Tengo VIH, ¿lo digo o lo callo?

Se acaban de cumplir tres décadas de la presencia de la enfermedad y el estigma sigue presente en la sociedad.

06/06/2011 7:10
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Hace 30 años se presentaron en el mundo los primeros casos de virus de inmunodeficiencia  humana, la ciencia ha hecho un gran aporte para el tratamiento de la enfermedad, pero la  sociedad se sigue comportando exactamente igual, señala la experta española María José  Fuster.

La Sociedad Española Interdisciplinaria del Sida (Seisida), de la que María José es gerente,  realizó hace dos años un estudio para medir la discriminación de la que aun son víctimas los  portadores del virus.

Los datos son contundentes, un 20 por ciento de las personas que participaron en la encuesta  dijeron que estaban a favor de que se dieran a conocer los nombres de los seropositivos con  el propósito de separarlos o evitarlos; un 44 por ciento dijo que que comprarían en una  tienda diferente a la que ellos asistieran y 70 por ciento confeso que llevaría a sus hijos s  un colegio diferente.

Ante este panorama, la especialista dice que hay dos formas de vivir el sida: en el  anonimato, simplemente no decir que se es portador del virus y el otro camino es vivirlo de  manera pública, con el riesgo de ser discriminado.

Tomás Hernández, secretario del Plan Nacional sobre el Sida en España, explica que para una  persona con VIH, hacerlo público implica un precio muy alto, en el que se involucran desde el  tema laboral, hasta el de los seguros médicos, las hipotecas y la convivencia social.

La discriminación en el trabajo es lo que más preocupa a los pacientes, aun hoy en día se  siguen viendo casos de personas que son despedidas por el simple hecho de ser portadores del  VIH.

Por lo que es necesario la sensibilización de empresarios, sindicatos y agentes sociales,  señala Tomás Hernández.

De acuerdo con el Observatorio de Derechos Humanos de RedVIH, una coordinadora de ONG que  ayuda en casos de discriminación, el 26 ciento de las consultas que les hacen son por  cuestiones laborales, le siguen con 23 por ciento las de tipo hospitalario.

Decir que se vive con el virus de inmunodeficiencia humana o no decirlo, implica un desafío;  para la gerente de Seisida, informar sobre el estado de salud es un deseo de compartir y no  decirlo implica temor.

(Con informacion de elpais.es)


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