Regreso a clases, reto para niños o para padres

Cuando se produce la primera separación con los hijos se les debe ayudar a tener anclajes emocionales que les permitan adquirir seguridad.

18/08/2013 8:17
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Aprovechar cada incio de ciclo escolar, no estereotipar o pretender que todo sea “sensacional” e ir viviendo día a día, paso a paso, son parte de las recomendaciones que Laila Anguiano,  licenciada en Comunicación Humana y Terapeuta del Lenguaje, Aprendizaje y Audición compartió con radioescuchas de SUMEDICO este domingo.  

Y es que, la especialista subrayó que ni la primera separación de los(as) niños(as) de sus padres, ni el inicio de un nuevo ciclo escolar deben ser motivo de trauma o angustia, sino que esto debe verse y vivirse como parte del crecimiento, pero cómo explicarle esto a los niños(as).
 
“Hay que considerar que cada niño reacciona distinto a la primera separación con sus padres. Entonces hay que ayudarlos a que tengan anclajes emocionales, que en principio pueden ser incluso un chupón, un oso, una muñeca, lo que sea que cada uno necesite, no importaque sea ni lo que digan los demás. Por otro lado, hay que enseñarles a hacerse responsibles, y decirles ese es tu oso, o esa es tu cobija y tú los tienes que cuidar”.
 
En opinión de la especialista, importante ayudar al niño a irse acostumbrando a un nuevo medio, a nuevos y nuevas compañeras, a las maestras, y así poco a poco van a ir soltando sus posesiones.  Sin embargo, Laila Anguiano destaca que este proceso no debe llevar más de un mes. 
 
“El ser humano se adapta en un periodo de dos semanas máximo al cambio,  pero un niño puede requerir de un mes para socializar y aceptar la dirección de otros adultos que no son parte de su familia, pero cuidado, si el llanto y la angustia del menor se prolonga, esto es una señal de alerta de que las cosas no están bien. Hasta cierto punto es normal que el niño llore cuando llegue a la escuela, pero si está ansioso todo el día no es normal”. 
 
Enojo, berrinches, pueden ser parte del proceso de adaptación, explica Anguiano, y el aceptar la escuela también dependerá del temperamento del niño, partiendo de que la entrada a la escuela es un proceso complejo. Sin embargo, la especialista da algunos consejos para que se empiece a sentir a gusto. 
 
“En primer lugar las escuelas debían abrir sus puertas antes para que los niños conozcan a sus profesores. También ayuda que los papás tomen fotografías de las escuela para que el menor se vaya familiarizando y vaya reconociendo espacios aún antes de estar en ellos. Los niños de hoy son visuales, así que si se les ayuda con un álbum donde ellos vayan señalando después dónde estuvieron y qué hicieron allí les facilita la familiarización con el lugar y con la gente con la que ahí conviven”. 
 
A pregunta del público de SUMEDICO, acerca de las posibles regresiones que puedan experimentar los niños ante su primer día de clases, Laila Anguiano afirmó que lo nuevo siempre produce ansiedad,  pero lo más importante es transmitirle al niño que la vida está hecha de cambios y así como un día tocó a los papás ir a trabajar por primera vez, ahora le toca a él o ella ir a la escuela, esto como una experiencia ni buena ni mala, sino simplemente nueva, y en el camino se evaluará.
 
Sobre cómo manejar esta ansiedad natural en los menores, Laila Anguiano detalló: 
 
“Si hay una regresión, permitánla, no le digan nada al niño. Abrácenlo, toquénlo, denle masajes en las manos, en los dedos, para liberar la tensión. Pueden ser también tambores con la palma de la mano, en la cara, en los hombros. Esto lo pueden hacer al dejarlos y al recogerlos de la escuela.  Hay que contener esta tensión con actividades sensoriales.: 
 
El juego cura todas las emociones
Al considerar que todos sentimos más a través del cuerpo, del lenguaje corporal, del tacto y que en esto los niños son expertos, pues saben todo de los adultos con sólo ver la postura, los gestos, los tonos de voz, la terapeuta recomienda a las mamás ser silenciosas. 
 
