Siete tips que te ayudarán a evitar ataques de ira

Los problemas de ira y agresividad afectan la salud y son más frecuentes en personas que viven en grandes ciudades

21/07/2017 4:30
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El trabajo, el tráfico, los problemas en el hogar y las tensiones del día a día pueden provocarnos un enojo tan grande que queramos arrojar cosas y gritar sin control.

Los problemas de ira y agresividad afectan la salud y son frecuentes en las personas que viven en grandes ciudades, ya que es ahí donde el estrés y las preocupaciones están a la orden del día.

La ira es una emoción en la que el ritmo cardíaco se acelera rápidamente, también la presión arterial y los niveles de adrenalina en sangre.

Los principales síntomas que indican que estamos sufriendo un ataque de ira son

  • Sudoración
  • Enrojecimiento
  • Tensión en los músculos
  • Respiración entrecortada

El impulso agresivo por querer gritar, golpear o arrojar objetos es la respuesta del cerebro cuando considera que está frente a un peligro o una amenaza.

Muchas cosas pueden causar ira, aunque en la mayoría de los casos sucede cuando no podemos afrontar una situación como queremos.

Cuando estamos frustrados o nos sentimos impotentes por una situación, nuestra mente puede reaccionar de diferentes maneras.

Algunos lloran, otros disparan sus pensamientos y otros se enojan mucho. La ira es automática y en muchos casos no nos permite ver claramente lo que sucede.

¿Hay distintos tipos de ira? 

No todos los ataques de ira son iguales, identifica cuál es el que se apodera de ti más seguido para que puedas aprender a controlarlo:

  1. Ira instrumental

La conducta agresiva y la violencia aparecen cuando no somos capaces de lograr nuestros objetivos o vemos un obstáculo que no permite continuar. Se asocia a un problema con las habilidades comunicativas.

  1. Ira explosiva

Aparece cuando se “aguanta” mucho tiempo una situación perturbadora o injusta. Las pequeñas frustraciones diarias se acumulan y explotan en determinado momento.

  1. Ira defensiva

Si se percibe un ataque o una dificultad la ira puede “servir” como protección. Por ejemplo, no querer hacernos cargo de un problema o no intentar una solución ante la adversidad.

Por ello, te damos algunos consejos para mantener la calma en esos momentos de estrés:

  1. Pon atención a los detonantes

La ira puede ocultar otras emociones como, por ejemplo, miedo, tristeza o angustia. Analiza por qué tienes brotes cuando llegas tarde al trabajo, cuando hablas ciertos temas con tu pareja o cuando hay algo que no te sale como querías.

Analiza estas preguntas: ¿En qué situación o momento del día eres más propenso a un ataque de furia? ¿Sueles padecer este problema con una persona en particular?

  1. No acumules sentimientos negativos

Uno de los principales causantes de la ira es guardar rencor y resentimiento. Somos como un vaso que se va llenando con gotas de agua, hasta que un día nuestra capacidad rebalsa y el líquido se vierte.

Algo similar sucede con la agresividad o la furia. El enojo que has acumulado todo el día, semana o mes “rebasará” tarde o temprano. Para evitar esto es mejor afrontar los problemas a medida que van surgiendo.

No permitas que los sentimientos negativos se reproduzcan en tu interior.

>> Gritar no resuelve los conflictos y esta es la razón 

  1. Cuenta al menos hasta 10

Muchas veces no podemos darnos cuenta del momento exacto en que explotará nuestra ira, pero tenemos la capacidad para analizar los síntomas o sentimientos por los que vamos atravesando.

Aprovecha esos segundos para calmarte antes de que se desate la tormenta.

Puedes contar hasta diez, cien (o lo que necesites para reducir la ira) o bien cerrar los ojos y enfocarte en tu respiración.

>> Ejercicios de respiración que te ayudan a tranquilizarte 

Para un mejor resultado, haz la cuenta cada vez más pausada y consciente. Así equilibrarás los latidos del corazón y te tranquilizarás para ver las cosas en perspectiva.

  1. Haz más ejercicio

Una excelente forma de liberar endorfinas y calmarnos es practicando actividad física. Cuando el cuerpo está en movimiento transpira y equilibra la respiración y los latidos del corazón.

Puedes elegir entre muchas disciplinas, pero te sugerimos aquellas que son de mayor descarga como, el boxeo o el kickboxing, o puedes optar por rutinas relajantes como pilates, yoga y taichí.

  1. Descansa lo suficiente

No hay nada más reparador que dormir varias horas. Si has tenido una jornada extensa en la oficina lo mejor que puedes hacer es darte un baño y acostarte hasta el otro día.

Así evitarás enfrentamientos con tu familia (porque probablemente descargues tu ira con los que tienes más cerca) y tu mente se relajará.

Te recomendamos dormir entre 6 y 8 horas cada noche, así podrás estar más preparado para enfrentar la ira cuando quiera dominarte.

  1. Media, lee o baila

Estas actividades relajantes son sumamente recomendables para evitar la agresividad.

Quizás en el momento en que la frustración se apodera de ti no puedas meditar pero, si realizas esta técnica a diario, tendrás más herramientas para hacerle frente a la furia.

>> Técnicas para aprender a meditar en casa 

Aprovecha tus tiempos libres para leer, bailar, jugar con tus hijos o cualquier otra tarea que te traiga serenidad.

  1. Evita situaciones y personas irritantes

Si sabes que los lunes por la mañana tu jefe es el peor del mundo o que cuando tu pareja tiene exámenes hay más peleas entre ustedes, no te acerques a ellos si pueden desatar tu ira.

Si el tráfico te enfurece sal de casa antes o toma el metro. Así evitarás las situaciones o personas que aumentan las posibilidades de sufrir un ataque de ira.

Ya lo sabes, tómate un respiro y no dejes que la ira se apodere de ti y de tu bienestar.

(Con información de Mejor con salud)

 

 


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