Órganos internos también perciben aromas

Investigadores hallaron que la nariz no tiene el monopolio olfativo, sino que diferentes tejidos de nuestro cuerpo también tienen esos receptores.

08/04/2013 9:15
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Cuando percibimos un aroma, la nariz manda un mensaje al cerebro que lo describe como agradable o desagradable, pero una investigación de la Sociedad Americana de Química, afirmó que el corazón, la sangre, los pulmones, así como otras células del cuerpo tienen los mismos receptores para la detección de los olores que existen en la nariz.

Sin embargo, los expertos afirmaron que aunque saben que cuando las personas ingieren alimentos, y estos pasan al estómago y de ahí a la sangre, no son capaces de responder si el corazón puede olfatear la carne consumida, pero si las proteínas y los componentes químicos.

Peter Schieberle, autoridad internacional en química y tecnología de alimentos, explicó que se había pensado que la nariz era la única con la capacidad de percibir aromas, por sus receptores olfativos, pero otros órganos también los tienen, para establecer una conexión de las moléculas con los receptores provoca una cadena de eventos bioquímicos que se registran en el cerebro como los olores específicos.

“Nuestro equipo descubrió recientemente que las células de la sangre, no sólo las células en la nariz, tienen receptores de olor. En la nariz, estas sustancias denominadas receptores sensoriales captan los olores y los traducen en un aroma que nosotros interpretamos como agradable o no agradable en el cerebro”,dijo.

“Pero es sorprendente que cada vez hay más evidencia de que también el corazón, los pulmones y muchos otros órganos no olfativos tienen estos receptores”, agregó.

Estas propiedades fueron halladas cuando se aislaron muestras de sangre humana y se exponían a muestras con distintos aromas.

Los científicos colocaron un compuesto odorante atrayente en un lado de una partición de múltiples pocillos, y células de la sangre en el otro lado y que las células sanguíneas se movieron hacia el olor.

“Una vez que los componentes de olor están dentro del cuerpo, sin embargo, no está claro si funcionan de la misma manera como lo hacen en la nariz”, afirmó.

El equipo de  investigadores de Schieberle con colegas de la Universidad Politécnica de Munich en un campo denominado sensonics intentaron comprender mejor por qué los alimentos se saborean, sienten y huelen como apetitosos o poco apetitosos.

Con instrumentos de laboratorio para seleccionar los componentes químicos, colocaron juntos los componentes en diferentes combinaciones y dieron estas versiones a humanos catadores que evalúan los alimentos.

Así lograron descubrir que aunque el café contiene mil componentes de olor potenciales, realmente sólo 25 interactúan con un receptor de olor en la nariz y se olían.

“Los receptores sensoriales ayudan a detectar los sabores y aromas en la boca y la nariz, dijo Schieberle, y añadió que estos receptores, que se llaman G-receptores acoplados a proteínas, traducen estas sensaciones en una percepción en el cerebro que nos dice acerca de las cualidades de un alimento”. (Europa Press)


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