Sueño MOR regula reacciones emocionales

Personas que no alcanzan la etapa más profunda del sueño, presentan más errores al resolver problemas abstractos.

11/10/2013 3:33
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Una investigación sobre la biología del sueño, realizada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), encontró que cuando las personas no logran alcanzar la etapa de sueño más profunda, conocida como Sueño MOR, disminuye el control de sus reacciones emocionales y presentan más errores al resolver problemas abstractos. Los hallazgos fueron encabezados por la investigadora de la Facultad de Psicología, María Corsi Cabrera.

 
La universitaria mexicana fue galardonada este año con el Premio Scopus de publicaciones científicas debido al alto número de citas  que se hacen en todo el mundo a sus trabajos sobre los procesos cerebrales en el sueño humano. Sus nuevos hallazgos sobre los efectos de evitar que una persona alcance la etapa de Sueño MOR fueron presentados en el Quinto Congreso Mundial de Medicina del Sueño, en Valencia, España.
 
El sueño es un proceso fisiológico en el que se regeneran y calibran diferentes funciones del cuerpo de los seres vivo. Para su mejor comprensión este proceso de restauración se divide en dos grandes etapas: sueño NMOR o No-Mor, la cual tiene cuatro fases dependiendo de la profundidad del sueño; y sueño MOR (Movimientos Oculares Rápidos), etapa en la que se registra entre otras cosas, la mayor parte de lo que soñamos, conocido como ensoñaciones.
 
Medir el sueño
De acuerdo con un comunicado de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) la doctora Corsi Cabrera llevó a cabo un experimento para medir la reacción emocional y toma de decisiones en sujetos a los que se les privó del sueño MOR. También se aplicó una prueba  cognitiva, en la que tenían que seguir una regla abstracta.
 
El experimento, que tuvo una duración de cuatro días en el Laboratorio de Sueño, se conformó un grupo de 19 personas. La primera noche fue de adaptación de lo sujetos a las condiciones técnicas de la prueba; la segunda sirvió para establecer una línea base para alcanzar un sueño normal adaptado a las circunstancias del laboratorio; la tercera noche el grupo se dividió en dos, uno de control y otro experimental, a este último se le privó de todas las fases de sueño MOR que tuvieron en toda la noche, mientras que al primero se le  despertó el mismo número de veces en la etapa No-MOR.
 
“El experimento consistió en suprimir todo el sueño MOR observando la polisomnografía –una prueba que mide múltiples parámetros- para saber el momento en que los sujetos entraban al sueño MOR y a los  30 segundos de haber ingresado a esa fase se les despertaba. Una vez despiertos se les permitió volver a dormir después de dos minutos para evitar entraran  nuevamente al sueño MOR; la mecánica se repitió hasta restringirlos de las cuatro o cinco fases de sueño MOR durante una noche. Al final, esta etapa quedó reducida a 4%”, explicó la especialista.
 
Parte del experimento, añadió la investigadora, fue aplicar a ambos grupos a la misma hora –entre cinco y siete de la tarde- antes de la noche de la privación y después de la noche de la privación, dos tareas que realizaron  dentro de un resonador para registrar la actividad metabólica cerebral o resonancia magnética funcional (IMRf): una emocional – que consistió en disparar virtualmente ante imágenes con una amenaza directa, con el objetivo de conocer la reactividad emocional, y otra cognitiva, en la que tenían que seguir una regla abstracta que se les dio con base en símbolos.
 
En la tarea emocional se encontró que los sujetos privados de sueño MOR tuvieron mayor número de respuestas defensivas, volviendo a activar al mismo nivel que la primera vez antes de la privación, las áreas del cerebro que participan en la toma de decisiones emocionales como son las cortezas prefrontales medial y ventrolateral, el cíngulo anterior y posterior; además se incrementó la activación de la corteza occipital, que es la corteza visual; mientras que estas áreas se desactivaron en el grupo control no privado de sueño MOR, como es de esperarse la segunda vez que se realiza una tarea ya conocida.
 
Estos resultados indican que el sueño MOR modula la reactividad emocional del día siguiente, por ello esta etapa de sueño es necesaria para recalibrar emocionalmente al cerebro y prepararlo.
 
Para la tarea cognitiva pasó algo semejante. Se encontró que los sujetos privados de sueño MOR ejecutaron peor la tarea al día siguiente después de la privación, tuvieron más errores que la noche anterior y más errores que el grupo control. Desde el punto de vista cerebral, lo que se halló es que los individuos privados del sueño MOR tuvieron que activar al mismo nivel las áreas cerebrales que participan en esa tarea, mientras que el grupo control la segunda vez que realizó la prueba, esas mismas áreas no se activaron pues ya no son necesarias al entrar en función la memoria.
 
La privación del sueño MOR hace que el cerebro tenga que volver a invertir la misma cantidad de recursos -activación cerebral-, que  la primera vez, antes de la privación sugiriendo que el cerebro, durante el sueño MOR, reprocesa la información obtenida el día anterior. El cerebro privado de sueño MOR no se beneficia de la experiencia previa.

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