Tomar testosterona no retrasa el envejecimiento

Muchos la consumen para prevenir la pérdida muscular y mejorar el rendimiento sexual

12/02/2017 11:54
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Los hombres también sufren por los efectos del envejecimiento, sobre todo después de los 40 años, ya que su músculo y vigor sexual disminuyen y es algo que no pueden evitar.

En la búsqueda de prevenir esto, muchos llegan a tomar testosterona, pues consideran sus efectos ayudarán a mantenerse jóvenes y llenos de energía; sin embargo, esta creencia es falsa.

“Se está produciendo un boom y muchos hombres mayores creen que van a mantener la musculatura y energía bajo las sábanas poniéndose testosterona. Cuando se utiliza en un contexto clínico (para tratar la falta de hormona por enfermedad), no hay problema, porque se toman las medidas adecuadas para controlar posibles efectos secundarios como el aumento de glóbulos rojos, que puede originar alteraciones cardiovasculares. Lo preocupante es su uso con otros fines”, explica Rafael Prieto, presidente de la Asociación Española de Andrología, Medicina Sexual y Reproductiva (ASESA).

El problema, detalla, es que se vende como “caramelos”y quienes lo compran suelen ser hombres mayores que quieren rejuvenecer y tener más deseo, y los que piensan que con tomarla van a tener abdominales marcados y musculados. Por ello, la testosterona es distribuida, principalmente en los gimnasios.

Uno de los mayores inconvenientes es que muchos productos no tienen seguridad ni garantía.

“Es una finalidad alejada de la de los fabricantes legítimos, que la producen para el tratamiento del déficit de producción gonadal, una situación que genera poca demanda. La demanda clandestina (con fines no médicos) arrasa con las existencias y favorece la aparición de falsificaciones”, explica Francisco Zaragoza, catedrático de Farmacología de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid).

El psicólogo Esteban Cañamares, especialista en problemas sexuales, indica que una de las razones por las que ha aumentado la venta de la testosterona es que “buena parte de la autoestima masculina se ha basado exageradamente en el vigor sexual y si no hay una erección rápida y contundente es negativo”.

Añade que el origen del problema es que nos resistimos a envejecer, por lo que cuando nos venden “juventud eterna”, probamos una infinidad de productos que pueden causar más daños que beneficios.

Su consumo es alarmante

Datos compartidos por la BBC, indican que en Estados Unidos, las recetas de testosterona se han triplicado desde 2001 y que un 3% de los hombres mayores de 40 años, son consumidores de la hormona

Ante esto en 2016, la Administración Americana de Medicamentos y Alimentos (FDA), emitió una aleta sobre el consumo excesivo de testosterona en adultos y jóvenes, sobre todo en atletas y culturistas, ya que aumenta el riesgo de padecer problemas del corazón y deteriora la salud mental. Esto ocurre incluso en personas que la toman bajo supervisión médica.

Debido a esto, diversos especialistas se han manifestado en contra de las clínicas que realizan tratamientos de testosterona.

“Ninguna cuenta con nuestro aval. Desde la Asociación de Andrología controlamos que ningún profesional de estos centros pase a formar parte de ASESA ni jamás prestamos a ninguna clínica privada el logo de la Asociación”, indica Rafael Prieto.

Por su parte Enrique Marusi, gerente de una clínica de este tipo en Madrid, Doctor T, indica su enfoque es solucionar problemas de erección y disfunciones sexuales masculinas, aunque la realidad es que la terapia actúa sobre otras cosas.

El objetivo final, detalla, es dar terapias personalizadas, efectivas que no dañen al paciente y que aporten otros beneficios además del terreno sexual.

“Mejoran la masa muscular, la recuperación del ejercicio, la agilidad mental y disminuyen la grasa abdominal”, dice.

¿Cuándo debe consumirse?

La testosterona es la hormona responsable del desarrollo de los órganos sexuales y de las características físicas masculinas. La hipófisis, (glándula ubicada en el cerebro), controla su producción en los testículos donde pasa la sangre para hacer sus funciones.

Entre los 20 y 30 años, se tienen los niveles más altos de testosterona y a partir de los 35 años, éstos comienzan a disminuir, pero a diferencia de las mujeres que viven la menopausia por la baja de estrógenos, ellos mantienen un cierto nivel hormonal que no los hace entrar tan fácil en la andropausia.

“Es una hormona a veces denostada porque su utilidad se ciñe al deseo sexual, pero es muy importante porque contribuye a la síntesis de los huesos, masa muscular y glóbulos rojos, entre otras funciones”, indica Ignacio Moncada, jefe del servicio de Urología del Hospital Universitario La Zarzuela (Madrid)

En caso de que lo niveles estén muy bajos, es decir menos de 10 nanomoles y se tienen síntomas como falta de deseo sexual, poca energía o decaimiento, entonces sí se requiere de tratamiento con testosterona, pero siempre y cuando sea valorado por un médico.

“El médico, de acuerdo con el paciente, es el que indica y prescribe la terapia. Porque si no hay síntomas, no hay tratamiento, aunque los niveles hormonales se encuentren bajos pero dentro de la normalidad”, indica Moncada

Prieto añade que si no se tienen estos inconvenientes, la toma de hormonas no va a ser efectiva.

“Si un varón tiene una disminución del deseo o una disfunción eréctil y un nivel de testosterona normal, ni va a recuperar el deseo ni la erección aunque tome hormonas”, dijo.

¿Por qué es dañina?

Un análisis publicado en la revista JAMA indica que el consumo incorrecto de la testosterona, aumenta en un 30% el riesgo de sufrir un infarto cerebral o un ataque al corazón en hombres mayores con problemas cardíacos y bajos niveles de hormona.

Otra investigación publicada en PLOS ONE, afirma que los hombrees mayores de 65 años, tienen doble probabilidad de sufrir un infarto de miocardio después de 90 días de indicar el tratamiento.

La Fundación Española del Corazón (FEC), indica que la razón de estos daños es que se aumentan los glóbulos rojos, la coagulación sanguínea y la hipertrofia cardíaca.

“La hipertrofia muscular conlleva una merma de vigor sexual que invita a recurrir a fármacos como Viagra”, menciona el catedrático Francisco Zaragoza.

El especialista indica que si se tiene que aplicar testosterona es mejor que sea inyectada y no de forma oral o en parche.

“La administración oral está totalmente desaconsejada: son productos sin ninguna garantía que se distribuyen clandestinamente por Internet”, concluye.

(Con información de El País)


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