Uso de láser no supera cirugías, al tratar várices

El procedimiento es seguro y efectivo, pero gran cantidad de pacientes vuelven a desarrollar várices, tras el tratamiento.

25/09/2011 3:58
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Las várices se pueden desarrollar al grado de representar un severo dolor al paciente imposibilitándolo incluso a caminar y pueden representar riesgos mayores como hemorragia o infección.

Así lo señaló  recientemente a SUMEDICO el especialista Miguel Angel Sierra Juárez, médico del Hospital Juárez, al precisar que no es una operación similar a la que se realiza en casos de irregularidades en la circulación arterial a causa del taponamiento por colesterol y otros agentes dañinos, donde es posible el reemplazo de venas.

Pero ahora se sabe que el uso del láser no supera los resultados obtenidos con la cirugía tradicional para tratar las várices, según revela el estudio más grande realizado hasta ahora para comparar ambas técnicas.

A los dos años del tratamiento, los autores no hallaron diferencias significativas en la cantidad de pacientes que desarrollaron nuevas várices.

Se estima que entre el 5 y el 30 por ciento de los adultos tienen várices. Estas venas dilatadas no suelen causar problemas, pero en un pequeño porcentaje son suficientemente graves como para causar dolor e inflamación, y hasta heridas o coágulos sanguíneos en algunos casos.

En los casos más leves, hacer ejercicio, adelgazar y utilizar medias de compresión alivia el dolor y evita que las várices se agraven. Pero en los casos más graves, hay que extirparlas con una cirugía llamada ligadura alta y safenectomía. Los costos parten de unos cientos de dólares.

El procedimiento es seguro y efectivo, pero gran cantidad de pacientes vuelven a desarrollar várices debido la nuevo crecimiento de los vasos.

El tratamiento con láser (ablación endovenosa con láser) es un procedimiento alternativo, en el que se introduce un catéter pequeño en la vena para que colapse y desaparezca. Es menos invasivo que la cirugía y más popular, aunque más costoso.

Aun así, pocos ensayos compararon sus resultados. De modo que el equipo de Knuth Rass, del Hospital Universitario de Saarland, en Alemania, le indicó al azar a 400 pacientes uno u otro procedimiento.

Todos los participantes tenían “insuficiencia venosa crónica” de la gran vena safena, que une la cadera con los dedos de los pies.

El 16 por ciento de los 316 pacientes tratados con láser, y que el equipo pudo localizar dos años después, tenía nuevas várices, comparado con el 23 por ciento del grupo tratado con cirugía. Una diferencia tan pequeña podría atribuirse al azar, escribe el equipo en Archives of Dermatology.

Aunque los pacientes tratados con láser estaban algo más conformes que el otro grupo con los resultados cosméticos del tratamiento, eran mucho más propensos a tener reflujo de sangre donde la vena safena se une con la vena femoral: un 18 frente a un 1 por ciento del grupo operado.

El equipo concluyó que ambos tratamientos resultaron igualmente efectivos y destacó que el 98 por ciento dijo que volvería a utilizar el tratamiento si existían motivos médicos para hacerlo. (Con información de Medline Plus)


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