¿Tu prioridad es satisfacer los deseos de los demás?

Si te concentras en complacer a los demás puedes tener el síndrome de la persona plastilina

30/10/2016 9:45
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Una vez sepamos cuidar de nosotros, ya podremos ayudar a los demás. Estableciendo límites para que no nos dañen.

La “persona plastilina” es aquella que constantemente se está adaptando y amoldando a las necesidades, peticiones y demandas de los demás.

No sólo satisface las demandas de los demás si no que tiene una habilidad increíble para intuirlas.

Al hacerse cargo de muchas demandas externas reiteradamente deja sus necesidades en un segundo plano, no se prioriza

¿En qué consiste este síndrome?

El síndrome de la persona plastilina se pierde a sí misma y se desconecta de su interior. Al desconectarse de su eje o centro, la prioridad pasa a ser lo que desean o quieren los demás.

Es importante recordar a la persona que se reconozca en este síndrome que el verdadero poder se expresa de dentro hacia fuera y no al revés.

Cuando actuamos de dentro hacia fuera, es decir, teniendo en cuenta nuestras necesidades primero, nos mantenemos fieles a nosotros mismos.

La persona plastilina tiene que aprender a priorizarse y atender sus necesidades e intereses en primer lugar.

Es vital hacer esto porque las personas plastilina tienen un grado de desconexión muy alto con su interior, hace mucho tiempo que se han abandonado y dejado de lado en pos de satisfacer a los demás, pensando erróneamente que de esta forma podrían ser más queridos o tenidos en cuenta.

Y la triste realidad es que lo único que han conseguido con esta actitud es convertirse en una especie de sirvientes o en el peor de los casos en una especie de basurero emocional al que todos recurren.

¿Cómo superar este síndrome?

Para superar este síndrome hay que empezar en primer lugar a generar un espacio y un tiempo antes de decir rápidamente que si y ser extremadamente atento a los demás y sus demandas.

Por ejemplo, cuando te pidan cualquier favor no digas que si rápidamente; puedes decir mejor: deja lo pienso.

Dicha frase se tiene que interiorizar casi a modo de mantra.

Esta frase te permitirá actuar y no reaccionar, que es lo que haces cuando dices sin pensarlo dos veces y sin hacer una mínima evaluación de si realmente quieres hacerte cargo o si tienes energía en ese momento para ello.

Si tras darte un tiempo decides dar un NO por respuesta, no te sientas culpable y tampoco tengas miedo de la reacción de la otra persona, si aprendes a decir no de forma asertiva y amorosa la otra persona lo acabará comprendiendo.

Decir que no cuando de corazón lo sientes, mejorará la relación con los demás, puesto que te estás haciendo respetar estableciendo unos límites más sanos, amorosos y saludables con los demás y sobre todo y no menos importante contigo mismo.

(Con información de Mejor con Salud).


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