Recomiendan políticas de salud para adultos mayores

Hombres y mujeres que aún siguen trabajando después de los 60 años generan el 33.8% de la riqueza económica de México.

01/10/2013 8:34
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Este 1º de octubre la Organización de Naciones Unidas conmemora el Día Internacional de las Personas de Edad, que es una fecha para reflexionar sobre el aumento en el número de personas de edad avanzada en todo el mundo, así como sobre los desafíos que presenta ese grupo de la población.
 
En México, los datos demográficos más recientes, que corresponden al año 2012, indican que hay 10.9 millones de personas que tienen más de 60 años, lo que representa a poco más del 9.3% de la población total. Desafortunadamente, entre ese grupo de personas de edad avanzada casi la mitad vive en condiciones de pobreza, según los datos publicados en 2012 por el Consejo Nacional de Evaluación de las Políticas de Desarrollo Social.
 
A pesar de este rezago económico generalizado entre personas de más de 60 años, un dato que es sorprendente es que aquellos hombres y mujeres que aún siguen trabajando después de los 60 años generan el 33.8% de la riqueza económica de México, según el mismo CONEVAL. Ellos apoyan económicamente a uno de cada cuatro hogares del país.
 
Un mejor futuro
En México, el proceso de envejecimiento se hizo evidente a partir de la última década del siglo XX, mostrando una inercia que cada vez se hace más notoria; en 2012 la proporción de niños y jóvenes que integran la población mexicana fue menor que la que había en 1990, mientras que el número relativo de adultos mayores pasó de 6.2% a 9.3% y se espera que en 2050 sea de 21.5 por ciento.
 
El tema del Día Internacional de las Personas de Edad de 2013 es: “El futuro que queremos: lo que dicen las personas mayores”. El tema se eligió para llamar la atención sobre los esfuerzos de las personas mayores, las organizaciones de la sociedad civil, las organizaciones de las Naciones Unidas y los Estados miembros para incluir la cuestión del envejecimiento en la agenda de desarrollo internacional.
 
Los adultos mayores transitan por diversas etapas de  desarrollo que marcan estilos de vida diferenciados, toda vez que se hace evidente la pérdida gradual de capacidades motrices y cognoscitivas conforme avanza la edad.
 
De los 10.9 millones de personas de 60 años y más que en 2012 residen en el país, 31.1% están en una etapa de prevejez (60 a 64 años); 41.3% se encuentran en una vejez funcional (65 a 74 años); 12.5% está en una vejez plena (75 a 79 años) y 15.1% transita por una vejez avanzada (80 años y más).
 
En la medida en que avanza la edad se hace patente una mayor sobrevivencia en las mujeres: en la etapa de prevejez hay 111 mujeres por cada 100 hombres y aumenta a 129 en la vejez avanzada.
 
Para diseñar y aplicar políticas de desarrollo y atención hacia este grupo de la población, la ONU invita a reflexionar sobre los desafíos de la población que transita o transitará por esta etapa de vida, un enfoque de derechos, obliga a mejorar la capacidad institucional (gobierno y familias) para combatir la pobreza y la desigualdad en la que viven muchos adultos mayores; mejorar la atención e infraestructura de la seguridad social (tanto en el ámbito de las pensiones como de salud); velar porque ningún adulto mayor experimente discriminación en el trabajo; que no padezcan violencia y que sus redes familiares provean los satisfactores necesarios para mejorar su calidad de vida.
 
Autoinforme de  salud
A nivel mundial, los problemas de salud más frecuentes en la población adulta mayor son las enfermedades crónicas, como las cardiopatías, cerebrovasculares y pulmonares.
 
En México, durante 2010, las cardiopatías isquémicas y la diabetes representan aproximadamente el 24% de la carga de enfermedad en la población adulta mayor, según datos del Instituto Nacional de Geriatría. Otras afecciones que padecen los adultos mayores son los denominados síndromes geriátricos, que son cuadros clínicos habitualmente originados por enfermedades con alta prevalencia, se presentan de forma atípica, generan incapacidad funcional y social como el déficit visual o auditivo, y afecta aproximadamente al 90% de los adultos de vejez avanzada.
 
