Un error le salvó la vida

Nidia, enfermera de profesión, narra como enfrentó el diagnóstico de cáncer de piel, a partir de un lunar que le apareció en la mano.

26/07/2010 11:53
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Nidia Coronado se percató hace un par de años que tenía un lunar nuevo en la parte superior de su mano, sin embargo no le dio importancia; al cabo de un corto tiempo, el lunar dejo de ser café clarito y muy pequeño, tomo una apariencia de “machucón, como sangre molida”, recordó Nidia.

Ella es enfermera de una institución de salud pública, y a pesar de su preparación y conocimientos en temas médicos se olvidó del ABCDE de vigilancia preventiva de cáncer de piel.

Nidia pensó que se trataba de un simple abceso, por ello se tomó la libertad de abrirlo ella sola, después de esa manipulación el lunar empezó a crecer, y fue entonces cuando acudió al especialista y le hicieron la biopsia, y “seguí sin darle peso y el 6 de octubre le diagnosticaron el melanoma” comentó.

Con pena aceptó que por falta de cuidado lo manipuló, pero gracias a ello se dio cuenta que era cáncer.

Los principales retos que Nidia enfrentó fue que cuando a un paciente le dicen que tiene cáncer piensa enseguida que la enfermedad es sinónimo de muerte.

La oncóloga que la atendió, es “muy buena, pero brusca” fue muy devastador emocionalmente para ella, y tardó muchos meses en superar la situación.

Ella pensó que iba a morir en la cirugía, y gracias a Dios y a la tecnología puede seguir moviéndose.

Hoy ha terminado la enorme depresión que presentó al enterarse de la noticia, y gracias a una de las asociaciones que apoyan a gente que lucha contra el cáncer, “Conocer para Vivir”, pudo salir adelante. A Nidia ya le habían dado un “muy mal pronóstico, del uno al 5 estaba en la 3” y todo afectó su estado de ánimo.

Ahora solo tiene un tratamiento de vigilancia personal: auto-observarse cualquier manchita o cambio en lunares. La vigilancia médica es cada cuatro meses y consiste en la impresión de placas torácicas y perfil de laboratorio completo.

En un primer momento la oncóloga le había dicho que la quimioterapia era lo mas acertado aunque el radiólogo responsable le explicó que la cirugía era la mejor opción, porque en la quimioterapia no había células que atacar.

Esta opción fue una buena noticia, porque el temor a  someterse a la quimioterapia ya la había llevado a imaginarse sin pelo y sufriendo las consecuencias de este tratamiento.

La psicóloga de “Conocer para Vivir” le apoyó emocionalmente para hablar de la situación con sus hijas, una de 8 años y otra de 20.

A la más pequeña le costó mucho trabajo entender el proceso que estaba pasando su mamá y aunque se daba cuenta, nunca podía decirle que tenía cáncer. Aquí los consejos de la psicóloga fueron determinantes para hablar con la niña, porque recalcó Nidia “si te mueres el niño entiende y no sólo un día ya no sabe porqué no estás”.


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