Son tres las fases de la ruptura amorosa

El duelo aparece cuando no se es capaz de atravesar por las diferentes etapas.

01/06/2015 3:38
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Terminar una relación de pareja nos hace sentir rechazados, aturdidos y solos. Después de los momentos de incredulidad, nos damos cuenta que nuestra parte más vulnerable fue herida y el pensamiento más común, y que genera más dolor, es “me han dejado de querer”.

Helena López-Casares, autora de “¿Y a ti también te han roto el corazón?”, señaló que las relaciones que se mantienen por continuar en una “zona de confort” dan lugar a una vida en la que se sobrevive. 
 
Añadió que al producirse una ruptura, se pasa por un proceso de duelo, es decir, el dolor de la pérdida y aparece cuando no se es capaz de atravesar por las diferentes etapas, que aunque cada persona tiene procesos diferentes, son varias fases: 
 
Rechazo: Es la incredulidad a lo que pasa, se presenta un estado de shock como si se tratara de una broma o de algo que en realidad no está sucediendo. Este periodo de negación puede durar unas horas o días.
 
Fase aguda: Se debe dejar salir las emociones, principalmente la ira y la tristeza, que de reprimirse pueden terminar en rencor, resentimiento, desilusión y desesperanza. Aunque depende de las circunstancias personales, puede durar entre seis y nueve meses, pero los casos más graves pueden llegar hasta los cuatro años. 
 
Integración: Después de expresar las emociones de ira y rabia, el estado emocional gira hacia la melancolía y los pensamientos esporádicos sobre cómo hubiera evolucionado la relación.
 
López Casares enlistó los acciones más comunes tras una ruptura:
  • Comparar lo malo de nosotros con lo mejor del otro. 
  • Mirar con recelo otras relaciones.
  • Obsesionarse con la persona con la que se terminó.
  • Pensar que la vida se ha ensañado con nosotros
  • Llamar a la otra persona mostrando la tristeza por la pérdida y pensar en que puede volver.
  • Escapar del dolor, no afrentar la situación.
  • Comenzar en seguida una nueva relación.
  • Rodearse de “malas” compañías cuando se requiere de soledad.
  • Optar por conversaciones triviales.
 
La autora también enlistó herramientas sencillas y útiles para manejar la situación: 
 
  • Sentarse cómodamente y llevar la atención hacia nosotros.
  • Tomar aire, retenerlo un momento y soltarlo con tranquilidad para segregar hormonas del bienestar y se liberen tensiones. 
  • Concentrarse en el cuerpo y llevar la mano hacia la zona en la que se sienta más tensión y reflexionar a qué se debe (Con información de Infosalus).

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