El autoinforme de salud general es una medida subjetiva que incluye además de signos o síntomas específicos, factores sociales, psicológicos y culturales sobre la percepción individual de salud, que se utiliza principalmente para analizar la relación entre la salud de los adultos mayores y su bienestar social y económico.
 
Al comparar los datos obtenidos entre 2001 y 2012 de la Encuesta Nacional de Salud y Envejecimiento (ENASEM), sobre el autoinforme (percepción) del estado de salud, se observa para los varones adultos mayores de 60 años o más un incremento en las categorías de excelente (2.1 y 2.9%, respectivamente) y regular (42.9 y 49.9%, para cada año) y decremento en buena (30.2 y 29.5%) y mala (20.6 y 13.4%, respectivamente), para el caso de considerar su estado de salud como muy bueno no hubo cambios (4.3 por ciento).
 
Por otro lado, entre las mujeres las variaciones en la percepción de su estado de salud para el mismo periodo se observa un incremento ligero para el caso cuya percepción de su salud es excelente (1.2 a 2.3%) y para la de regular (49.5 y 52%); así como una disminución en muy buena (3.2 y 2.4%), buena (24.8 y 22.4%) y mala (21.2 y 18.9 por ciento).
 
En resumen, al comparar la percepción (autoinforme) del estado de salud en 2012 entre hombres y mujeres de 60 años y más, los varones reportan porcentajes más altos que las mujeres en excelente, muy buena y buena; en el caso de las mujeres, éstas superan a los varones para las categorías de regular y mala; es decir, las adultas mayores tienen una valoración más desfavorable sobre su estado de salud que la de los hombres.
 
La ENASEM 2012, captó a partir del reporte de la población adulta mayor las principales enfermedades que padece, los resultados muestran que para los hombres adultos mayores el primer lugar lo ocupa la diabetes (18.9%), le siguen la hipertensión arterial (18.8%), artritis (10.1%), infarto (5.1%), enfermedad pulmonar (4.7%), embolia (3.3%) y cáncer (1.1%). Para el caso de las mujeres, el orden y el peso cambia ligeramente, el primer lugar lo ocupa la hipertensión arterial (26%), la diabetes (24.6%), artritis (21.2%), enfermedad pulmonar (6.1%), infarto (3.1%) y con el 2% cáncer y embolia.
 
Mortalidad
En 1930 la esperanza de vida de los mexicanos era de 34 años, situación que contextualizaba un panorama muy precario en las condiciones de salud; para varios especialistas, la cuarta década del siglo pasado marca el inicio de una expansión progresiva de las campañas sanitarias y asistenciales en las cuales los avances tecnológicos en materia de salud son un factor importante para abatir enfermedades infecciosas y parasitarias, dando lugar a una transición epidemiológica en la cual la mayor concentración de las defunciones se dan por padecimientos crónico degenerativos aspecto que denota una mayor sobrevivencia: en 2012 la esperanza de vida al nacer es de 74.3 años.
 
El aumento en la sobrevivencia de la población ha provocado que la mayor parte de las defunciones se den en edades avanzadas, de las 591 mil muertes registradas en 2011, 61.4% corresponden a personas de 60 años y más. Muchos de los fallecimientos en este grupo de población se producen por enfermedades crónicas degenerativas, entre las que destacan: la diabetes mellitus, las enfermedades isquémicas del corazón, las enfermedades cerebrovasculares, las enfermedades crónicas de las vías respiratorias inferiores, las enfermedades del hígado y las enfermedades hipertensivas; en conjunto, estas seis causas concentran 54.8% de los fallecimientos ocurridos en este grupo poblacional.
 
Uno de cada cuatro adultos mayores que falleció en 2011 (22.6%) no tenía derechohabiencia, por lo que en la actualidad, uno de los grandes desafíos de la política gubernamental es ampliar su cobertura y promover la prevención y el cuidado de la salud, ya que si bien el aumento de enfermedades crónicas es atribuible al envejecimiento de la población, también lo son los comportamientos y elecciones poco saludables que hacen los individuos durante el curso de vida (como son una nutrición deficiente, sobrepeso y consumo de tabaco y alcohol, entre otros).

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