¿Tu hijo tiene tics o síndrome de Tourette?

A diferencia de los tics o manierismos, el síndrome de Tourette resulta discapacitante, registra síntomas como la agresión física y verbal.

16/08/2011 9:05
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¿Piensas que tu hijo tiene tics, porque hace movimientos repetitivos y constantes con sus párpados, brazos, o tiende acomodarse el cabello de manera constante, o subir sus lentes en su nariz de manera reiterada?  Lo mejor en estos casos es que acudas al especialista, pues quizás padezca del síndrome de Tourette, trastorno del movimiento altamente discapacitante pues en casos extremos se puede incurrir en la agresión e incluso violencia hacia otras personas, ya sea de manera física o verbal.

La doctora Leticia Martha Sales Juárez (*), médico titular de la Clínica de Trastornos del Movimiento en el Hospital de Especialidades de La Raza del IMSS, explicó a SUMEDICO que en la infancia, particularmente entre los  7 y 10 años de edad, se pueden registrar movimientos repetitivos, los cuales pueden ser tics o manierismos.

Los manierismos, explicó, son muletillas que se suscitan cuando están nerviosos, como puede ser acomodarse el cabello, tararear una melodía, fruncir la nariz, entre otros, que tienen poco tiempo de duración, es decir, son temporales, duran mientras se mantiene el estado de tensión o estrés y, además, pueden ser controlados por la persona.

En cuanto a los tics, los más comunes son los parpadeos frecuentes, o hay los motores como levantar los brazos o agitarlos sin causa alguna, de manera involuntaria y desordenada; también hay  trastornos en la fonación, es decir ruidos guturales, gruñidos, trompetillas o hipo, que pueden ser más raros y complejos. Los tics no son pasajeros y los movimientos, como ya se refirió, no están bajo el control del paciente.

El origen neurológico de los tics y los manierismos no es el mismo, por ello es necesario realizar diversos estudios psicológicos, psiquiátricos y neurológicos, para diferenciarlos, lo cual resulta complejo. Las coincidencias radican en la existencia de una alteración de los núcleos de la base del cerebro que tienen una conexión con la corteza cerebral, entonces hay una inhibición entre este grupo de circuitos y los pacientes tienen alteraciones relacionados con la corteza frontal.

Sin embargo, puede resultar un trastorno aun más difícil de diagnosticar y tratar si se habla de un caso de síndrome de Tourette, el cual es considerado como movimiento hipercinético, es decir una hiperactividad muscular que de la intranquilidad puede pasar a la agresividad y a la actividad destructiva, puntualizó la especialista Sales Juárez.

Este padecimiento no es frecuente en México, por lo cual no existen estadísticas del mismo, pero sí se ha puesto en evidencia que existe un trasfondo de herencia genética, puede permanecer asintomática durante años y “dispararse” en situaciones de gran presión o estrés, así como en momentos de una gran intensidad emocional, como es la pérdida de un ser querido.

El problema se agudiza cuando no se diagnostica de manera oportuna, pues el síndrome de Tourette puede presentar crisis severas en la adolescencia o en la edad adulta temprana con acciones como golpearse a sí mismos o a otras personas.

De igual forma se manifiesta con coprolalia, es decir hablar con groserías o palabras soeces, actitudes obscenas. Esta alteración de conducta obedece a que durante las crisis se alteran los circuitos motores en las áreas frontales del cerebro, donde se encuentra la  parte del intelecto y se diferencia lo que está bien o mal, lo correcto y lo que no se debe hacer.

Los niños con el síndrome de Tourette usualmente tienen sus peores síntomas cuando están entre los nueve y los trece años de edad. Más de la mitad de estos niños se mejoran durante la adolescencia y al comienzo de la edad adulta. Menos de la mitad de las personas que tienen el síndrome de Tourette como niños tienen tics entre moderados y graves en la edad adulta.

Para diagnosticar este trastorno, puntualizó la especialista del IMSS, es necesario realizar una valoración psiquiátrica y neurológica, a partir de lo cual se podrá diferenciar de otros padecimientos.

La doctora Leticia Martha indicó que existen casos en que se llega a la etapa adulta sin haber sido diagnosticado, y la persona afectada acude al médico cuando toman conciencia de que tienen movimientos o emiten sonidos involuntarios, los cuales no pueden detener y  que afectan su vida diaria, lo cual les provoca ansiedad pues no pueden controlar algo que pareciera sencillo, como el movimiento de sus manos o el hablar sin atropellamientos.

Finalmente, la especialista refirió que el tratamiento implica la acción de diversos fármacos, como anticompulsivos, antidepresivos, ansiolíticos, neurolépticos, que son medicamentos muy fuertes y por ende se deben de manejar bajo estricto control médico.

(*) Doctora Leticia Martha Sales Juárez, médico encargado de la Clínica de Trastornos del Movimiento en el Hospital de Especialidades de La Raza e  integrante de la Asociación Mexicana de Neurología. Tel:  57 82 10 88  extensión  23 198


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