Vaticano prohíbe esparcir cenizas de difuntos

Tampoco podrán guardarse en casa u convertirlas en “piezas de joyería”

25/10/2016 10:31
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Para el Vaticano, cuando muere una persona lo más indicado es enterrarlo, aunque tampoco se opone si los familiares deciden cremarlo.

Sin embargo, a través de la instrucción Ad resurgendum cum Cristo (Para resucitar con Cristo), ha implementado una nueva medida para la cremación, la cual consiste en prohibir esparcir las cenizas, conservarlas en casa o convertirlas en “piezas de joyería” u otros artículos.

Entre otras recomendaciones se incluye la de que los cadáveres sean sepultados en los cementerios u otros lugares sagrados, pero no prohíbe que sean cremados.

“Si por razones legítimas se opta por la cremación del cadáver las cenizas del difunto, deben mantenerse en un lugar sagrado, como un el cementerio, una iglesia o en un área especialmente dedicada a tal fin por la autoridad eclesiástica competente”, indica.

Se evitará el olvido y las faltas de respeto

Con lo anterior, la Santa Sede estipuló que: “así se evita la posibilidad de olvido, falta de respeto y malos tratos, que pueden sobrevenir sobre todo una vez pasada la primera generación, así como prácticas inconvenientes o supersticiosas”.

Precisó que las autoridades eclesiásticas no pueden permitir actitudes y rituales que impliquen conceptos erróneos de la muerte, como  la anulación definitiva de la persona, momento de fusión con la madre naturaleza o el universo, o como una etapa en el proceso de re-encarnación.

“No está permitida la conservación de las cenizas en el hogar”, señaló.

Añadió que sólo en casos “graves y excepcionales” se puede solicitar un permiso para tener restos en casa, pero advirtió que no pueden ser divididos entre diferentes núcleos familiares.

Tampoco se deben esparcir en la naturaleza

Más adelante, y para evitar cualquier “malentendido panteísta, naturalista o nihilista”, estableció que tampoco está permitido a los católicos la dispersión de las cenizas en el aire, en la tierra, en el agua o en cualquier otra forma.

Rechazó también otras costumbres modernas como la conversión de las cenizas en “recuerdos conmemorativos”, en “piezas de joyería” o en “otros artículos”, considerando que no se pueden invocar razones higiénicas, sociales o económicas para motivar la cremación.

“En el caso de que el difunto hubiera dispuesto la cremación y la dispersión de sus cenizas en la naturaleza por razones contrarias a la fe cristiana, se le han de negar las exequias de acuerdo con la norma del derecho”, prescribió.

El documento de tres páginas, firmado por el cardenal prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Gerhard Müller, fue autorizado por el Papa Francisco durante una audiencia del pasado 18 de marzo.

(Con Información de La Silla Rota)

 


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