “siempre hay que prever la existencia del mercado negro”.

Riesgos de los anestésicos

De acuerdo con la literatura médica contenida en los departamentos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM); así como de la Clínica de Universidad de Navarra en España, el propofol es un fuerte anestésico, de muy rápida acción, pues sólo en 30 segundos puede provocar pérdida de la conciencia. Por esta misma razón, la duración de su efecto es muy breve.

La supervisión hospitalaria es estricta, dadas las reacciones cardiacas y respiratorias –es decir el riesgo de paros del corazón y/o respiratorios, por las reacciones que provoca:

1.- Mayor descenso de la presión arterial.

2.-  Los efectos de la circulación de la sangre son mucho más acentuados.

3.- Cambios mínimos o ausentes en la frecuencia cardíaca a pesar de los cambios en la presión arterial con dosis inductivas de propofol (en contraste con la taquicardia producida por tiopental). 

Todo lo anterior apunta a riesgos mayores, pues la dosis excesiva de propofol, o si se pasa rápidamente por vía intravenosa, aumenta las posibilidades de provocar un paro respiratorio, y por tanto, la muerte si no se sigue de la intubación y oxigenación del paciente.

Complicaciones con enfermedades crónicas

  • Dadas  sus  características, la aplicación de propofol debe hacerse con mucho cuidado, sobre todo en caso de padecer enfermedades como epilepsia, hipertermia (niveles altos de triglicéridos y colesterol en sangre), insuficiencia respiratoria o cardiaca, tensión arterial baja o hipertensión intracraneal, etcétera.
  • El propofol produce una amnesia marcada, por lo cual hay efectos sobre la memoria. En el sistema nervioso central disminuye las resistencias vasculares, el flujo sanguíneo cerebral y el consumo de oxígeno hasta un 36%.
  • Los médicos destacan que tras una dosis de propofol, no se deben ingerir bebidas alcohólicas.
  • Finalmente, se apunta que el propofol sólo puede venderse por receta médica de un hospital.
  • De acuerdo con diversos códigos de ética para médicos, a un paciente con problemas de adicción no deben administrársele sustancias que propicien la farmacodependencia.

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