Timidez en la infancia genera adolescentes ansiosos

Los bebés que son tímidos son más propensos a desarrollar problemas de ansiedad durante la adolescencia.

18/12/2014 3:29
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Las inseguridades como el miedo hablar ante desconocidos, frente al sexo opuesto, en público o hacer el ridículo, son rasgos que pueden caracterizar a las personas tímidas y que son especialmente evidentes en niños, que pueden suavizarse con el paso del tiempo, o pueden provocar ansiedad en la adolescencia.

 
Un grupo de investigadores desarrollaron un cuestionario para identificar la fobia social a través del que han podido definir las dimensiones y trabajan en un programa de tratamiento dirigido a estas cinco características básicas adaptadas a la cultura latina. 
 
Por otro lado, investigadores de la Universidad de Maryland, en Estados Unidos, aseguran que los bebés que son tímidos o les cuesta relacionarse con otras personas y lo siguen siendo aún cuando crecen, son más propensos a desarrollar problemas de ansiedad durante la adolescencia.
 
Los resultados sólo se presentan en  aquellos jóvenes que tenían menos relación con sus padres cuando eran bebés.
 
Se estudió a 165 adolescentes de 14 a 17 años que fueron reclutados cuando tenían apenas cuatro meses; cuando cumplieron poco más del año se realizaron una serie de pruebas para ver cómo respondían a breves separaciones de sus padres.
 
De este modo vieron que los infantes con apego solían calmarse cuando regresaban sus padres mientras que había otros que, al volver, les ignoraban, evitaban el contacto o se mantenían enfadados.
 
Además, a los 14, 24, 48 y 84 meses les sometieron a otras pruebas para medir su timidez y la reserva social ante nuevas situaciones, compañeros o familiares,  mientras que los padres completaron cuestionarios sobre el comportamiento de sus hijos en situaciones nuevas.
 
Cuando esos niños tenían entre 14 y 17 años, los participantes y sus padres repitieron el cuestionario para evaluar la ansiedad de los adolescentes.
 
Los jóvenes que dijeron que a menudo se sentían nerviosos al ir a fiestas, bailes u otros lugares donde había personas que no conocían bien, o por hacer cosas en público (leer, hablar o hacer deporte), fueron los que presentaron niveles más altos de ansiedad social; en las encuestas realizadas durante la infancia, eran los más tímidos y presentaban menos apego hacia sus padres.
 
La asociación entre la timidez en la niñez y la ansiedad en la adolescencia fue más fuerte para los niños que reaccionaban con enfado o no eran capaces de calmarse al reencontrarse con sus padres (Con información de Infosalus).

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