Vacunación temprana no eleva riesgo de autismo

Aplicar varias vacunas a los niños en un periodo corto de tiempo, no está relacionada con el autismo, concluye investigación.

01/04/2013 6:22
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El Centro para el Control y Prevención de Enfermedades del gobierno de Estados Unidos (CDC por sus siglas en inglés) terminó una investigación con poco más de mil niños y concluyó que es incorrecta la creencia, cada vez más difundida, de que una de las causas del autismo es administrar a los niños varias vacunas en un periodo corto de tiempo.
 
El análisis de la principal autoridad estadunidense en prevención de enfermedades fue publicado el 29 de marzo de este 2013 en la revista médica The Journal of Pediatrics.
 
El autismo es un trastorno del desarrollo en el que los niños, desde recién nacidos, no responden a los mismos estímulos que otros bebés y se encierran en sí mismos. Los niños con autismo son  inteligentes, con muchas habilidades y capacidades, pero que tienen dificultades para socializar, comunicarse, expresar sentimientos de manera recíproca, lo que hace que se les margine y que sea difícil que alcancen su autosuficiencia.
 
A pesar de que hay evidencia médica que indica que no hay relación entre la aplicación de vacunas y la aparición de autismo, aproximadamente un tercio de los padres en Estados Unidos mantiene la creencia de que el autismo es provocado por las vacunas o por la vacunación temprana.
 
Según las cifras del CDC el 10 % de los padres no aplica las vacunas a sus hijos dentro de los calendarios recomendados por las asociaciones pediátricas con el mismo argumento de que son demasiadas vacunas las que se aplican a los niños antes de los 2 años de edad y que esto puede provocar autismo.
 
El estudio publicado en The Journal of Pediatrics concluye que no hay asociación entre recibir “muchas vacunas en un periodo corto de tiempo” y la aparición del autismo.
 
El doctor Frank DeStefano y su grupo de investigación de la CDC y del grupo Abt Associates analizaron los expedientes y reportes médicos de 256 niños con Trastornos del Espectro del Autismo (ASD) y de 752 niños sin ASD, nacidos entre 1994 y 1999, los cuales fueron atendidos por 3 organizaciones diferentes de atención infantil. En cada caso se analizaron los calendarios, dosis y tipo de vacunas o antígenos, así como el máximo número de antígenos recibido por cada niño en un solo día de vacunación.
 
Los investigadores determinaron el número total de antígenos mediante la adición de la cantidad de antígenos diferentes en todas las vacunas que cada niño recibió en un día, así como todas las vacunas recibidas de cada niño hasta 2 años de edad.
 
Los autores encontraron que los antígenos totales de vacunas recibidas por 2 años, o el número máximo que recibió en un solo día, es el mismo entre niños con y sin ASD. Además, al comparar los números de antígeno, no se encontró relación cuando evaluaban las subcategorías del trastorno autista y ASD con regresión.
 
Aunque el programa de vacunas infantiles de rutina actual contiene más vacunas que el programa a finales de 1990, el número máximo de antígenos que un niño pudiera estar expuesto a 2 años de edad en 2013 es 315, en comparación con los varios miles en la década de 1990.
 
Debido a que diferentes tipos de vacunas contienen cantidades variables de antígenos, esta investigación reconoció que no debe simplemente contarse el número de las vacunas sino los tipos diferentes vacunas y las combinaciones de vacunas estimulan el sistema inmunológico. Por ejemplo, la vieja vacuna de tos ferina de células enteras causa la producción de cerca de 3 mil diversos anticuerpos, mientras que la nueva vacuna de tos ferina acelular causa la producción de sólo 6 anticuerpos diferentes o menos.
 
Un sistema inmunológico de los bebés es capaz de responder a una gran cantidad de estímulos inmunológicos y, desde el momento del nacimiento, los niños están expuestos a cientos de virus y antígenos innumerables fuera de vacunación.
 
Según los autores del estudio, la posibilidad de que la estimulación inmunológica de las vacunas durante los primeros 1 o 2 años de vida podría estar relacionado con el desarrollo de ASD o autismo no está bien sustentada por lo que se conoce sobre la Neurobiología de este trastorno del desarrollo.
 
En 2004, una revisión exhaustiva de varios casos de autismo concluyó que no existe una relación causal entre ciertos tipos de vacunas y el autismo, y este estudio apoya esa conclusión.

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