Usan Radio 223 para tratar cáncer de próstata

Es una sustancia inyectable que libera radiación de manera controlada, se utiliza en casos de metástasis.

27/05/2014 7:25
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Estados Unidos y la Unión Europea aprobaron el uso médico del Dicloruro de Radio 223, que es una sustancia inyectable con la capacidad de liberar radiación de manera muy controlada para ampliar, entre tres meses y dos años, la vida de pacientes con Cáncer de Próstata Avanzado Resistente a la Castración (CRPC por sus siglas en inglés).

 
Los hombres que tienen este padecimiento ya no responden a los tratamientos en los que controla la producción de hormonas masculinas y, además, presentan metástasis o expansión del cáncer hacia los huesos, lo cual puede provocar fracturas graves, además de dolor intenso que merma su calidad de vida.
 
En México, las autoridades sanitarias ya analizan el expediente en que se solicita la aprobación del Radio 223 con fines terapéuticos, el cual fue sometido a estudio de la Secretaría de Salud por el laboratorio farmacéutico alemán Bayer. Cada año mueren en México aproximadamente 5 mil hombres por cáncer de próstata.
 
Terapia molecular
El Radio 223 no es una radioterapia ni una quimioterapia, es parte de una familia de nuevas herramientas que combina las ventajas de ambos tratamientos y llevan por nombre Radioterapias moleculares. En este caso, el paciente recibe una inyección de Dicloruro de Radio 223, el cual viaja por el torrente sanguíneo hasta el lugar donde el cáncer de próstata ha invadido al hueso.
 
Hay que recordar que el cáncer es la multiplicación sin control de algunas células. En el caso del cáncer de hueso empiezan a multiplicarse desordenadamente las células llamadas osteoclastos, encargadas de destruir partes del hueso para reconstituirlas, o también se reproducen sin control los osteoblastos, que reconstituyen o forman el hueso. Cuando ocurre este desorden los huesos se debilitan y aparecen fracturas patológicas, como las de cadera que pueden dejar postrado permanentemente a un adulto.
 
“Hasta ahora todas las terapias disponibles para atender este problema eran paliativos para disminuir el dolor y evitar  fracturas patológicas. Existen cerca de 10 opciones terapéuticas que mejoran la calidad de vida de estos pacientes, pero no existía un medicamento que mejorara la supervivencia o extendiera el tiempo de supervivencia de los pacientes”, explicó el doctor Narciso Hernández Toriz, jefe de Uro-Oncología, en el Centro Médico Nacional Siglo XXI del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
 
Hasta ahora se ha medido que la sobrevida o prolongación de la vida que ofrece este medicamento para pacientes con cáncer avanzado es de tres meses, pero los especialistas afirman que ese periodo puede ser muy útil para adoptar otros tratamientos que podrían prolongar la sobrevida del paciente hasta dos años.
 
Desafortunadamente la mayoría de los cánceres de próstata en México son identificados de manera muy tardía debido a que los hombres adultos de este país prácticamente no acuden al médico para revisiones preventivas. Esta es una de las causas por las que el 70% de los pacientes a los que se diagnostica cáncer de próstata ya tienen esta enfermedad avanzada.
 
El doctor Enrique Estrada, jefe de Medicina Nuclear en el Instituto Nacional de Cancerólogía, de la Secreatría de Salud, explicó que entre los tipos de radiación que se usan para tratamientos médicos están tres principales:
 
1. Gama.- Que son radiaciones sin masa, que viajan grandes distancias y atraviesan el cuerpo sin tocarlo. Se usan para tomografías y otras técnicas de imagenología.
 
2. Beta.- Que ya tiene masa, pero de moléculas pequeñas que pueden viajar una distancia media. Si choca contra tejidos humanos puede destruir células sanas o enfermas sin diferencias entre unas y otras. Se usa en muchas radioterapias
 
3. Alfa.- Que tiene masa mayor pues sus elementos son moléculas grandes que prácticamente no viajan. Destruyen el ADN de tejidos cercanos, principalmente de células cancerígenas, con mínimo daño a otras células vecinas. En este grupo está el Radio 223, cuyos excedentes se eliminan por la orina sin peligro de toxicidad para la familia.
 
“En este caso ocurre un fenómeno químico muy interesante porque el Radio 223  mimetiza o imita a las células de Calcio. Entonces,  el cuerpo no lo distingue e integra al Radio 223 al metabolismo como si fuera calcio, que se agrega a los huesos en la molécula de Hidroxiapatita.  Cuando el Radio se incorpora al hueso libera neutrones que chocan con el ADN de la célula cancerígena (que se halla también en el hueso) y la destruye”, explicó el experto del Instituto Nacional de Cancerología.
 
“Contar con una estrategia terapéutica que puede disminuir las consecuencias de las metástasis óseas, que reduce el dolor y mejora las expectativas de vida, permitiendo a los pacientes disfrutar con bienestar los placeres más pequeños y los momentos más grandes de la vida, no es algo menor, sino que en verdad hará una diferencia total en cada instante, ofreciéndoles esperanza y un futuro más alentador”, concluyó el  doctor Enrique Estrada Lobato.

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