Un “mito” que la edad acabe con el sexo

Personas de la tercera edad pueden mantener relaciones sexuales placenteras, sólo requieren de tener conocimiento de sus cambios físicos.

15/02/2011 7:01
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Terapeutas sexuales como Karla Rock han referido a SUMEDICO que la sexualidad no tiene por qué terminar con el paso de los años, por el contrario, puede fortalecer a la pareja al entrar en una nueva etapa de sus vidas.

Al respecto, la Sociedad Española de Geriatría y Gerentología (SEGG) califica como un “mito” que la sexualidad desaparece  durante el transcurso del tiempo.

El doctor Carlos Verdejo, miembro de dicha institución, afirma: “Nadie puede asegurar a qué edad cesa el deseo sexual o la actividad sexual (…)  no tiene por qué perderse con el paso de los años. Las personas mayores necesitan conocer qué cambios va a experimentar su organismo, y en concreto su aparato genital, para poder adaptarse a ellos”.

A este respecto, la SEGG explica que la baja o pérdida del apetito sexual es “una circunstancia variable” y depende de diferentes factores individuales, el primero de ellos el hecho de si se tiene o no  pareja.

Aun si se cuenta con compañía, hay otros factores, como el estado de salud  de la pareja que puede llevar a la incapacidad física y/o mental,.

Otro aspecto importante es la frecuencia y calidad de las relaciones sexuales previas.

Y se cuenta también el grado de información que tengan los mayores sobre las modificaciones que aparecen en la función sexual.

Los cambios con la edad

La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología precisa que en el  hombre los principales cambios inician de manera lenta y progresiva a partir de los 60 años,  mientras que en la mujer la mayoría surgen de una manera relativamente rápida a partir de la menopausia, entre  los 51 y 52 años promedio.

Esto deriva en que la disfunción sexual sea más común en las mujeres que en los hombres, particularmente  a partir de la perimenopáusica, pues  esta etapa se acompaña de una reducción del interés sexual, así como de la respuesta y frecuencia del coito.

Otros trastornos frecuentes entre  las féminas es la dispareunia (dolor durante el coito) o disminución de la libido o del deseo sexual. En tanto en los hombres se ven afectados por la incapacidad de alcanzar o mantener una erección (disfunción eréctil).

(Con información de 20minutos.es)


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