Síndrome de Tourette necesita atención oportuna

Experta indicó que la forma de tratar correctamente esta enfermedad es conocerla y aplicar un diagnóstico oportuno.

18/02/2013 2:19
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Fue en 1885 cuando el neurólogo francés Gilles de la Tourette, descubrió el síndrome que lleva su apellido, y halló que se presentaba en personas menores de 18 años, y los síntomas con los que se manifestaba eran:

  • Sonidos espontáneos de carraspeo
  • Monosílabos, incluso algunos que imitan a patos, perros o gatos
  • Repetición de oraciones o palabras altisonantes que surgen súbitamente en algunos niños sin que puedan controlarlas
  • Movimientos involuntarios de cabeza, cuello u hombros

Gabriela Armas Castañeda, neuropsiquiatra de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM, destacó que la información sobre este padecimiento y el diagnóstico temprano son esenciales para su tratamiento.

De acuerdo con la neuropsiquiatra, en México no existen estadísticas exactas sobre la prevalencia de este padecimiento, pero a nivel mundial se conoce que hay una incidencia de ente cinco y 30 personas de cada 10 mil, y que los hombres son quienes más la padecen.

La experta señaló que esta enfermedad puede distinguirse de los tics crónicos o transitorios porque el síntoma persiste por más de un año y se acompaña de muecas de desagrado e imitación de otras personas.

 “Al principio, el niño no se da cuenta de lo que hace, pero con el tiempo la conducta repetitiva e involuntaria le genera vergüenza y rechazo a ir a la escuela para que no se burlen de él”, comentó.

La enfermedad se expresa antes de los 18 años, y la edad promedio de inicio son los siete años. Es común que en la adolescencia disminuyan los síntomas, a veces hasta desaparecer en la edad adulta de forma espontánea. “Pero hay casos en los que no desaparece, incluso aumentan con la edad, y deriva en disfunciones”, aclaró.

Armas señaló que los síntomas son espontáneos e involuntarios, con el tiempo los pacientes aprenden a detectar la llegada del tic, del mismo modo que se anticipa la sensación de comezón o estornudo.

Predecirlo puede ayudar a intentar controlarlo. Por ello, la psicoterapia se centra en fomentar tareas que requieran la atención del sujeto, como leer o escribir, además de algunos ejercicios respiratorios que ayudan a la relajación.

“En los tratamientos terapéuticos se le pide al menor que trate de evitar al máximo tener el tic y realizar actividades que lo distraigan para tener su atención en otra cosa”, precisó la especialista, adscrita al Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la FM.

En contraste, si la persona está estresada o discute con alguien, los tics motores y las vocalizaciones tienden a aumentar. “Por las características, los niños y adolescentes también pueden desarrollar trastorno depresivo o de ansiedad, así como un patrón de conducta problemático, que evita el contacto con los demás y tiende a aislarlos”, alertó la neuropsiquiatra.

Otro dato importante respecto al síndrome, es que en el 50% de los casos se acompaña por el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), y entre el 50 y 60%, también del trastorno obsesivo-compulsivo.

Para tratar esta enfermedad, la especialista señaló que debe atenderse con fármacos, aunque ningún medicamento puede curarlo por completo, porque “hay antipsicóticos que reducen la frecuencia de los tics; actúan a nivel de dopamina y ayudan a controlar los movimientos. Son antagonistas de la dopamina, que disminuye los tics, pero no funcionan en todos los pacientes; ante esa situación, es fundamental un buen diagnóstico, que solo pueden dar los paidopsiquiatras ”. (UNAM)


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