Un poco de azúcar ayuda vs dolor por inyecciones

Ciertas sustancias químicas inducen a sensación de confort, a través del sentido del gusto, lo que ayuda a bebés a mitigar el dolor.

16/12/2012 12:38
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Mary Poppins parece que tenía razón. ¿Se acuerdan cuando cantaba aquello de «con un poco de azúcar esa píldora que os dan pasará mejor»? La niñera mágica contaba en sus canciones lo que varios estudios han confirmado en los últimos años: una cucharada de azúcar diluida en agua hace que los bebés pasen mejor por el amargo momento de recibir una inyección.

El último investigador que se postula en esta línea es el doctor Manal Kassab, del departamento de Salud Maternal y del Niño de la Universidad Jordana de Ciencia y Tecnología, aunque avisa de que todavía se necesitan más estudios. «Parece que un poco de azúcar puede proporcionar una cierta comodidad para los bebés durante las inmunizaciones», explica.
 
Para llegar a esta conclusión, publicada en las páginas de Cochrane, el docto Kassab y su equipo realizaron una investigación sistemática de 14 estudios anteriores y un total de 1.551 niños con edades comprendidas entre un mes y un año.
 
Entre el nacimiento y los primeros 18 meses de vida los bebés pueden pasar hasta por unas 15 inyecciones con el fin de proteger contra diversas enfermedades infecciosas, como el sarampión, las paperas y la rubeola.
 
Tal y como explica el doctor Kassab, «analizados todos estos estudios, y a pesar de que cada uno jugaba con unas concentraciones de azúcar diferentes y con varias medidas de dolor (las agujas más cortas producen más daño), lo que fue claro es que dar a los bebés algo dulce un par de minutos antes de las inyecciones puede hacer que dejen de llorar o que lo hagan mucho menos mientras pasan por ese momento en comparación con los niños que no lo tomaban», indica este investigador.
 
Eso sí, Kassab ve prematuro decir que el azúcar puede reducir el dolor. «Parece claro que lo alivia y los niños se sienten más cómodos, pero todavía se necesitan más datos para saber en qué medida ayuda a enfrentarse al dolor y qué dosis se necesitan, pues todavía no existen estudios que revelen qué cantidad es más efectiva para actuar a modo de analgésico», afirma. Aun así, Kassab comenta que los resultados son «prometedores, ya que la evidencia parece clara: lloran menos o no lloran».
 
Estos datos se encuentran en la senda de los últimos estudios sobre el tema. «Actualmente se suele recurrir al uso de un cuentagotas para poner unas pocas gotas de agua con azúcar para rebajar el dolor. ¿Cómo actúa el azúcar? Posiblemente puede ayudar a reducir el dolor mediante la activación de la liberación de sustancias químicas o poniéndose en contacto con los receptores del gusto que inducen la sensación de confort», señala este investigador.
 
Pero para Kassab todavía queda mucho que investigar. «Las nuevas investigaciones se tienen que concentrar en las dosis y la forma de administrar el compuesto de azúcar más agua. Además, necesitamos más información y ensayos bien realizados en niños menores de un año», resumió el doctor Kassab.(Con información de elmundo.es)

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