Se titula con honores estudiante con sordera

Tras vencer varios obstáculos, entre ellos su bajo nivel de habla, Alina Morones, logró convertirse en Ingeniera en Geofísica.

16/08/2013 11:14
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Alina Fernanda Morones Mendoza quien recién nacida, tuvo una infección intrahospitalaria y perdió por completo la audición. Ahora por producto de su tenacidad ha obtenido una “Mención Especial” tras librar con éxito su examen profesional, y consagrarse como ingeniera en geofísica.

Esto con el trabajo “Interpretación petrofísica en pozos de un campo de la región marina”, el cual tiene el objetivo de estimar el volumen de hidrocarburos, así como actualizar la información disponible.

La joven, que moderadamente puede hablar, tras finalizar su examen profesional, explicó que eligió el tema porque su hermana trabaja en una compañía desde la cual aprendió a conocer los campos petroleros. Área en la que dijo que a ella también le gustaría laborar, pero en específico, en la exploración de hidrocarburos.

Asimismo, su madre, Elva Margarita Mendoza, relató los obstáculos por los que tuvo que pasar su hija con hipoacusia severa (incapacidad total para escuchar sonidos en ambos oídos). Pues luego de detectar el problema, su familia buscó ayuda.

Pero no fue hasta que los padres de Alina encontraron a la profesora Rosa Noriega, que realmente tuvieron el apoyo que necesitaban, ya que la docente se encargó de oralizar a la niña hasta que cursó el sexto año de primaria. Debido a ello, la joven no utiliza lenguaje de señas; ella lee los labios y habla, dentro de sus posibilidades.

Hasta la secundaria, sus estudios fueron un “largo peregrinar”, por eso, al llegar al bachillerato “no quise que ingresara a la prepa, la obligué a entrar a una escuela técnica, donde cursó tres años que para ella fueron perdidos, siempre me lo ha dicho”, dijo Margarita Mendoza.

Al concluir ese periodo, la determinación de Alina de continuar su camino hasta alcanzar la instrucción profesional no se había modificado, así que le anunció a su madre que estudiaría la prepa. Y lo hizo con excelencia en un plantel del gobierno del DF.

El siguiente reto fue entrar a la UNAM., comentó la madre, pues recibió la noticia de que Alina quería estudiar una carrera Universitaria, pero por no poder hablar, sabía que las áreas de la literatura y de las humanidades se le dificultaban; mientras que las matemáticas y la física se le facilitan, así que pensó en esta última opción.

Pero no fue hasta el consejo de sus hermanas, ya que una es ingeniera petrolera y la otra es química, que supo que ingeniería geofísica era su pasión. Sin embargo, con cierto temor se enfrentó al reto.

En el trayecto tuvo muchas dificultades, una de las mayores, que los profesores hablaran mientras daban la espalda a los alumnos para escribir en el pizarrón. Entonces, como siempre, como ahora, tuvo el apoyo de sus amigos y compañeros de clase, quienes le ayudaron a llenar esos “huecos” y a hacer sus tareas.

De ese modo, como reconoce su director de tesis, Héctor Ricardo Castrejón Pineda, Alina Fernanda, hoy de 28 años, se convirtió en una de las mejores alumnas de su grupo.

Por último, al cuestionar a Alina sobre lo que le represento acabar una carrera universitaria, dijo que “es sólo una parte del constante vencimiento de obstáculos que está dispuesta hacer por lo que desea, y que la titulación es sólo un testimonio más de ello”. (Con información de la UNAM)


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