Salud europea afectada por contaminación

Los altos índices de polución en los últimos ocho años son causa de padecimientos como diabetes, ateroesclerosis y partos prematuros.

16/10/2013 7:15
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El 90 por ciento de la población europea de zonas urbanas está expuesta a una alta concentración de contaminantes. Según la Organización Mundial de Salud (OMS) es perjudicial para su bienestar, es por ello que la Agencia Europea del Medio Ambiente (EEA) emitió una alerta sobre este problema sanitario.

La EEA declara que hay contaminantes como las partículas y el ozono troposférico, “provocan problemas respiratorios y enfermedades cardiovasculares reduciendo con ello la esperanza de vida”. Esto aunado a los nuevos datos de la OMS en donde concluyen que los contaminantes y sus efectos negativos son más perjudiciales que hace ocho años.

El informe de la EEA registró que entre 2009 y 2011 hasta el 96 por ciento de la población urbana tuvo  exposición a concentraciones de PM2,5 superiores a las directrices de la OMS y en caso del ozono un 98 por ciento. El comisario de Medio Ambiente, Janez Potocnik, recordó que la contaminación explica la muerte prematura de 400.000 personas en 2010 en Europa.

“Más de 10 veces las muertesque  por accidentes de tráfico”, exclamó Potocnik. Su discurso se tituló: “Si crees que la economía es más importante que el medio ambiente, intenta aguantar la respiración mientras cuentas tu dinero”. Y añadió datos sobre el coste de la contaminación: entre 330 y 940 miles de millones al año (pérdida de jornadas laborales, menor productividad, gasto sanitario por mencionar algunos factores).

La salud en riesgo

El interés a la salud ha hecho que la comunidad científica comience a presionar a Bruselas para que sea más estricta. Por su parte los científicos en sus publicaciones científicas así como la Academia de la Alergia e Inmunología Clínica (EAACI), se han dirigido a la Comisión para recomendarle medidas más efectivas en base a datos.

Los resultados científicos son cada vez más en publicaciones y alertadores. Algunos estudios son en relación de las partículas finas (PM2,5) con el bajo peso de los bebés al nacer, los casos de asma en niños que viven cerca de vías con mucho tráfico,  enfermedades cardiovasculares, problemas respiratorios por mencionar algunos.

“La política de calidad del aire de la Unión Europea debe estar basada en las últimas evidencias científicas”, sentenció Potocnik en enero, cuando presentó el estudio de la OMS. El informe, en el que participaron decenas de expertos de todo el mundo, recoge los estudios recientes que asocian la exposición a distintos contaminantes con problemas de salud como la arteroesclerosis, enfermedades respiratorias, diabetes, dificultades en la función cognitiva y partos prematuros” El texto recomendaba explícitamente “revisar el valor límite de las partículas finas”, recuerda Querol, uno de los ocho científicos asesores.

Respetar los límites de la OMS

“Bruselas debería tener en cuenta nuestros resultados. como investigadores, nuestra obligación es decir lo que estamos encontrando”, señaló Julio Díaz, investigador del Instituto de Salud Carlos III que ha estudiado el fenómenos de la asociación entre las partículas PM2,5, procedentes en gran medida de los motores diesel, y los efectos adversos en la salud desde hace más de una década. Sus trabajos han demostrado relación entre contaminación e ingresos hospitalarios, mortalidad en mayores de 75 años, por causas circulatorias y respiratorias. “Comprobamos que, incluso para niveles que según la UE eran seguros, se observaban efectos en salud”, declaró.

Los límites que pone Bruselas a la exposición a contaminantes generan controversia. La legislación comunitaria es mucho más flexible de lo que recomienda la OMS e incluso dispone la Agencia de Protección Ambiental estadounidense. Un ejemplo claro son las partículas PM2,5 en donde Europa permite una media anual de 25 microgramos por metro cúbico mientras que la OMS dice que solo se protege la salud por debajo de 10.

“Los límites de la OMS son los que debemos tener en cuenta”, aseguró Xavier Querol, investigador del CSIC. “En muchos informes de la Agencia Europea del Medio Ambiente o de la Comisión se usan estos valores para ver qué porcentaje de la población está expuesta a valores por encima de lo que se considera perjudicial para la salud”, añadió. “La OMS se ocupa de la salud. La UE legisla utilizando criterios de coste-efectividad en los que la salud compite con el coste-beneficio económico y social”, comentó Jordi Sunyer, epidemiólogo del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL) en Barcelona.

Es necesario revisar también los niveles del dióxido de nitrógeno (NO2) según la Comisión. El gas tóxico procedente de los tubos de escape que tiene en vilo a ciudades como Madrid y Barcelona, que incumplen la legislación europea y, como otras capitales, podrían ser sancionadas. “Estudios recientes han asociado la exposición al NO2 con la mortalidad, ingresos hospitalarios y síntomas respiratorios en concentraciones iguales o inferiores a las que permiten los límites actuales”, aseguró la Comisión en enero pasado, en una frase que parecía anunciar el endurecimiento de sus políticas.

El año dedicado a crear conciencia y educación ambiental

Por más pruebas científicas que haya sobre la mesa, “la Comisión también tiene que tener en cuenta aspectos económicos y la opinión de los 28 Estados miembros”. Aunque Potocnik esté decidido ser más estricto, deberá llegar a acuerdos. La Comisión ha abierto consultas públicas y declarando a este 2013, “Año del Aire para concienciar a la ciudadanía”.

Una encuesta reciente afirma que casi cuatro de cada cincoeuropeos creen que la UE debe proponer medidas adicionales para hacer frente a la contaminación. También desveló que los españoles eran los europeos peor informados sobre calidad del aire y los segundos más convencidos de que sus autoridades no hacen nada para combatir la polución.

El epidemiólogo Sunyer mencionó el abismo que hay entre lo que saben los investigadores y la percepción de la población. “Para los expertos, la contaminación atmosférica es uno de los factores más peligrosos para la salud, y sin duda el primero entre los ambientales”, señala. No así para los ciudadanos, que podrían haberse acostumbrado a ver de vez en cuando la “boina negra” sobre Madrid es “falta de novedad”, dice, como sus efectos son invisibles o a muy largo plazo, le restan importancia. “Muchas sociedades europeas están más concienciadas que la nuestra de la necesidad de mejorar la calidad del aire”, añade Querol.

(Con información de El País)
 


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