Tecnología genera nuevas enfermedades

Los médicos se asombran al ver que viejas enfermedades tienen un nuevo origen: los gadgets tecnológicos que dominan la vida diaria.

11/01/2011 2:08
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Según los pediatras españoles, últimamente se acuñan nuevos nombres para enfermedades ya conocidas, que van de la mano con los avances de la tecnología.

Así, la wiitis puede considerarse como la nueva versión de la tendinitis; el síndrome de la pantalla como la nueva manera de referirnos al ojo seco; el pulgar de Blackberry se relaciona con el túnel carpiano y así.

El mayor problema es que a este tipo de enfermedades debemos sumarle aquellas que se producen por el sedentarismo, como la obesidad, o problemas auditivos por el volumen alto con el que escuchamos audífonos de Ipods y reproductores MP3.

De acuerdo con las declaraciones del doctor Santiago García-Tornel, del hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, cada día es testigo de la gran cantidad de adolescentes que pasan por el nosocomio padeciendo alguno de estos males.

Determinar el origen de estas malformaciones es un reto para los médicos y, como dice Inmaculada Calvo, presidenta de la Sociedad de Reumatología Pediátrica: “Los facultativos no estamos lo suficientemente informados sobre este nuevo campo”.

No obstante, de acuerdo con los especialistas, no es posible alarmar a la sociedad, sobre todo porque aún cuando se relacionan las enfermedades con diversas prácticas y hábitos, todavía no hay una comprobación científica de causa y efecto.

A pesar de todo, los médicos aseguran que dentro de unos años comenzará a verse si las prácticas y los hábitos de los adolescentes tienen impacto en la salud de los muchachos. Por ejemplo, el traumatólogo Ferran Pellisé, de la unidad de columna del hospital de Vall d’Hebron, hizo un experimento alrededor de la idea de que las mochilas (conocidas como bakcpacks) provocaban dolor lumbar en los muchachos.

“Una primera asociación sería el dolor lumbar a causa del material escolar, pero es una asociación, lo que no significa que sea la causa real en todos los casos. También influyen las malas posiciones que se adoptan durante el día o el sedentarismo y la falta de ejercicio”, asegura Pellisé.

A Inmaculada Calvo, en su consultorio del hospital La Fe de Valencia, ya le tocaron dos casos relacionados con dolor en la palma de la mano e inflamación por apretar mucho algunos objetos. Después de varias preguntas y análisis, se descubrió que ambos casos eran producto de tanto tiempo de jugar con la consola de video PlayStation.

Otro de los problemas con los que se ha encontrado Calvo, es la inflamación del tendón del dedo pulgar, tenosinovitis y afectación del túnel carpiano por la constante utilización del pulgar para programar la Blackberry y enviar mensajes de texto.

Para Laia Bisbe, oftalmóloga del hospital barcelonés de Vall d’Hebron, cualquier actividad en exceso puede generarnos problemas. A ella le ha tocado atender el síndrome del “ojo seco”, que se produce por mirar por largo tiempo una pantalla de televisión o un monitor de computadora. El ojo debe lubricarse constantemente y para eso está el parpadeo: “Cuando miramos una cosa con atención, la frecuencia del parpadeo cae en picado”, comenta Bisbe.

Al no haber lubricación, la lágrima se seca más rápido a causa del calor de la pantalla, y esto comienza a generar enfermedades y síntomas como pequeñas heridas reversibles en el ojo, dolor de cabeza, picores, vista borrosa y, aunque pueda parecer contradictorio, lagrimeo.

Maria Antonia Claveria, otorrina de la unidad de sordera de Sant Joan de Déu, y Cristóbal Gómez-Cortijo, secretario de la Asociación Española de Otorrinolaringología están de acuerdo en afirmar que escuchar música a volumen alto con audífonos es peligroso.

“Hasta ahora todo eran impresiones, pero lo cierto es que hemos detectado pérdidas de audición en personas de 60 o 65 años que antes eran propias de personas de 80 (…) Ahora tenemos más armas que antes para detectar las hipoacusias y la gente está más sensibilizada para acudir a la consulta. Claro que puede influir el uso de aparatos de música, pero demostrarlo por el método científico es muy complicado”, comentaron.

Lo interesante de las declaraciones de los médicos de diversas áreas es que todas estas son enfermedades ya conocidas, pero con orígenes diferentes. (Con información de El País)
 


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