Subsidios agrícolas contribuyen a obesidad

Estados Unidos y Canadá son los países que más problemas enfrentan respecto a esta enfermedad a causa del consumo de alimentos “artificiales”.

09/07/2013 5:42
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 Los subsidios para productos agrícolas en Estados Unidos y Canadá han hecho “artificialmente más baratos” a los alimentos con alta concentración calórica que contribuyen a elevar la obesidad en ambos países, concluyó un estudio de Hospital General Judío de Montreal, titulado Subsidios agrícolas y la epidemia de obesidad en América.

Según el análisis de nutrientes, encabezado por el cardiólogo y epidemiólogo Mark J. Eisemberg, en la dieta de América del Norte se ha privilegiado el uso de ingredientes con alta presencia de grasas saturadas, azúcares y sodio.

Esta prevalencia de  componentes que estimulan la obesidad coincide con el hecho de que los productos agrícolas usados han sido beneficiados con altos subsidios gubernamentales, por ejemplo el maíz para fructosa y la soya.

“Los subsidios agrícolas son responsables de hacer que los alimentos que son más accesibles en precio para los ciudadanos sean aquellos que son energéticamente densos”, dice el reporte de esta investigación, que se publicó en la edición en internet de la revista American Journal of Preventive Medicine, coincidiendo con  el debate parlamentario que se lleva a cabo en Canadá para definir los subsidios para la agricultura en los próximos cinco años.

“Hacer frente a las políticas que se traducen en la disponibilidad y la producción de alimentos con alta concentración calórica podría ser la medida preventiva de mayor impacto para ocuparse de la epidemia de obesidad”, escribió otra de las autoras principales del estudio, Caroline Franck.

Aunque muchos factores contribuyen a la obesidad, el estudio canadiense opina que en el aumento de peso es crucial el fácil acceso y bajo costo de alimentos poco saludables en comparación con alternativas saludables. De hecho, la obesidad ha sido estrechamente asociada con la pobreza.

Restaurantes y tiendas de comestibles venden alimentos hechos de productos baratos a precios más bajos y que usan materias primas con alto grado en grasas y endulzadas artificialmente. Estos son más baratos porque los ingredientes utilizados para producirlos reciben elevados subsidios del gobierno.

Citando estadísticas de 2004, el estudio señala que 96% de los subsidios a cultivos en Estados Unidos está destinado a ocho principales productos, como soya y maíz. El primero es la fuente de 70 de las grasas y aceites consumidos por los estadounidenses, mientras que el segundo es un componente de alta caloría de refrescos, bebidas de frutas, conservas de frutas, condimentos, productos horneados y helados, todo lo que contribuye a la obesidad.

El estudio reconoce que las subvenciones gubernamentales para la agricultura son una importante red de apoyo para un sector de la producción que es muy volátil, sin embargo, los autores proponen que la política agrícola considere sus efectos en la salud pública para identificar cómo planear los subsidios. Recomiendan invertir en un tipo de agricultura que tome en cuenta la biodiversidad, el apoyo a alimentos de calidad, la optimización de recursos no renovables y mantener la viabilidad económica de los agricultores.

“Debe alentarse a los agricultores para cultivar frutas y verduras en lugar de productos destinados a los edulcorantes y aceites hidrogenados”, indica el estudio.

“Una reorganización acertada del ambiente alimentario requerirá  de un compromiso e intervenciones que involucren a la educación, la disponibilidad, los precios, la mercadotectnia y la información sobre salud alimentaria. Se debe trabajar en los niveles locales, estatales y federales de gobierno”, escribió Carolina Franck.


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