Realizar mucho ejercicio provoca caries

El abuso puede acelerar el envejecimiento, causar problemas cardíacos o caries

30/10/2016 10:47
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Para tener buena salud, la recomendación es practicar ejercicio por lo menos 150 minutos a la semana con días de descanso, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), pero ¿qué pasa cuando ese tiempo se excede?

La práctica vigorosa y muy frecuente tiene repercusiones en la salud que van desde lesiones hasta aparición de arrugas e incluso caries.

El doctor José Vicente Lajo Plaza, explica que muchos corredores o ciclistas que entrenan parecen mayores de edad porque tienen el rostro demacrado y abundantes arrugas.

“Es la llamada runner’s face o cara de corredor: al entrenar intensamente, el rostro se deshidrata (subsanable si se aplican cremas al terminar el ejercicio), queda a merced de las radiaciones ultravioleta y pierde grasa, se queda más huesudo”, dice.

Por su parte, Concha Albert, cirujana plástica en el Instituto Tapia, indica que esto se debe a que el impacto repetido destensa los músculos, lo que con el tiempo acaba en flacidez.

Respiración agitada

Elisa Cabiscol, del Instituto de Investigación Biomédica de la Universidad de Lleida, señala que además de los aspectos físicos del exceso de ejercicio, se encuentra la oxidación celular producida por la respiración agitada.

“El oxígeno posibilita el metabolismo. Pero a veces se generan radicales libres: moléculas o átomos con algún electrón desparejado”, dice.

Estos huérfanos, detalla, quitan electrones al ADN, lípidos y proteínas, por lo que las células empiezan a replicarse mal y el organismo envejece aceleradamente, teniendo como resultado el deterioro del colágeno y las arrugas. En el interior, el funcionamiento de los órganos se daña.

Puede surgir caries

Marta del Pozo, odontóloga en Clínica Córdoba Del Pozo, menciona que otro problema que puede surgir es la aparición de caries.

“La alta intensidad invita a respirar por la boca. Eso la reseca y alcaliniza la saliva, que se vuelve menos eficaz contra el sarro”,  detalla,

Para prevenirlo, es importante mantenerse hidratado pero evitando abusar de las bebidas isotónicas.

“Reponen minerales y oligoelementos pero contienen un tipo de azúcar que se adhiere al esmalte y acelera la producción de ácido de los microorganismos patógenos”, dice.

De igual manera se debe tener cuidado con la ingesta de barritas energéticas. Cuando se consuman, se debe asear la boca inmediatamente o de lo contrario las bacterias se acumularán.

En el caso de los que practican natación, pueden sufrir daños en el color de los dientes debido a la cantidad de pH.

“Se habla del sarro del nadador: una tinción amarillo-marrón de los dientes. El pH de la saliva oscila entre 6,2 y 7,4 mientras que el de las piscinas tratadas con cloro asciende a 7,2 – 7,6. Esto provoca una rápida descomposición de las proteínas salivales formando depósitos orgánicos, sobre todo, en los incisivos”.

De acuerdo al Consejo Profesional de Fisioterapeutas de Madrid, esta es una de las causas de agotamiento muscular, ya que si las bacterias que entran por la boca pasan al torrente sanguíneo.

Otros problemas

Además de estos aspectos físicos, diferentes especialistas afirman que entrenar en exceso durante años también puede derivar en patologías cardíacas irreversibles, arterioesclerosis, cáncer o demencia.

Sin embargo, estudios recientes afirman que el efecto no es tan grave con la hormesis, en la cual las células se entrenan para adaptarse al estrés oxidativo y compartirlo con su propia artillería antioxidante.

“Optar por un plan largo, progresivo y ajustado a la propia condición física”, recomienda el profesor Julien Finaud, en su artículo Estrés oxidativo: relación entre ejercicio y entrenamiento.

(Con información de El País)

 


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