Urraca le ayudó a enfrentar la depresión

Sam dejó de caminar por un accidente, pero gracias a "Pingüino", salió adelante

05/10/2016 10:55
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Sam Bloom vive en Australia con su esposo Cameron y sus tres hijos, y aunque es feliz, hace un tiempo cayó en depresión.

En 2013, la familia viajó a Tailandia, pero lo que parecía un momento agradable, se convirtió en una tragedia porque Sam cayó desde un techo lastimándose gravemente la columna.

En el hotel, había una terraza a la que Sam le gustaba subir. Un día mientras apreciaba la vista, el barandal de madera sobre el que estaba recargada se rompió por lo que cayó seis metros.

Al escuchar el ruido, su esposo salió para ver qué ocurría y al ver el cuerpo de su esposa en el suelo, corrió a auxiliarla. Ahí notó que en su columna se formaba un bulto y que sangraba de su cabeza, pero aun respiraba.

“Parecía como si se hubiera desmayado, pero lo peor era un bulto que se le había hecho en la espalda y pensé que muy probablemente se había dañado la columna vertebral”, relató.

Los hijos creyeron que moriría y aunque Cameron les dijo que estaría bien, en el fondo también lo creyó, sobre todo por la sangre que había perdido.

El viaje al hospital

Después cuatro horas de viaje lograron llegar a un hospital, pero la presión sanguínea de Sam era tan baja que los médicos no podían operarla inmediatamente.

Tras analizarla, indicaron que su cráneo estaba fracturado en varias partes, su cerebro sangraba, tenía daño en los pulmones y su columna vertebral se había fracturado a la altura de los hombros.

Pese al terrible panorama, los médicos atendieron a Sam y lograron salvarle la vida, aunque su vida no sería la misma.

Sam volvió a Australia seis semanas después. Ahí los médicos le hicieron otra revisión y determinaron que no volvería a caminar.

“Entonces pregunté si algún día podría volver a caminar. Y me respondieron directamente que no, que nunca más iba a volver a caminar”, cuenta Sam.

Este incidente la sumió en una profunda depresión y enojo, pues no podía soportar que no notó que el soporte que se rompió, no estaba en buenas condiciones.

Estaba furiosa. Todavía lo estoy, para ser honesta. Estaba muy molesta conmigo misma”, dice.

“Pingüino” iluminó su vida

En Australia estuvo internada seis meses, tiempo en el que se sentía miserable porque no podía comer ni podría caminar o surfear otra vez.

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“La verdad es que deseé haberme muerto aquel día”, confesó.

Sin embargo, a los tres meses todo cambió cuando “Pingüino” llegó a su vida.

Un día sus hijos la fueron a visitar, cuando de repente uno de ellos notó que una urraca había caído al suelo, por lo que la recogieron y se la llevaron a casa, ya que creían se había lastimado.

“La bautizamos Pingüino porque lucía como tal: era blanca, regordeta y tenía unas patas enormes”, menciona Sam.

La familia descubrió que el ave no se había roto su ala como pensaban, sino que sólo era una bebé de tres semanas de nacida que apenas aprendía a volar.

Aunque un veterinario les advirtió de los minuciosos cuidados que deberían tener con ella, la familia decidió adoptarla y cuidarla entre todos.c9449fd30e8f5e924e555b5f8797ff35

Sam y “Pingüino” eran los mejores amigos

Para Sam, “Pingüino” no era sólo la mascota de la familia, sino su confidente y amigo.

“Le comencé a contar todo, sobre todo cómo era antes del accidente. No creo que Cameron quisiera escuchar más esa historia, pero Pingüino lo hacía”, cuenta.

Así, poco a poco Sam fue saliendo de su depresión, pues no podía dejar de reír con todas las cosas que hace “Pingüino” quien siempre la hace sentir querida.ht_penguin_the_magpie_cameron_bloom_01_jc_150318_4x3_992

“Me encanta tenerla cerca porque me sirve de compañía. Cuando llegó a casa permanecía mucho tiempo en mi regazo. Nos hace reír un montón”.o-PENGUIN-BLOOM-570

Aunque “Pingüino” es amable, también tiene su genio, pero siempre está dispuesto a jugar con los niños a que le avienten palos y él tenga que buscarlos.penguin the magpie

“Algunas veces me la cruzo y me da un picotazo en la mano. Otras veces se sube a la cama, se enrolla en la cobija y se acuesta a dormir”.

Desde que el ave llegó al hogar, Cameron quien es fotógrafo profesional, capturó cada momento y los compartió en su cuenta de Instagram, donde han tenido gran éxito. Incluso publicó un libro sobre la historia de Sam y “Pingüino”Penguin-Bloom-1-min

“Pingüino” se fue

Debido a que creció y se hizo independiente, se iba de casa por largos periodos. Incluso una vez desapareció seis semanas, algo que la familia lamentó.

Pero para su sorpresa, en el cumpleaños 13 de uno de los niños, la urraca llegó a la casa y se quedó por ocho meses. Después volvió a irse y desde hace un año no saben nada de ella.penguinthemagpie_Instagram_07

“Sam estaba en un lugar especialmente denso y oscuro cuando Pingüino llegó a casa y transformó el humor de la familia. Y eso cambió a Sam”, dijo Cameron.

“Yo amo a ese pájaro. Realmente lo adoro”, reafirmó Sam.

Sam sabe que no sólo “Pingüino” encontró su libertad, sino que ella también.

Desde hace tres años comenzó a tomar clases de Kayak y el verano del año pasado, se unió al equipo australiano de para-kayak.

“Me quité la silla de ruedas y volví al agua, de regreso a la naturaleza que tanto extrañaba”, resalta.

Para Sam, existía un razón por la que el ave llegó a su vida. Tal vez necesitaban encontrarse para enfrentar las adversidades.

“Los ángeles vienen en distintos tamaños y formas”, concluye.Penguin_Slide8-1240x800

(Con información de BBC)

 

 


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