¿Tu hijo tiene gripe o esta resfriado?

Las vacunas pertinentes o los hábitos de higiene pueden ayudar a evitar los contagios en época de frío.

17/11/2014 3:00
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El ambiente frío y el contacto constante entre los compañeros de escuela, pueden potenciar los contagios de resfriados y gripe, infecciones virales que atacan el aparato respiratorio y tienen síntomas comunes.
 
Para identificarlas, debes tener presente los siguientes signos:
 
La gripe inicia de forma brusca, se presenta fiebre superior a los 38.5 grados, con temblores, escalofríos, malestar general, dolor de cabeza, de garganta, vómitos, dolor abdominal y tos frecuente.
 
En el resfriado la afectación se localiza en las vías respiratorias superiores, hay excesiva mucosidad, que obstruye la nariz, con estornudos, tos escasa y fiebre leve.
 
La gripe suele presentarse en forma de epidemia una vez por temporada, mientras que un niño puede sufrir de 3 a 8 resfriados a lo largo del año, especialmente en los meses de más frío.
 
Ambas enfermedades se transmiten vía aérea o al entrar en contacto con objetos que contienen secreciones infectadas, en el caso de niños en edad escolar pueden ser los materiales de trabajo (lápices de colores, pinturas, juegos, rompecabezas, etc).
 
Otra forma de contagio es el contacto con las manos, por lo que es importante inculcar el niño las medidas higiénicas, como el lavado de manos.
 
Es importante dar seguimiento y la atención médica necesaria cuando se presenta gripe o un resfriado, pero ante todo los padres y personas mayores deben evitar medicar al pequeño.
 
Un niño con una gripe o resfriado mal atendido corre el riesgo de desarrollar sinusitis, crisis de asma, otitis y neumonía.
 
Para prevenir estas infecciones, una opción puede ser la vacunación anual en niños mayores de seis meses, especialmente aquellos con condiciones de riesgo o enfermedades crónicas como: asma, enfermedades metabólicas (diabetes), enfermedades cardiovasculares, neuromusculares, obesidad mórbida y condiciones como el síndrome de Down.
 
En un niño que ya enfermó, se deben proveerlo de un aporte adecuado de líquidos, para evitar la deshidratación, además de hacerle lavados nasales con aspiración de moco para que pueda respirar mejor.
 
Cuando el paciente tiene fiebre no se le debe dar aspirina, porque se le ha relacionado con la enfermedad Reye, que causa daños al hígado y al cerebro.
 
Finalmente, se recomienda no dar antibióticos, porque no aportan beneficio en el manejo de estas infecciones y su consumo puede provocar la resistencia de los gérmenes. (Con información de europapress)

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