Salud mental en los adultos mayores

La depresión y la demencia son los trastornos neuropsiquiátricos más comunes en este sector de la población.

09/10/2013 6:00
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Las personas de 60 años de edad o mayores realizan aportaciones valiosas a la sociedad como miembros activos de la familia, la sociedad y la fuerza de trabajo. La mayoría de estas personas gozan de buena salud mental, pero muchas corren el riesgo de padecer trastornos mentales, neurales o por abuso de sustancias psicoactivas, además de enfermedades somáticas o discapacidad.
 
Reconocer los problemas de salud mental en su verdadera dimensión es el reto del personal sanitario que acostumbra a tratar a adultos mayores, labor que se complica debido al estigma que tienen las enfermedades mentales, lo que hace que las personas sean aun más reacias a buscar ayuda.
 
La salud mental de los adultos mayores se puede mejorar mediante la promoción de hábitos activos y saludables, para lo que se tienen que crear condiciones de vida y entornos que acrecienten el bienestar y propicien que las personas adopten modos de vida sanos e integrados. 
 
De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud, más de un 20% de las personas que tienen más 60 años de edad sufren algún trastorno mental o neural (sin contar los que se manifiestan por cefalea), siendo la demencia y la depresión los trastornos neuropsiquiátricos más comunes en ese grupo de edad.
 
Los trastornos de ansiedad afectan al 3,8% de la población de edad mayor y los problemas por abuso de sustancias psicotrópicas,casi al 1%.
 
Los factores de riesgo de los trastornos mentales en los adultos mayores pueden ser sociales, psíquicos y biológicos. 
 
Otras causas generales de tensión con que se enfrenta todo el mundo, es que muchos adultos mayores se ven privados de la capacidad de vivir independientemente por dificultades de movilidad, dolor crónico, fragilidad u otros problemas mentales o físicos, de modo que necesitan asistencia a largo plazo.
 
Además, entre los ancianos son más frecuentes experiencias como el dolor por la muerte de un ser querido, un descenso del nivel socioeconómico como consecuencia de la jubilación, o la discapacidad. Todos estos factores pueden ocasionarles aislamiento, pérdida de la independencia, soledad y angustia.
 
La salud mental influye en la salud del cuerpo, y a la inversa. Por ejemplo, los adultos mayores con enfermedades como las cardiopatías presentan tasas más elevadas de depresión que quienes no padecen problemas médicos. Por el contrario, la coexistencia de depresión no tratada y cardiopatía en una persona mayor puede empeorar esta última.
 
Los ancianos también son vulnerables al descuido físico y al maltrato. El maltrato de las personas mayores no se limita a causar lesiones físicas sino también graves problemas psíquicos de carácter crónico, como la depresión y la ansiedad.
 
Demencia
La demencia es un síndrome que se caracteriza por la mengua de la memoria y la capacidad de pensar, trastornos del comportamiento e incapacidad para realizar las actividades de la vida cotidiana. Afecta principalmente a los ancianos, pero no es una parte normal de la vejez.
 
Se calcula que en el mundo hay unos 35,6 millones de personas aquejadas de demencia. Se prevé que el número de estas personas casi se duplique cada veinte años, de modo que será de 65,7 millones en 2030 y de 115,4 millones en 2050; además, la mayoría de esos pacientes vivirán en países de ingresos bajos y medianos.
 
La demencia lleva aparejados problemas sociales y económicos de envergadura por lo que toca a los costos de la asistencia médica, social e informal que impone. Por otra parte, las presiones físicas, emocionales y económicas pueden agobiar a las familias. Tanto las personas aquejadas de demencia como quienes las asisten necesitan apoyo sanitario, social, económico y legal.
 
Depresión
La depresión puede causar grandes sufrimientos y trastorna la vida cotidiana. Afecta a un 7% de la población de ancianos en general y representa un 1,6% de la discapacidad total en los de 60 años de edad y mayores.
 
En los establecimientos de atención primaria de salud, la depresión no se diagnostica ni se trata como debiera. Es frecuente que los síntomas de este trastorno en los adultos mayores se pasen por alto y no se traten porque coinciden con otros problemas de esa etapa de la vida.
 
Los adultos mayores con depresión tienen un desempeño más deficiente por comparación con los que padecen enfermedades crónicas como las enfermedades pulmonares, la hipertensión arterial o la diabetes sacarina. Este trastorno también aumenta la percepción de tener mala salud, la utilización de los servicios médicos y los costos de la asistencia sanitaria.

 
La asistencia
La Organización Mundial de la Salud recomienda que los prestadores de asistencia sanitaria y la sociedad en su conjunto presten atención a las necesidades especiales de los grupos de población de edad mayor mediante las medidas siguientes:
  • Capacitación de los profesionales sanitarios en la atención de los ancianos
  • Prevención y atención de las enfermedades crónicas que acompañan a la vejez, como los problemas mentales, neurales y por abuso de sustancias psicotrópicas;
  • Elaboración de políticas sostenibles sobre la asistencia a largo plazo y los cuidados paliativos
  • Creación de servicios y entornos que favorezcan a las personas de edad. (Fuente: Organización Mundial de la Salud)

 


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