Tecnología fomenta adicción al trabajo

Las nuevas tecnologías permiten que el profesional esté las 24 horas del día conectado en cualquier momento y lugar.

24/10/2014 4:18
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La adicción al trabajo comentó a estudiarse en la década de los 70, cuando se aplicó el término “workaholic” o “trabajólico”, que se ha ido transformando en un factor de riesgo para la salud y el bienestar psicosocial tan importante como el estrés.

Esta adicción, según Juan Antonio Moriano, investigador, se incluiría entre las adicciones sin sustancia como el sexo, el deporte o las nuevas tecnologías.
 
Trabajar más de 50 horas semanales se contempla como indicador y una señal de alarma a tener en cuenta en criterios objetivos, mientras que una actitud obsesiva hacia la actividad laboral genera dependencia que afecta negativamente a las relaciones con la familia, amigos y pareja, son los síntomas más  claros de la adicción al trabajo.
 
Indicó que es importante diferencia entre la implicación positiva que se emplea como técnica de motivación en psicología positiva y una adicción que afecta a la salud y el bienestar psicosocial del trabajador, que lleva a dejar de lado actividades del tiempo libre como disfrutar con la familia, los amigos o cuidar de uno mismo, ya que no dejan de pensar en el trabajo ni en fines de semana o vacaciones.
 
Las consecuencias terminan siendo negativas, pues el trabajador no descansa y rinde menos, comete fallos y se sobrecarga de trabajo que no le corresponde. 
 
En un estudio realizado por el equipo del investigador, se demostró que estos profesionales son más propensos a la adicción al trabajo con jornadas que superan las 50 horas semanales y la extensión a su tiempo libre de actividades relacionadas con el trabajo; sin embargo, no se relacionó con un mayor desempeño y rentabilidad de su negocio.
 
Al principio, las personas se encuentran cómodas con esta obsesión, pues gracias a su esfuerzo consiguen ascensos en el trabajo, pero a la larga, su vida gira alrededor de lo laboral, empiezan a no disfrutar con ello y a sentirse culpables por no hacerlo.
 
Además, el miedo a perder el trabajo da lugar al “presentismo”, que es el que los trabajadores, a pesar de estar enfermos, acuden a su puesto laboral, lo que deriva en que rinda menos y carguen de trabajo a compañeros, además de propiciar el contagio de enfermedades infecciosas, como la gripe.
 
Las nuevas tecnologías, añadió, han empeorado la adicción al trabajo, pues permiten que el profesional esté las 24 horas del día conectado en cualquier momento y lugar, y que no se desconecten nunca.
 
Las personas más propensas a desarrollar esta adicción son las que poseen lo que se denomina “patrón de personalidad tipo A”, personas controladoras, perfeccionistas, impacientes por conseguir resultados y si no los consiguen, general hostilidad en su medio.
 
El perfil del adicto es el de un directivo o profesional que se encuentra en posiciones laborales que presentan más retos o son más exigentes. Suelen ser hombres, ya que las mujeres, según estudios, la conciliación familiar supone un factor de protección para ellas (Con información de Infosalus).

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