Tomografías predicen graves enfermedades

Utilizar la tomografìa computarizada puede advertir de riesgos de enfermedades cardiacas, pero el costo econòmico es muy alto.

29/04/2010 9:34
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Un estudio reciente halla que agregar una prueba de tomografía computarizada para medir el calcio de las arterias coronarias mejora las predicciones de la enfermedad cardiaca futura, aunque nadie sabe aún si vale la pena el costo y el riesgo causados por la exposición a la radiación.

“Este tipo de evidencia estimula a hacerse pruebas adicionales, pero no debería convencernos de que esas pruebas deban ser rutinarias”, señaló el Dr. Philip Greenland, profesor de medicina preventiva de la Facultad de medicina Feinberg de la Universidad Northwestern y miembro del equipo que informa sobre el estudio en la edición del 28 de abril de la Journal of the American Medical Association.

La tomografía computarizada se vale de rayos X para obtener una imagen detallada de la estructura cardiaca. Su uso en el diagnóstico de la enfermedad cardiaca existente se ha vuelto controvertido porque la exposición a los rayos X incrementa el riesgo de cáncer. El nuevo estudio con cerca de 6,000 estadounidenses saludables se realizó para determinar si la nueva técnica podría mejorar el poder de pronóstico de los factores de riesgo cardiacos existentes, como hipertensión, hipercolesterolemia y obesidad.

El estudio comenzó en julio de 2000 y duró hasta mayo de 2008. Utilizó dos modelos para predecir el riesgo a cinco años de ataque cardiaco, paro cardiaco con reanimación o muerte por enfermedad de la arteria coronaria, los factores de riesgo tradicionales o esos factores además del puntaje de calcio de la arteria coronaria.

A 5.8 años, los participantes han experimentado 209 problemas de enfermedad coronaria cardiaca y 122 “eventos importantes”, eso es, ataques cardiacos, muertes por enfermedad cardiaca coronaria o paro cardiaco seguido de resucitación.

El segundo modelo, que usó los factores de riesgo regulares además del escáner de calcio, logró predecir un 23 por ciento adicional de los participantes, que experimentarían un evento cardiovascular perjudicial. Además, el 13 por ciento que el modelo reclasificó como de bajo riesgo experimentó un evento adverso.

Pero, ¿hace alguna diferencia ese poder de predicción adicional para salvar vidas y reducir tratamientos innecesarios?

“Eso no lo examinamos”, señaló Greenland. “Lo que podemos decir aquí es que las pruebas adicionales indican que mejora la predicción. Ya sea que mejore los resultados clínicos o no exige otro tipo de estudio”.

Se han dado los primeros pasos para un estudio de ese tipo. “Estamos en conversaciones con el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre y se nos ha estimulado a enviar una propuesta”, aseguró Greenland.

Un estudio de ese tipo podría implicar a decenas de miles de participantes y costar más de $100 millones, aseguró el Dr. Andrew J. Einstein, director de investigación por tomografía computarizada del corazón en el Centro médico de la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York.

El estudio intentaría determinar si tratamientos más intensos de los factores de riesgo tradicionales mejorarían la supervivencia de las personas consideradas como de alto riesgo según el puntaje de calcio de la arteria coronaria. “Ningún estudio ha comparado a los pacientes que se sometieron a terapia preventiva intensa con los que no vieron si había alguna diferencia en cuanto a la cantidad de ataques cardiacos”, aseguró Einstein. “Ese estudio sería ideal”.

Un ensayo de ese tipo no necesita ser tan costoso como calcula Einstein, aseguró Greenland. Fijó el costo “entre 29 y 50 millones de dólares” y anota que el Instituto de Medicina considera ese tipo de ensayo entre los cien principales que deberían hacerse con fondos proporcionados para la investigación de la efectividad comparativa en el recientemente aprobado programa de atención de la salud.

El riesgo de cáncer y el costo también hacen parte de la ecuación. Un escáner por tomografía computarizada bien controlada proporciona cerca del doble de la exposición a la radiación que una mamografía, aseguró Greenland. Un nuevo ensayo a gran escala podría mostrar si el riesgo adicional se justifica por la cantidad de vidas salvas y lo mismo aplica para el costo, que se calcula entre 200 y 600 dólares por escáner.

“Las preocupaciones acerca de la radiación para un individuo es mínima y el problema del cáncer veinte años después”, señaló el Dr. Joseph Ladapo, becario clínico de medicina de la Facultad de medicina de la Harvard y del Centro médico Beth Israel Deaconess de Boston. Los hallazgos incidentales de un escáner, como los posibles problemas pulmonares, podría ayudar también a justificar su uso extendido, aseguró Ladapo.

Sin embargo, el tiempo para el uso extendido no ha llegado, anotó Greenland. Los resultados del estudio “no constituyen aprobación para la evaluación”, sostuvo.

 


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