¿Por qué se te olvidan las cosas al presionarte?

Olvidar las cosas al estar bajo mucho estrés es síntoma de la demencia del preocupado

22/01/2017 11:33
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¿Cuántas veces has estado tan ocupado y atareado con todo lo que debes hacer que al final, se te olvidan algunos pendientes pese a que los tenías muy presentes? Sí esto te ocurre con frecuencia, tal vez padezcas la demencia del preocupado.

La demencia del preocupado, término acuñado recientemente por la neuróloga Frances Jensen, se caracteriza por percibir continuamente que se tiene algo pendiente y sufrir por no alcanzar el éxito en todos los aspectos vitales.

“El síndrome parece una demencia, pero en realidad es solo algo que ocurre debido a las continuas y constantes preocupaciones. Creo que le pasa a mucha gente. Nuestro cerebro no puede cambiar de cometido de una manera tan rápida como la que nos reclama el día a día, así que perdemos la atención, y después nos olvidamos de lo que teníamos que hacer”, explica.

¿Por qué surge la demencia del preocupado?

El multitasking, término creado en 1965 por informáticos estadounidenses para referirse a las múltiples tareas que podían ejecutar las computadoras, se utiliza actualmente para describir la capacidad humana de prestar atención a muchas cosas la vez, algo que se llega a considerar un virtud pero que realmente no es tan saludable.

“La multitarea se nos vende de infinitas maneras que, en ocasiones, pueden resultar atractivas o inevitables: es cool y si no puedes con todo es que no eres un buen profesional o no has conseguido exprimir el curso al máximo. En Occidente se fomenta un modelo productivo en el que hay que competir de manera continua para estar al día, pero resulta casi imposible seguir el ritmo porque el nivel de tramas y posibilidades es infinito y absolutamente inabarcable”, explica la psicóloga Isabel García.

A pesar de que es una cualidad que en teoría aumenta la productividad, la realidad es que la disminuye y nos abruma, lo que da paso a la demencia del olvidadizo que presenta síntomas como mala concentración y un sentimiento de indecisión perpetuo.

“Estar siempre alerta es agotador, y el presentimiento de que constantemente hay algo que se nos escapa nos causa hastío. Combatirla pasa por frenar el ritmo y preguntarse a qué queremos dedicar el día. Solo a partir de ese momento empezaremos a eliminar todos aquellos añadidos que no necesitamos en nuestra vida; seleccionar entre actividades y tomar decisiones hace que todo se vuelva un poco más claro”, dice García.

¿Cómo solucionarlo?

García señala que todo el mundo tiene diferentes ritmos y formas de afrontar la rutina. Algunos gustan más levantarse temprano, otros trabajan por la noche y algunos intercalan faenas para no aburrirse. Lo importante es no dejar que el ritmo de trabajo no dañe nuestra vida personal.

“Normalmente, se ignoran cuestiones como la familia, las enfermedades, o las personas que tenemos a nuestro cargo, pero son variables que tienen un gran peso en la manera en la que configuramos nuestra vida”, dice.

En caso de que nos sobrepase, la especialista recomienda buscar ayuda en otras personas y generar redes de apoyo que nos resten algo de trabajo.

El estrés tiene enorme costo

El problema no es algo pequeño, sino que puede afectar tanto a la salud como a la economía de una empresa.

De acuerdo a un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la causa del 50 y 60% de las jornadas laborales perdidas, se debe al estrés, lo que causa un enorme costo humano y económico.

“Exceso de información, intensificación de las obligaciones, mayores exigencias de movilidad y flexibilidad, estar siempre disponible debido a la tecnología y, por último, pero no menos importante, el miedo a perder el puesto”, asegura la OMS.

Por ello, algunas compañías han decidido implementar jornadas laborales de seis horas, permitiendo así que los usuarios disfruten demás horas de ocio.

La compañía Toyota, en la ciudad de Gotemburgo (Suecia), es una de las empresas que se ha sumado a esta incitativa, pues permite a los empleados que llevan 13 años en la compañía, salir dos horas antes que los demás. Como resultado se ha reducido el número de bajas y se ha tenido una mayor productividad.

Asimismo, la consultora Adecco ha emitido una recomendación sencilla y fácil de seguir: reducir las distracciones y no ser multitareas.

“Acaba repercutiendo en la concentración y en la calidad. Podemos equivocarnos con facilidad y terminar teniendo que volver a hacer lo ya hecho”, menciona.

Por su parte García enfatiza que lo más importante, es desconectarse de todo al final de la jornada para poder relajarnos, o de nada servirán las medidas que antes se han mencionado.

“Debemos volver a conectar con nosotros mismos, empezar a escuchar a nuestro cuerpo y tener en cuenta nuestra inquietudes y todo lo que nos hace felices”, concluye.

(Con información de El País)


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