“Las palabras ocupan sólo un 7% de la comunicación, entonces, para qué desperdiciarla, en lugar de abrazar, de llevar al niño de la mano, dándole besitos, haciéndole cosquillas, para hacer algo tan simple como lavarse los dientes. No hay que olvidar que gritar desgasta a los papás y genera estrés.  El juego, por ejemplo, al hacer tortillas y manipular masa, va a liberar ansiedad y una vez que el niño se tranquiliza va adquiriendo confianza”.
 
Cuidarse a sí mismos, concluye la terapeuta, es esencial para que los hijos e hijas también aprendan a cuidarse a sí mismos. 
 
Historias de vida
Nax Aguilar y Claudia Abonce, son dos mamás que, por circunstancias distintas, se han tenido que adaptar a cambios en su vida y en ello sus respectivos hija e hijo se han tenido que adaptar, sin embargo, el proceso no ha sido fácil, así lo narra Nax Aguilar.
 
“Mi hija ha sido siempre una niña independiente, pero desde que entró a primaria empezó a tener problemas, la molestaban mucho, la veían “distinta”. El perfil que la define según los propios exámenes previos en las escuelas es que es una niña muy fantasiosa.  En un periodo corto, la he cambiado de escuela tres veces, y esto la ha llevado a regresar a la dislexia que padece y que ha sido motivo también de presión en las escuelas. 
“A las escuelas les falta explorar, tener una educacion más enfocada al corazón, a las emociones, porque finalmente los niños son emocionales y en las aulas todo está enfocado a lo que aprenden, pero no a lo que sienten. No se les enseña a relacionarse con los demás”. 
 
El caso de Claudia Abonce es similar, en lo que se refiere a que en las escuelas sepan tratar a un niño de 11 años, con problemas de audición, un niño diferente, como todos, pero aprendiendo a convivir en un ambiente no siempre favorable.
 
“En el caso de mi hijo no ha sido fácil, porque los maestros nos dicen que la responsabilidad de que él entienda y viva con su diferencia es de nosotros, sin embargo, tememos al bulliyng del que pueda ser objeto y a un no adecuado desarrollo del lenguaje. Encontrar una escuela en la que él quiera quedarse no ha sido fácil porque él mismo siente ya que no le espera una convivencia sencilla”.
 
A estos dos casos, que ejemplifican lo que se vive en múltiples hogares en México, Laila Anguiano recomendó involucrarse al 100% en la adaptación de los niños y niñas a un nuevo ambiente, hablarles de manera honesta y aprender a identificar sus estados de ánimos, saber que si llega sin hambre, irritable o  enojado es señal de que algo pasó y esas son señales de alerta.
“Hay que ayudarlos a construirse a través de experiencias difíciles, como niños fuertes, sensibles, con un gran corazón y con una gran imaginación. Con todas las virtues para adaptarse al mundo en el que vivimos. Es cierto que casi todas las escuelas en México tienen un enfoque muy tradicionalista y parece que todos tienen que caber en un cajón. No hay aceptación a lo diferente, porque lo diferente da miedo. 
 
“Sin embargo, es importante decirle al niño o la niña: tú te tienes a ti misma y a tu seguridad y a todo lo que tú eres,  y si la letra no te sale al principio, no pasa nada vamos a encontrar la manera de ayudarte y hacerlo bien. Vamos a desarrollar una memoria visual, por ejemplo, a través de sus canciones favoritas, hay que practicar, pero sobre todo, hay que educar recalcando las virtudes”, afirma Laila Anguiano. 
 
En esta participación en el programa especial de SUMEDICO, con motivo del regreso a clases, la especialista concluyó que es importante dejar al niño que saque sus emociones y admitir que la escuela puede ser un reto a superar, que el miedo a la aceptación es normal, que socializar no siempre es fácil, pero siempre ayudará contar con padres que honestamente hablen de las emociones y muy importante, que den ejemplo y sean congruentes.

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