Rehabilitación para superar daño cerebral

Tratamiento integral, el mejor camino para recuperar las capacidades y alcanzar la independencia, tras sufrir un daño cerebral y medular. n

09/08/2010 9:41
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La tragedia de  padecer un daño cerebral o medular  tras sufrir un accidente, que derive en la pérdida de capacidades de movimiento, habla y hasta de conocimientos básicos como bañarse o prepararse alimentos, deriva en un sentimiento de frustración del paciente que siente haber perdido la oportunidad de una vida plena. 

Sin embargo, una atención integral hace posible superar estas situaciones adversas y lograr la recuperación que permita a los pacientes reintegrarse a la convivencia, tanto con sus familias, amistades e incluso en los centros de trabajo y estudio.

Así lo constató SUMEDICO durante un recorrido por el Centro de Neurorehabilitación  Angeles, donde un grupo interdisciplinario trabaja con la finalidad de que se facilite y sea exitosa la reintegración de los pacientes en sus hogares, la premisa es que lo logren con la mayor capacidad de independencia posible.

De ahí que en un mismo edificio se concentren diversas áreas, como la de terapia ocupacional,   fisioterapia e hidroterapia,  donde las personas que padecen algún daño cerebral o medular pueden re-aprender acciones básicas.

Daño cerebral, tres causas

El daño cerebral puede ocurrir por diversas causas: un golpe o traumatismo, un accidente vascular como infartos o derrames, o bien por la presencia de un tumor. También los daños medulares requieren de un proceso de neurorehabilitación, pues la médula espinal puede igualmente  lesionarse por trauma o golpe, o por tumoración, entre otros.

El tipo de secuelas que provoca van desde la imposibilidad de movimiento en diversas zonas del cuerpo, hasta la pérdida de memoria o de la capacidad de hablar, leer, llega incluso a olvidarse el significado de las palabras o la forma de comer.

Tratándose de un daño cerebral o medular, lo mismo se ven afectados  niños, jóvenes, adultos o personas de la tercera edad, y en todas las circunstancias requieren de un tratamiento integral.

Al respecto, la directora de Neurorehabilitación Gabriela Galindo y Villa Molina, refiere que la característica de este Centro es que es un periodo de transición, un paso intermedio entre la hospitalización donde se trató al paciente cuando sufrió el evento y el regreso a casa.

El objetivo, enfatiza, es que la mayoría de estas personas, sean niños o adultos, logren ser lo más independiente posible en sus actividades de vida diaria y sus familiares aprendan a manejarlos en su entorno natural, de manera que ya reintegrados a su casa, desde ahí continúen con el tratamiento.

“Aunque no siempre se puede hablar de una recuperación total, muchos pueden tener la oportunidad no sólo de volver a su hogar, sino a la escuela o al trabajo”, sostuvo la especialista, al precisar que existen muchos criterios para pronosticar el grado de rehabilitación del paciente, como el tipo de lesión,  la localización y la discapacidad que está generando. También la edad y sus condiciones físicas en general, juegan un papel importante.

Terapias, diferentes alternativas

Reiteró que el tratamiento es integral, por lo que el Centro de Neurorehabilitación Angeles ofrece terapias de Lenguaje, en la que se trabaja todo lo relacionado con la desorganización lingüística que se puede sufrir a partir del daño cerebral.

Los pacientes, explicitó, pueden no recordar el nombre de las cosas, la sintaxis y la gramática al hablar, es decir, pierden la capacidad para entender o expresarse mediante el lenguaje y esto se puede recuperar, de acuerdo a las características de cada caso en particular. 

Adicionalmente, se cuentan con  terapias  Físicas, Cognitivas, Ocupacionales, Recreativas, Psicoterapias y de Enlace Comunitario.

Los pacientes pueden ser remitidos de cualquier hospital, lo que es muy importante aclararlo. Asimismo, a este Centro pueden llegar a través del médico tratante o bien por la recomendación de un amigo o familiar; no importa la fuente de referencia, sino que el paciente cumpla con los criterios clínicos para que pueda recibir los beneficios de una estancia.

También es elemental que el paciente se encuentre físicamente estable, con signos vitales dentro de lo normal.

Dada la naturaleza de las terapias, el equipo clínico lo conforman terapeutas físicos, ocupacionales y de lenguaje, neuropsicólogos, psicoterapeutas, nutriólogos, enfermeras, por mencionar algunos. Todos ellos trabajan en conjunto para brindar una mejor atención.

La condición principal para alcanzar los objetivos, enfatizó,  es que el paciente presente un daño cerebral o medular adquirido, es decir, que no tenga problemas del desarrollo o enfermedades crónicas (autismo, parálisis cerebral infantil), así como tampoco padecimientos neurodegenerativos (Parkinson, demencia). Por ejemplo, se atienden secuelas de un traumatismo craneoencefálico, de un evento cerebral vascular o de una cirugía neurología, por citar algunas

“La idea es que los pacientes se internen con nosotros de una a dos semanas, y hasta doce semanas aproximadamente, dependiendo del caso, con el objetivo de que comiencen una serie de terapias que inician desde la mañana, por tratarse de un método intensivo. Los programas son altamente personalizados y se actualizan en función de los avances que se vayan consiguiendo”, puntualiza.

La importancia de la familia

La doctora Gabriela Galindo destacó que en la recuperación de un paciente con daño cerebral, el papel de la familia es fundamental,

Es por lo anterior que dentro de los programas del Centro de Neurorehabilitación  Angeles se brindan también terapias de Orientación y Apoyo Familiar, las cuales tienen la finalidad de enseñarles a los parientes a interactuar con el paciente, con apoyo  durante su alimentación y otras  actividades de vida diaria, por ejemplo, pero sin desarrollar una sobreprotección.

Al igual que las personas afectadas, sus parejas, padres, hermanos e hijos, también deben aprender a manejar la frustración, enojo, ansiedad o depresión, que puedan presentarse, tanto en ellos como en el paciente.

La especialista puntualizó que este programa facilita a los miembros de la familia la adaptación a la nueva situación originada luego del daño cerebral o medular sufrido por uno de sus miembros. Ayuda a los parientes a afrontar los problemas correctamente, a que la calidad de vida del paciente y de su familia se resienta en el menor grado con las circunstancias.

En este contexto, destacó, es fundamental crear en la sociedad una conciencia de lo que es la neurorehabilitación, así como abrir espacios para la existencia de una cultura del paciente discapacitado y, en un futuro, poder crear otros centros que permitan una mejor y mayor recuperación.
 


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