El silencio no debe aplicarse como castigo

No decir nada en absoluto, puede ser peor que una mala palabra

20/02/2017 4:04
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Anteriormente los padres solían castigar a los niños con agresiones físicas o hablándoles fuertemente, algo que con el tiempo se ha estado evitando, sobre todo la parte física.

Sin embargo, esto no quiere decir que no se debe reprender a los menores de ninguna manera, pues así no aprenderán de sus errores y se pueden presentar otros comportamientos como ser malcriados, berrinchudos y groseros.

Existen muchos tipos de castigos desde prohibir ciertas actividades a ponerlos hacer deberes que nos les agradan, por ejemplo, limpiar el jardín, pero hay uno que definitivamente no debe realizarse sin importar lo que hayan hecho: dejar de hablarles por un tiempo.

El especialista en neurociencia Luis Castellanos, explica que el silencio de los padres a los hijos cuando se utiliza como castigo, podría ser peor que hacerlo con palabras.

El poder de las palabras

El autor del libro “La Ciencia del lenguaje positivo”, explica que las palabras son muy poderosas, pues pueden determinar el rumbo de los pensamientos, la actitud ante la vida e incluso la salud y longevidad, además de que marcan la diferencia entre el éxito o derrota de ciertos sucesos.

“Está científicamente comprobado que el lenguaje positivo busca evolutivamente dirigir nuestra atención y nuestra voluntad hacia el aspecto favorable de las cosas y de la vida. Tomar conciencia de nuestro lenguaje es fundamental para escribir nuestro destino”, explica.

Asimismo, explica que si una palabra nos conduce al éxito, una mal utilizada, puede ocasionar conflictos, sobre todo con nuestros seres queridos.

“A menudo maltratamos a las personas que nos quieren bien con nuestros gestos indisimulados de fastidio, con nuestro lenguaje descuidado, con palabras hirientes”, señala.

Es peor no hablar

En el libro, Castellanos señala que una mala palabra ocasionar daños, pero no decir nada en absoluto, es peor, especialmente cuando se utiliza como método de castigo para los niños, además de que este patrón tiende a heredarse.

“Castigar con el silencio es más peligroso que con palabras. El silencio es asesino, y se hereda de padres a hijos. Es un pozo sin fondo porque cuando se intenta salir ya no hay marcha atrás, se trata de un camino sin retorno cierto”, dice.

Para vencer estas actitudes que nos provoca la ira, el especialista recomienda que se recurra al tacto, ya que de este surge la palabra.

“El tacto es la antesala del lenguaje verbal, de la comunicación fluida y sincera, es el gran desatascador de las relaciones humanas”, subraya.

(Con información de ABC)


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